28 febrero 2007

Sarria escribió sobre Doggui

Túnez: el Oriente más cercano


ENTRE LEVANTE Y PONIENTE
Mohamed Doggui
Casa de África, 21
SIAL Ediciones (Madrid, 2006)
JOSÉ SARRIA


Las distancias geográficas o los accidentes naturales suelen ser franqueables por el hombre. La osadía del explorador y el talento de las invenciones han servido para descubrir nuevas rutas, para acortar espacios, para -en definitiva- hacer cotidiano lo inexpugnable. Sin embargo, no ocurre lo mismo con el alma o la razón, donde las distancias posicionales, las fronteras culturales, políticas o religiosas, pueden levantar muros -a través de los siglos- consolidados sobre la ignorancia acerca del “otro” que supone un abismo más difícil de salvar que el meramente físico o tangible. Es éste el caso de la brecha histórica que ha supuesto (no sólo en el caso de la literatura, sino también en otras ramas del saber y de la cultura en general) el distanciamiento entre Oriente y Occidente, entre la cristiandad y el mundo musulmán. Hay que señalar que en el caso español, nuestra más reciente historia nos ha llevado por el derrotero de un pensamiento imperante decaído y postrado, caracterizado por la búsqueda de la ortodoxia nacional y religiosa, la autarquía cultural y autosuficiente, que significaba rechazo de lo exterior, de lo extraño, con un repliegue hacia los valores nacionales o nacionalistas que devenía en un “miedo obsesivo a la contaminación del vecino” (en palabras de Juan Goytisolo). Por ello no es de extrañar el gran desconocimiento que poseemos de autores musulmanes en castellano o en lengua árabe, a pesar de nuestros muchos lazos comunes y puentes de comunicación existentes en el pasado, ahora derribados por la intransigencia que supone el recelo y el temor de lo diferente. Frente a este posicionamiento inmovilista estamos convencidos de que, sin duda, el mutuo conocimiento es la base para el futuro acercamiento.
Sirva esta breve reflexión como antesala para la presentación de la poesía de Mohamed Doggui (Túnez, 1956), profesor en la Facultad de Letras, Artes y Humanidades (Departamento de español) de la Universidad de la Manouba (Túnez), así como del Instituto Cervantes de la capital. Gran activista cultural en el mundo del hispanismo y la intelectualidad de su país, además de presentador de un programa radiofónico semanal sobre la lengua y la cultura españolas en Radio Túnez-Cadena Internacional, ha publicado “Chateaubriand y España”, “El verbo árabe y su equivalencia en español” y el poemario “Entre Levante y Poniente”. Igualmente es autor de varios artículos sobre la lengua española, la didáctica del español como segunda lengua y la teoría y práctica de la traducción literaria entre el árabe y el español. No obstante, por cuanto se ha indicado anteriormente, el nombre de Doggui es para el gran público español el de un autor absolutamente desconocido. Es el caso común de otros muchos autores de ese mal identificado Oriente, ya sean novelistas o poetas, que han vivido y siguen viviendo en una especie de limbo del olvido al que son enviados como consecuencia de una ignorancia injustificada. Nombres como los de Mohamed Chakor, Moufid Atimou, Mohamed Bouissef Rekab, Abderrahman El Fathi, Mezouare El Idrissi, Mohamed Lahchiri, Ahmed Mgara o Driss Jebrouni, entre otros muchos autores árabes, con una sólida obra desarrollada en castellano y a pesar de la escasa distancia física que nos separa y de la importante historia común compartida, mantienen una limitada presencia en los suplementos literarios u otros espacios dedicados a la crítica poética, narrativa o literaria en general.
El auge de la reciente literatura de autores árabes de expresión en castellano, como es el caso de Doggui, tiene el valor de desvelarnos un nuevo prisma a la literatura castellana. El acercamiento a la poesía de Doggui nos descubrirá un original yacimiento de la creatividad para nuestra cultura. Autor ajeno a los movimientos literarios de la península (aunque no a la tradición literaria castellana), resulta muy interesante la lectura de sus poemas, en tanto en cuanto que él escribe desde una percepción muy personal de la tradición, sin el encorsetamiento que puede suponer la influencia coyuntural de las tendencias o los gustos transitorios impuestos por modas más o menos pasajeras. Por tanto, su formación y su apuesta lírica está mucho más allá de las leyes que dictan el mercado, los grupos de interés o las cuadras literarias. Su gran aportación es (a pesar de hablar de los temas eternos de la poesía) la de una nueva sensibilidad, otra temática, otros matices, consecuencia evidente de su entorno y del poso de su cultura identitaria: un renovado venero pleno de frescura para una literatura que, en ocasiones por repetitiva, se desgasta en las mismas arquitecturas.
“Entre Levante y Poniente”, primera incursión de Doggui en el mundo poético, es un precioso texto que, con el amor de fondo o como punto de apoyo, desgrana treinta y cuatro composiciones que sorprenden, fundamentalmente, por la solidez del mensaje, a veces en forma de magistral metáfora, pero que descansa sobre una ligereza versal que lo asimilan a las ciclópeas construcciones faraónicas que en paralelo parecen dotadas de una delicadeza más propia de constructores celestes que de humanos. “Concebidos y creados –los poemas- directamente en español”, como señala Julio Martínez Mesanza en la introducción, el lector va a encontrar en este libro la fascinación de una lengua capaz de desarrollar novedosas propuestas estéticas y poéticas, imágenes contundentes, símbolos y alegorías pertenecientes a una iconografía infinita que ocupa (en alguno casos) la totalidad del poema. Es el caso de algunos tan hermosos como Ecuación, Predestinación, Encuentro tauromágico, Ritmo y armonía, Relatividad, o los magistrales Perdida y Paralelismo.
Con un verbo sencillo (que no simplista), directo y lleno de claridad (a pesar de las sorprendentes metáforas que se encuentran en sus versos: “Mi amor por ti / es tan señorial / como un número romano…, / es más irracional / que la pi griega”), Doggui ha elaborado un poemario muy homogéneo, compacto, lleno de encanto, de precisa expresión verbal, con un sentido del ritmo y de la medida muy por encima de muchos de los autores españoles contemporáneas. “Entre Levante y Poniente” es un libro concebido desde la excelencia estética y la maestría artesana de los arquitectos del mejor al-Andalus que compensará con una gratificante carga de emotividad y una singular sensualidad. Mohamed Doggui se nos presenta hoy, sin duda a equivocarnos, como uno de los autores musulmanes en lengua castellana de mayor perfección formal, sabiendo construir, a la vez, con verso ágil y visual (“Versátil es mi sensible verso. / De la apacible brisa es tan siervo / como del acerbo viento adverso. / Ora ruiseñor es, ora cuervo”, escribirá el poeta) un texto poético definitivamente sorprendente y novedoso, en una lengua que, aún no siendo la suya, ha sabido manejar con el buen oficio de los grandes escritores castellanos, para entregarnos este libro escrito desde una imaginación encendida con pluma delicada y con ecos de infinitud, llenos de sorpresa y del encanto de la originalidad (¡Ah, si Einstein te hubiera conocido, / de cuántos quebraderos de cabeza / se habría librado… / para probar su rara teoría!). Acercarse a sus poemas, supondrá para cualquier lector (además del descubrimiento de un poeta realmente interesante) la revelación de un mundo nuevo, mágico, cargado de una muy diferente sensualidad: la sensualidad de Oriente.

