21 agosto 2006

RELATO: POR MOUFID ATIMOU


La foto

Era primavera. El había caminado más de siete días bu
scando la ciudad. Un frío viento de poniente que se despedía penetró entre sus costillas provocándole una fiebre que por la malnutrición se acrecentó...El sol, la humedad, el cansancio, el miedo de no saber qué había allí, en la urbe, en la gran urbe, le hacían seguir, seguir entre cáscadas y monte bajo, entre cantes de jilgueros y ruiseñores, mirándo de vez en cuando un azul inmenso a su derecha: el Mediterráneo que se extendía interminable hacia quién sabe.
Estaba cansado, demasiado enfermo, tan cansado que todos los que veía parecían fantasmas que se movían para fatigar más sus ojos debilitados y enrojecidos por tanto velar y vigilar sus pocas pertenecias, su polvorienta mochila que olía a higos, a chumbos, y en donde guardaba como si fuese su alma una foto donde se veía a él con una niña y una mujer mayor, su pequeña hermana y su madre que dejó allá, en los montes lejanos; con las gallinas que buscaban entre el ramaje y las niñas de miradas eternas que sacaban agua del pozo.
La pulmonía casi imposibilitaba sus marcha.
" Es el cansancio, queda poco" se decía.
La ciudad empezó a darle la bienvenida con sus aguas negras.Las primeras barracas y fábricas parecían gigantes y demonios que absorbían a los humanos haciéndoles ser enemigos.
El ya no podía más, la inflamación del pulmón y el dolor de todo el cuerpo le obligaron a tomar la sombra de una vlla y tumbarse.
" Mamá, hay un borracho que duerme cerca de la puerta." dijo un niño al verle dormido allí.
" Diré tu padre que saque un bastón para que no vuelva a pasar por aquí."
" Anda, muévete, chusma." Decía el padre al cuerpo que apretaba una foto, muerto.

Moufid Atimou

07 agosto 2006

JOSE LUIS TOBALINA , EN EUROPA SUR




jose luis tobalina
Demasiado gris

Llueve intermitentemente sobre Jimena en esta mañana que ha amanecido gris. Afortunadamente la temperatura ha bajado y todos parecemos movernos con más soltura. Aquí la gente sigue con su vida cotidiana pese a que el pueblo se transforma por la tarde, cuando comienzan los conciertos del Festival.
Ocurre que aquí todavía se puede levantar uno por la mañana con el relincho de un caballo, el canto de un gallo o una vieja canción en la radio del vecino. Eso se agradece después de venir de una ciudad en la que lo más que escuchas por la mañana es el ruido infernal del tráfico.
Seguramente el encanto de Jimena es lo que engancha, sus gentes, como José Luis o Vitoria, los dueños de la Tasca, a los que debo un homenaje eterno por lo bien que se portan con nuestros cuerpos hambrientos o sedientos, sin importar la hora que sea.
Igualmente se merecen un reconocimiento las cientos de personas que, cada día, están atentas a todo para que nada deje de funcionar. Son los hombres y mujeres de azul (de este color es este año el uniforme de los voluntarios). Su labor es incesante. Están en todos los sitios, siempre atentos a lo que ocurre. Siempre sumando en positivo.
En la noche del lunes se habló de poesía con gentes venidas de uno y otro lado del Estrecho. Curioso resulta que, aún en estos días, un hombre de la talla intelectual del tetuaní Ahmed Mohamed Mgara tuviera que pelearse con los dueños de la empresa en la que trabaja en su país para obtener un permiso de dos días que le permitieran participar en el acto. No era el momento político adecuado, le dijeron.
Nada más lejos de la realidad la distancia entre las dos orillas. Los contertulios del encuentro lo demostraron con creces en un acto que resultó a la postre cordial y positivo. Un buen aprendizaje para todos, a pesar de que la poesía aglutine a tan pocos realmente interesados.
También son hermosas las tertulias del final de la jornada. Ya con todos más relajados. Hay c
antidad de gente grande intelectualmente por estos lares, que sabe, además, charlar sin prisas.
Otra cosa es lo más o menos afortunado que pueda estar uno a la hora de hablar y contar, lo más o menos divertido. Hoy estoy como el día. Gris.
Este ensayo nos fue enviado por nuestro amigo Latifo Kassidy desde Estados Unidos.
Muy tetuaní ... y amable.
Gracias, Latifo