26 febrero 2007

ENTRERIOS, un gran proyecto

INTRODUCCIÓN de la revista Entreríos, antología:
“al-Andalus: el Paraíso”


José Sarria
Coordinador de la presente edición de ENTRERÍOS.
Poeta y crítico literario. Miembro de la Asociación Andaluza de Escritores
y Críticos Literarios (Responsable de Medios de Comunicación)
y Secretario de la Asociación Colegial de Escritores-Andalucía (ACE-A)



Al-Andalus, como espacio geográfico compartido y lugar de encuentro de culturas (musulmana, judía y cristiana), supuso un hecho social, político, cultural y religioso difícilmente irrepetible. Su legado de tolerancia y convivencia (aunque desmitificado del romanticismo idílico) significa un referente en el cual nuestra sociedad multicultural actual debe de mirar y del que debe de aprender a fin de hacer posible la coexistencia pacífica de los diferentes en un entorno como el actual en el que, cada vez más, la mezcla y el mestizaje serán características definitorias de un mundo globalizado.
Este importante enclave temporal compartido en el espacio de la actual Andalucía, donde florecieron inigualables músicos, filósofos, poetas, médicos e investigadores llegó a ser una de las comunidades más emblemáticas de su momento, con un legado de incalculable valor para lo que posteriormente sería la configuración social, cultural, política, religiosa y científica de España o Europa; por lo que es justificable el estudio y la divulgación de algunos aspectos de su cultura, como puede ser el de su aportación literaria.
Por ello, reunir a diferentes especialistas que den a conocer las claves de la historia y la literatura de los andalusíes, y su legado actual, parece cuando menos un gran acierto por parte de la revista ENTRERÍOS. De esta forma, la percepción de Andalucía como espacio pluricultural que es, se verá completada con una amplia visión acerca de la contribución cultural que efectuaron los andalusíes en el pasado y que hicieron que muchos, propios y extraños, pensaran en al-Andalus como parte del Paraíso, tal y como la describió Chasdai ben Isaac ibn Schaprut (Hasday ibn Saprut), médico de Abderramán III, posterior ministro de comercio y finanzas y embajador del califa en el año 950:
"El país en que nosotros (...) los restos de Israel en el exilio (...) habitamos se llama en hebreo Sefarad, pero en lengua de sus habitantes ismaelitas al-Andalus. La capital del reino es Kortuba (Córdoba). El nombre de nuestro rey es Abd-ar-Rahman; se le da el nombre de Señor de los creyentes. (...) Es un país de trigo, de vino y aceite, y también es rico en frutos y en especias; está cubierto de huertas donde crecen los vegetales y los árboles frutales y en su suelo crecen toda suerte de árboles, tanto frutales como productores de seda, por lo que también poseemos seda en abundancia. De todos los países afluyen a nuestro país los mercaderes y comerciantes; de las lejanas islas, de Egipto y de todos los reinos que están más al norte. Traen con ellos especias y piedras preciosas. Nuestro rey acumula tesoros de oro, plata y otros valiosos objetos. Su ejército es más numeroso que el de cualquier otro rey precedente".
El proyecto de un número monográfico de la revista ENTRERÍOS sobre el al-Andalus y su influencia literaria o lingüística actual, ha servido para llevar a cabo un intenso proceso de investigación que nos ha reportado la sorpresa de localizar e identificar a autores españoles contemporáneos que han escrito parte de su obra bajo la influencia de éste hecho literario (Juan Goytisolo, Antonio Gala, Ángel García López, Rafael Guillén, Antonio Enrique o Sergio Barce, entre otros), autores gibraltareños que también utilizan el castellano como soporte artístico (Mario Arroyo o Mary Chiappe –ex Ministra de Educación de Gibraltar-), junto a un grupo de escritores árabes (localizados fundamentalmente en el norte de Marruecos) cuyo medio de expresión viene siendo en las últimas décadas el castellano, y que comienzan a desarrollar un fenómeno literario de gran trascendencia y repercusión en la literatura árabe contemporánea. Además del tunecino Mohamed Doggui se encuentran los marroquíes Mohamed Chakor, Moufid Atimou, Mohamed Bouissef Rekab, Abderrahman El Fathi, Mezouar El Idrissi, Driss Jebrouni, Mohamed Lahchiri, Ahmed Mohamed Mgara, Mohamed Akalay o Mohamed Sibari, entre otros, que conforman, ya de hecho, un sólido conjunto de poetas, narradores y ensayistas, que bajo el amparo del castellano como lengua de expresión artística y con el referente de al-Andalus como motivo de creación literaria han hecho que hoy sea posible hablar de un fenómeno singular y extraordinario, como es el de una nueva literatura en castellano en el norte de África, llevada a cabo por aquellos que pudieran ser herederos de un reino andalusí culto, respetuoso y tolerante.
Pero junto a ellos, el fenómeno más excepcional lo conforma el de los escritores sefardíes. Poetas y narradores contemporáneos, descendientes directos de los judíos españoles exiliados tras el Edicto de Expulsión de los Reyes Católicos (el "Gerus Sêfarad"), y que han conservado (además de algunos enseres personales) la lengua de sus antepasados (si bien con algunos modismos o localismos de la lengua de su lugar de asentamiento). Así, tras un complejo proceso investigador hemos podido localizar a autores sefardíes que desde los más dispersos puntos geográficos han hecho su contribución literaria en ladino (judeo-español) para este proyecto: Beki L. Bahar (Turquía), Vitali Ferera (Israel), Rita Gabbai (Grecia), David Fintz (USA), Matilde Gini (España), Moshe Ha-Elion (Israel), Gloria Joyce Ascher (USA), Matilde Koén-Sarano (Israel), Margalit Matitiahu (Israel), Avner Perez (Israel) o Haim Vidal Sephiha (Francia), entre otros. Sus escritos son piezas únicas, originales, verdaderas joyas de la literatura. Así el lector podrá encontrar las primeras líneas de El Quijote, traducidas al ladino, que nos entrega Haim Vidal Sephiha (quien es profesor emérito de La Sorbona, y titular de la primera cátedra mundial de judeo-español), podrá deleitarse con la cadencia de los suaves versos de Rita Gabbai o Margalit Matitiahu (Premio del Primer Ministro de Israel de poesía), rememorar la calle del Beso de la judería toledana de la mano de Beki L. Bahar o disfrutar de la narración original de Avner Pérez (Asesor Científico del Comité Directivo de la Autoridad Nacional para la Cultura del Ladino).
El colofón a este número lo aportan los ensayos, estudios y artículos de las profesoras del CSIC María Ángeles Gallego y Cristina de la Puente, del Presidente de la Asociación Andaluza de Escritores y Críticos Literarios – AACL, Francisco Morales Lomas, del Presidente de la Asociación de Escritores Marroquíes en Lengua Española – AEMLE, Mohamed Akalay, del Secretario General de la Asociación Israelí de Escritores en Lengua Castellana – AIELC, Abi ben Shlomo, de los profesores de Literatura de las Universidades de Tetuán y Fes, Mohamed Bouissef Rekab y Abdellatif Limami, del profesor judío-marroquí Moisés Garzón Serfaty, de la Directora de la revista “Tres Orillas” Paloma Fernández Gomá, de la Directora del programa “Sefarad” de emisión en sefardí de Radio Exterior de España, Matilde Gini, del Director del periódico “Aki Yerushalayim” escrito en ladino y Vicepresidente de la Autoridad Nacional del Ladino de Israel, Moshe Shaul o del Director de informativos en castellano de la Radio-Televisión de Marruecos, Said Jedidi, que dan el soporte académico y científico de una edición de ENTRERÍOS llamada a convertirse en una verdadera pieza de colección literaria, única a nivel mundial, por su singularidad y originalidad, así como por la confluencia de autores tan dispares, a la vez que enlazados por su amor hacia al-Andalus/Sefarad, difícilmente igualable y probablemente irrepetible.
Iniciativa, no sólo enriquecedora, sino necesaria y básica para reestablecer los puentes que siempre unieron a las tres culturas: musulmana, judía y cristiana. Culturas, de otro lado, que históricamente supieron convivir, no idílicamente, pero sí bajo el paraguas del respeto, la tolerancia y la concordia. ENTRERÍOS aporta lo fundamental: una oportunidad para el mutuo conocimiento, que es, sin duda, la base para el futuro acercamiento.




Agradecimientos: además del agradecimiento particular a todos y cada uno de los participantes en esta edición monográfica de la revista ENTRERÍOS, quiero dejar especial constancia de gratitud hacia el profesor Haim Vidal Sephiha (profesor emérito de La Sorbona), a Avner Pérez (Miembro Kreitman fellow de la Universidad Ben Gurión del Neguev), a Mohamed Bouissef Rekab (ex-Profesor Catedrático y Jefe del Departamento de Lengua y Literatura Hispánicas de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de Tetuán y profesor en la UNED de Ceuta), al profesor y crítico Driss Jebrouni, al periodista y escritor Ahmed Mohamed Mgara (fuente inagotable de conocimiento y humanidad), a Moshe Shaul (Vicepresidente de la Autoridad Nacional del Ladino de Israel), a los Directores de los Institutos Cervantes de Fes, Salvador López Becerra, y de Túnez, Julio Martínez Mesanza y al profesor David Fintz Altabe (ex catedrático de español en centros de la Universidad de la Ciudad de Nueva York y de la Universidad de Miami), sin cuyos conocimientos, guía y ayuda, la edición de este número hubiera sido materialmente imposible.

24 febrero 2007

Mohamed Chakor en su homenaje



ORGANIZADO POR LA ASOCIACIÓN TETUÁN ASMIR
(Tetuán, lunes 11 de diciembre de 2006)

CHAKOR, MI AMIGO

Por Mohamed Bouissef Rekab


El día 5 de diciembre del 2006, un correo electrónico atrajo mi atención sobremanera: se trataba de Ahmed Mohamed Mgara que me decía algo.
Al abrirlo vi que se trataba de un homenaje a Sidi Mohamed Chakor; lo realizarían los habitantes de Tetuán y lo organizaba la Asociación Tetuán Asmir bajo los auspicios de nuestro respetado amigo Ahmed Mohamed Mgara.
¿Cómo decir no a una actividad cultural de tan enorme alcance?
Y en el programa veo que mi aportación versaría de mi larga amistad con Si Mohamed Chakor.
No titubeé ni un segundo y me puse manos a la obra.
¿Cómo me va a ser difícil hablar de mi amistad con Si Mohamed, si es un hecho que hemos ido respetando a lo largo de muchos años?
Recuerdo que cuando estaba en Madrid estudiando, nos veíamos para hablar de miles de temas relacionados con nuestras inquietudes culturales… Y cuando regresé al país, Si Mohamed y yo mantuvimos nuestra amistad como algo que nunca debía extinguirse… y lo hemos conseguido.
Entre 1976 y 1977, en Rabat, entré en contacto con el director de un maravilloso semanario que llevaba el nombre de nuestro país: MARRUECOS. Esa persona era Si Mohamed Chakor. Mi enlace para aportar mi granito de arena en este medio de información en forma de correcciones de los textos que se recibían, fue Said Yedidi, compañero en las labores informativas de la Radio Televisión Marroquí por esas fechas. Un tiempo después, nuestro amigo Chakor tuvo que trasladarse a Madrid para dirigir la MAP en Madrid, ciudad en la que aún vive.
A partir de esos años setenta, nuestra amistad no ha hecho sino crecer.
En mi libro Escritores marroquíes de expresión española. El Grupo de los noventa (obra que se ha publicado por la Asociación Tetuán Asmir en 1997), digo en la página 11, cuando hablo de Chakor.
“Mohamed Chakor es, sin dudas, el maestro que abre el camino para que otros sigan su ejemplo. Es uno de los primeros que se atreve a dirigirse a los lectores en español. Gracias a él, muchos abandonan su temor y se lanzan al mundo de la escritura. Mohamed Chakor nos sigue deleitando con libros llenos de erudición; esperamos que siga escribiendo muchos años más”.
Y a Dios gracias, nuestro querido Chakor sigue ofreciendo maravillosas y amenas obras que nos encantan por su contenido cultural y por su intención de ofrecer siempre los caminos más viables para la amistad y el amor entre las personas de diferentes razas y credos.
Cuando mi querido amigo Si Mohamed Chakor escribió conjuntamente con Sergio Macías su obra Literatura marroquí en lengua castellana (abril, 1996), dio una vuelta más (de derecha a izquierda) a la tuerca que nos atenazaba a los hispanistas y, en cierta medida, permitió que los escritores que apenas se atrevían a publicar en algunos medios de comunicación (algunas páginas semanales de L’Opinión y más tarde La Mañana, así como en Tánger un par de semanarios que ofrecían algunas columnas a la escritura en lengua española) empezaran a pensar en sacar algunos cuentos o poemas…
Y como por arte de magia, los nombres de algunas personas que apenas habían empezado sus primeros pasos en el hispanismo, comenzaron a formar parte de la lista de los que ahora conforman unos treinta más o menos.
Según los antólogos de la obra titulada La puerta de los vientos. Narradores marroquíes contemporáneos; edición de Marta Cerezales, Miguel Ángel Moreta y Lorenzo Silva (Destino, 2004), dicen que “… entre todos apenas alcanzamos la cifra de unos treinta escritores marroquíes en lengua española, que después deja en veintiséis; ya que algunos «aparecen como narradores y ensayistas» y alguno «como narrador y poeta»” (sic). (p.171).
Pienso sinceramente, que esa antología de Si Mohamed y de Sergio Macías, permitió que muchos se decidieran por la escritura en lengua española porque el libro representaba un espaldarazo a los que estaban indecisos. Y permitió también que empezaran a salir otras antologías sobre este grupo de gente que, quieran o no algunos detractores, está dando nacimiento a un fenómeno social nuevo en la literatura marroquí escrita en lengua española.
Para que tengan una idea, les diré que se están preparando tres o cuatro importantísimas antologías en las que los escritores marroquíes en lengua española son los centros neurálgicos: una en EE.UU. a manos del profesor de la Universidad de California Cristián Ricci, otra en la Universidad de Granada a manos del profesor Carmelo López Beltrán; otra en Málaga a manos del profesor Sergio Barce… Se están organizando importantísimas reuniones en las que la escritura marroquí en lengua española desempeña el papel de personaje principal… En Granada por la Fundación Euroárabe y la Cátedra Emilio García Gómez de la Universidad de Granada: Escritores Marroquíes en Lengua Española (los días 4, 18 y 25 de abril del 2006); la Escuela de Traductores de Toledo: Marruecos y España: 50 años después. Relaciones culturales (23-24 de Noviembre 2006).
Quiero decirles que estas actividades culturales que tienen como objetivo hablar de esta escritura, hallan su fundamento en primer lugar en el libro que escribieron Si Mohamed Chakor y Sergio Macías y que más tarde permite que otros sigan esta senda y se interesen por la escritura marroquí de expresión castellana. Los que piensan de manera contraria se están tirando de los pelos… porque los éxitos son cada vez más sonados.
En un largo estudio que he publicado en el Anuario del Instituto Cervantes de 2005, escribo en un pasaje lo siguiente:
“Creemos que Mohamed Chakor, conferenciante en tres idiomas (árabe, español y francés) a lo largo y ancho del mundo, periodista (de la RTM durante largo tiempo y, actualmente, de la 2 de TVE), ex jefe de la Oficina de la MAP (Agencia Maghreb Árabe) en Madrid, asiduo colaborador en diversos medios de comunicación del mundo árabe y occidental, es la persona más idónea para escribir antologías que traten de escritores marroquíes de expresión española”.
Y si escribo esto es porque considero que Si Mohamed es una de las referencias del hispanismo marroquí, y muchos de nosotros debemos acudir a su profundo saber para informarnos y salir de algunas dudas que nos inquietan. Si algunos no lo quieren ver así, es porque algo les roe por dentro y no quieren reconocer la realidad de las cosas.
Posiblemente Si Mohamed no se acuerde, pero yo se lo voy a recordar… En uno de mis viajes a Madrid, y que fuimos a comer juntos, recibí de sus manos uno de los regalos más singulares de mi vida: unas zapatillas caseras para cuando tuviera que viajar… representan una joya que guardo como reliquia y, siempre que tengo que salir de viaje las llevo conmigo, aunque raras veces me las pongo, porque temo que se me rompan… y pierda algo que mi querido amigo ha tocado con sus manos.
A lo largo de años, he ido recibiendo de manos de Si Mohamed los libros que publica… ¡son tantos!, y me llenan de alegría porque noto de primera mano que su ímpetu creador no ha dejado de ser fresco y alegre, fecundo y didáctico.
Mi amistad con Si Mohamed Chakor es un bien que me llena de alegría porque ser amigo de este insigne pensador, es sinónimo de una ganancia cultural que lo llena todo.
Los títulos que me ha mandado son innumerables, les voy a enumerar a algunos:
-Rebeldía poética
-Diván sufí y otros poemas
-Diálogo euro-islámico
-Para la reflexión
-¡No a la guerra!
-Relatos ecológicos
-Nuestra diáspora; y un largo etcétera.
Cuando viajo a Madrid, sé que voy a encontrar al amigo fiel que me va a acompañar para ofrecerme las novedades más recientes, para darme los libros aún calientes que se han publicado y para permitirme una charla amena y amistosa que si no fuera por él, no podría conseguir.
En el epílogo de Rebeldía poética, Sergio Macías dice de mi querido amigo, con toda razón:
“Mohamed Chakor encarna pues al poeta hispano-árabe que se mantiene fiel al pasado y que logra penetrar con su luz lírica en la morada del espíritu, combate la materialidad y se compenetra de los problemas que agobian al mundo, para entregarnos su mensaje sufí y su esperanza en la solidaridad y la paz”.
Me uno a estas bonitas palabras porque nuestro augusto homenajeado así lo merece.
Voy a cerrar mi intervención declarando que Si Mohamed no es únicamente amigo mío; Si Mohamed es amigo de todos los que se acercan a él, es el guía espiritual de numerosos hispanistas de los que me considero uno de sus seguidores.
A él debemos nuestro agradecimiento por su imparable ímpetu y por dejar el nombre de Marruecos y de los marroquíes muy arriba, en la orilla norte del Mediterráneo. Hasta siempre querido hermano y que la luz permanezca encendida muchos años…

Homenaje a Mohamed Chakor


A Mohamed Chakor, maestro y amigo

Con motivo de su homenaje en Tetuán.

En la época ya bastante lejana de la adolescencia, allá por los años 60, me tocó, en esta Tetuán del alma, que hoy homenajea a uno de sus hijos ilustres… me tocó la carambola de toparme, en el Instituto al-Qadi Ayad y en la Escuela Normal Superior, con varios profesores de esa especie ya bastante rara en nuestros días, de esos que siempre son recordados con un profundo respeto (casi con veneración) y con muchísimo afecto. La memoria podría dar muchos nombres; en esta breve intervención mía sólo daré dos; los dos creo que tetuaníes; se trata de Benito Rodríguez, nuestro don Benito, profesor de español, cuyo trato y cuyos comentarios estimulantes a los ejercicios de redacción que pergeñábamos no se nos olvidan (algunas de sus frases siguen textuales en la memoria); tampoco se nos olvidan las revistas que nos regalaba cada semana
(“ La Gaceta Ilustrada ”, aquella “Blanco y Negro” de entonces, etc.)…
y de Mohamed el Haloui, el poeta de Tetuán y gran conocedor de nuestra poesía árabe preislámica, gracias al cual seguimos disfrutando de los versos de las muaal-laqat como disfruta un creyente con la lectura de las más bellas aleias del Corán.
Esta entradilla es para decir que, cuando en el ajetreo nuestro de cada día, surge Mohamed Chakor en el pensamiento, lo hace como un don Benito o un profesor el Haloui, esto es; con el aura de maestro entrañable que nos ha enseñado tantas cosas, que nos ha querido tanto y al que siempre recordaremos; esto a pesar de que no hace mucho tiempo que conozco a Chakor. Primero le conocí por sus cartas, que contenían artículos de su puño y letra, poesías, cuentos literarios e incluso libros, suyos o de otros autores… y luego le conocí personalmente, cuando fue a Casablanca, hace unos seis o siete años, a dar una conferencia, invitado por una asociación de médicos marroquíes que estudiaron su carrera en España; circunstancia que aproveché para hacerle una larga entrevista para el periódico para el que yo trabajaba.
Conocer la literatura de Chakor fue una casualidad, como fue una casualidad el que yo me pusiese a escribir en castellano, después de casi veinte años escribiendo en árabe.
Yo tenía la herramienta del castellano, que utilizaba como profesor de español y como lector y en 1990, el grupo Maroc Soir de Casablanca, por órdenes de Palacio, creó un periódico marroquí en español (un periódico que ha desaparecido precisamente este año de 2006). Trabajé en ese periódico con unas ganas enormes, sobre todo porque necesitaba un salario que me sacaba de apuros económicos; y, claro, trabajar en un órgano que se publicaba en castellano implicaba ponerse a escribir en esa lengua.
Algún tiempo después de empezar a trabajar en el Maroc Soir, recibimos las primeras cartas y trabajos de Chakor.
La chica que se encargaba de pasar a ordenador los textos que se publicaban, además de no saber español, cometía tantas erratas que era todo un fenómeno. Hacía grandes esfuerzos para no hacer sufrir al corrector, pero en vano. Y era una verdadera campeona en erratas difíciles o imposibles de descubrir, como Manuel en vez de manual, digerir en vez de dirigir, etc. Bueno, pues había que leer los textos no palabra por palabra sino letra por letra; y además había que leerlos hasta cuatro y cinco veces; y yo era el responsable de la corrección.
Yo conocía perfectamente el daño que hacen las erratas a los escritores, sobre todo a los que tienen la manía de perfeccionistas; sospechaba que Chakor tenía esa manía. Yo siempre la he tenido.
Lo que al principio eran varias lecturas, peinando los textos chakorianos, desactivando cualquier errata que pudiera enfadar a nuestro ilustre escritor, que colocábamos en un pedestal, como uno de los fundadores de la literatura marroquí en castellano, que publicaba sus libros en España, que tenía lectores y cuyos textos nos imponían mucho respeto, … decía que lo que al principio era una búsqueda de erratas, se convirtió en una lectura en profundidad de los textos de Chakor y en un enorme placer. Así fue cómo su literatura agarró al corrector.
Sólo leemos los textos tantas veces como yo leía los de Chakor, cuando nos obligan en la Universidad a estudiarlos (y por tanto, leerlos todas las veces que sea necesario, para comprenderlos mejor, en busca de una buena nota); después nos damos cuenta –casi siempre- de que son buenos libros y nos sentimos satisfechos de haberlos leído; decía: cuando nos obligan a leerlos en la Universidad o cuando los traducimos a otra lengua. Creo que es una verdad de Perogrullo aquello de que el mejor lector de una obra es su traductor. Y con Chakor así como con el poeta larachense Momata (cuyas poesías nos llegaban cada semana y yo las leía tantas veces o más que los textos de Chakor, porque las cartas enrabietadas del bardo larachense eran temibles); decía que con Chakor me pasó un poco como con Borges; yo al principio decía ¿pero qué es eso de literatura marroquí escrita en español? A Borges primero le rechacé, al leer por ahí que el genio bonaerense despreciaba a los indios y a los negros e ignoraba a Machado, a Don Antonio; y luego, cuando, a principios de los 80, trabajaba en la revista “Attaqafa al Yadida”, y el director, que era el poeta Mohamed Bennis, me pidió que seleccionara varios cuentos de Borges y los tradujera al árabe, no me atreví a decirle que no; él era el jefe y puse manos a la obra y descubrí la literatura exquisita, la alta literatura del autor de “El Aleph”, Jorge Luis Borges, cuyos cuentos sigo leyendo en el autobús, en el tren o en alguna sala de espera, como sigo leyendo los versos de Momata o los textos de Chakor, que se merece este homenaje de hoy y muchos más.

23 febrero 2007

Mgara, homenajeado.


HISPANISMO MARROQUI EN TETUAN

En el melódico y pintoresco marco de

Dar Sanaa,
o Escuela de Artes Tradicionales de Bab Okla,
se celebrará el

viernes 02 de marzo a partir de las 6 de la tarde

un acto cultural que se encamina a visualizar analíticamente
la labor de uno de los hispanistas de Tetuán.

Ahmed Mohamed Mgara

será el agraciado con este acto cultural que, organizado por:
La Dirección de Cultura,
representado por el señor Mehdi Zouak,

Dar Takafa, o Casa de la Cultura,
representada por la señora Samira Kadiri,

y Dar Sanaa,
representada por el señor Anas Sordo.

En el acto participarán como ponentes:

Dr Abdellatif Limami,
Catedrático del Departamento de Hispánicas de la
Universidad Mohamed V de Rabat, con la ponencia
"Tetuán, vista por la obra periodística y bibliográfica de Mgara"

DonJosé Luis Navazo Gancedo,
escritor y periodista asturiano con la ponencia
"Mgara...el periodista romántico".

Doña Sagrario Abad
prestará su magistral voz para recitar reseñas
del homenajeado publicadas en sus libros:

"Tetuán, embrujo andalusí"
y "Desde Tetuán con amor"

Este programa es susceptible de algún cambio o agregación imperante.
Esperamos vuestra presencia.

14 febrero 2007

TRINA MERCADER, DE LARACHE A TETUAN.

HISTORIA DE UNA ROMÁNTICA MUJER

Sobre la vida de Trina Mercader en Larache, existen muchas lagunas, en cuanto a fechas, por lo que, gracias a las personas que fueron incondicionales, amigas, hoy, podemos recordar parte de su trayectoria, personal y literaria en Larache y Tetuán.
Nos situaremos en el año 1940. Trina Mercader llega a Larache unida a su madre. En su ficha personal consta: Trina Mercader, nacida en Torrevieja (Alicante) año 1919.
España en 1940, vive la postguerra, que trajo consigo, necesidades y penurias. Esta vida, era difícil para una joven, dinámica, culta y con la natural ambición de poder llegar a ser, una periodista “Libre”. Por todo ello, Torrevieja, su tierra, se le quedó pequeña.
Y ¿Porqué Larache? La explicación es sencilla. La esposa de Juan Balaguer, era prima de la madre de Trina, por lo que se podría creer que en Larache ya contaban con un apoyo.
Trina Mercader se enamora en Larache, que por entonces, es una ciudad en plena efervescencia, le atrae y sorprende el sistema de convivencia intercultural, que allí se vive, su luz, el aroma de las flores, sus jardines, el mar Atlántico........Inmediatamente, comprende que es aquí donde quiere vivir.
En esta época, tres jóvenes, hijas de Larache, han optado por conseguir un puesto de trabajo en la Junta Municipal de Larache, mediante una convocatoria de exámenes para lograrlo, éstas jóvenes eran Petra, Conchita y Natividad, mi hermana. Estas tres personas y a cada una de ellas les asignan un departamento.
Sin precisar fechas, Trina Mercader, consigue un puesto de trabajo en la Junta Municipal. Su cultura y simpatía, pronto le hace merecedora del aprecio de todos.
Las que ya estaban instaladas, la acogen como a una más y con ello se inicia un auténtico bloque de amistad. Es curioso, ver a cuatro personas, totalmente distintas, que nunca ocultaran sus distintos pareceres, y que, quizás, fue esto, lo que las unió, para toda la vida.
Como jóvenes que eran, salían juntas, se divertían, se relacionaban con chicos.....En una ocasión, fue mi hermana Naty quién le presentó a un joven que entró a formar parte de aquel cuarteto. Esta persona era mi tío Antonio, el hermano menor de mi madre. En seguida se cristalizó entre Trina y Antonio, algo más que amistad. Lo que Trina ignoraba era la jugada que el destino le preparaba.
La vida de Trina Mercader discurre de forma apacible y por entonces, es cuando, unida a varios intelectuales de Larache impulsó la salida de la revista “Mutamid”, este hecho tuvo gran notoriedad en la ciudad de Larache.
Trina Mercader padecía una enfermedad en la piel, y ella era consciente de la gravedad que vivía, esto hace que se involucre, cada vez más, en su trabajo, tratando de enmascarar sus miedos.
Mi tío Antonio tenia solicitado el ingreso en una academia militar (mucho antes de conocer a Trina). La burocracia tardó mucho tiempo en aceptar su petición, pero...esta llegó, y tenía que decidir, si seguir el destino que con mucha anterioridad se habia marcado, o quedarse con el amor, que ya, se profesaban, tanto Trina como Antonio. Se decidió por lo primero, pues creían que se volverían a encontrar. No fue así. Nunca más se vieron.
En la Junta Municipal de Larache, ya hacia tiempo que trabajaba Dris Diuri, escritor y ya con el reconocimiento del mundo cultural, de la época, por sus escritos. El bloque que suponían las cuatro amigas, hay que añadir a Dris Diuri, que fueron buenos acompañantes y amigos.
Trina Mercader fue una mujer que necesitaba estar siempre en activo. Por aquel entonces, se marcha a Tetuán y escribe su primer poemario, además de una colección de libros.
Ya en el año 1956 se produce el primer éxodo en la zona norte de Marruecos, y en Larache, se comienza a ver la inquietud de las familias.
Es en estas fechas, cuando hay cambios en la Junta Municipal de Larache. Conchita la destinan a Madrid, al propio Ayuntamiento.
Natividad va a la Diputación de Sevilla y Petra a Valencia.
Trina decide ir a Granada y a pesar de la distancia, siguen manteniendo una fluida correspondencia con sus amigas, pues estaba latente en el sentimiento de todas, que Trina vivía su enfermedad en silencio.
Transcurren los años, Trina vive con una familia, que la cuidad y la quieren como a una hija.
Cada una de las amigas han formado una familia y cada vez se hace más difícil desplazarse para verse.
Es cierto que nunca les falló la correspondencia, pero Trina nunca dejó traslucir su situación anímica por la enfermedad que padecía.
En el año 1980, Trina pide a sus amigas que quiere reunirse con ellas, y, en Sevilla. Ella pide que esta reunión se haga en un Hotel, y las cuatro a solas, pues tiene el deseo, que cada una, cuente que ha sido de sus vidas, desde que se separaron.
Se reservan habitaciones en un hotel y, según mi hermana, fue un encuentro muy emocionante. Hablaron, lloraron y sus risas traspasaron las paredes de la habitación donde estaban alojadas. Fue una noche de confesiones, emociones, que, ni el tiempo ni la distancia, pudo borrar algo tan hermoso de una amistad tan sincera.
Trina ya estaba deteriorada, les contó a sus amigas que todo lo que ella poseía, lo legaba a la familia que la cuidó con tanto cariño, durante tantos años.
Y quién sabe si el encuentro lo propuso Trina como un gesto de despedida? Ella murió en el año 1984.

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Ángeles Ramírez “Angi”nos envió estos recuerdos, y una bonita fotografía de Trina, como homenaje a María, su madre, esa gran mujer, que falleció poco tiempo después de redactarlos. Y, por eso, no pudo continuar la labor emprendida...Ya estará con Trina disfrutando de su amistad, ojalá que se acuerde de los que conservamos y celebramos el testimonio de su bondad.

P.D. Texto facilitado por Lola López Enamorado, Profesora de la Universidad de Sevilla y muy buena amiga de Angi. (lolaenamorado@gmail.com)

11 febrero 2007

En Tánger y firmadop por el Cervantes.


EN EL CERVANTES DE DON ARTURO, HISPANISMO BUENO.
Los días 23 y 24 de febrero tendrán lugar en Tánger, bajo la organización del Instituto Cervantes, una serie de actividades que tratarán versiones del hispanismo marroquí.
Entre los participantes hallamos nombres de elite dentro de las letras marroquíes expresadas en español como Mohamed Sibari, Aziz Tazi, Mohamed Bouissef Rekab, Abdellatif Limami y Mohamed Lahchiri.
Inicialmente, y si no sergen cambios o improvisaciones, están previstas las siguientes ponencias y lecturas.
Aziz Tazi, de la Facultad de Letras de Dhar El Mehraz de Fes: Balbuceo (con prólogo de Abdellatif Limami).
Lectura de narraciones, por Sanae Chairi, Nabil Loukili y Abdelkader Ben Abdellatif.
Mohammed Bouissef Rekab, profesor de la UNED de Sebta:” La Señora” (Sial/ Casa de Africa, 2006).
Mohammed Lahchiri, escritor hispanista:” Una tumbita en Sidi Mbarek y otros cuentos ceutíes”.
Mohamed Sibari, gran escritor marroquí de Larache: “De Larache al cielo”.
Cristián Ricci, argentino de la universidad estadounidense de La Merced: Panorama general de la escritura marroquí en español.
Yasser Hamout y Mohammed El Hanini: Lecturas de poemas.