15 marzo 2011


La Fundación Dos Orillas concede el premio Bertuchi a la asociación marroquí AREJ por su trabajo social en el barrio de Birchifa

La Fundación Dos Orillas de la Diputación ha concedido el premio Bertuchi a la asociación AREJ por su constante trabajo para dar oportunidades a los habitantes del barrio de Birchifa, de la ciudad marroquí de Tánger, a través del arte y la educación no formal. Estos programas están dirigidos especialmente a jóvenes y mujeres.
El premio se entregará el próximo jueves 24 de marzo.
La Institución Provincial concede este premio en reconocimiento a la persona, institución, organización no gubernamental o colectivo que se haya caracterizado por su labor solidaria o social entre las dos orillas del Estrecho de Gibraltar. La vicepresidenta de la Fundación Dos Orillas, Paola Moreno Pérez, ha destacado el eficaz trabajo de los voluntarios de AREJ en pro de una educación social, así como la transervalidad de sus programas, en los que se inciden en numerosos aspectos.
“El trabajo de AREJ merece el reconocimiento de la Fundación Dos Orillas, por tratarse a nuestro entender de una organización que tiene su acción en los ciudadanos que más lo necesitan”, ha manifestado Paola Moreno Pérez.
AREJ tiene un amplio abanico de actividades que van desde apoyo escolar, equipo de psicomotricidad, guardería, programas de alfabetización de jóvenes y mujeres, talleres de teatro pintura y expresión corporal, competiciones deportivas, entre otras muchas.
AREJ es una asociación marroquí sin ánimo de lucro surgida en 2007. Tiene como antecedente la inquietud de un grupo de jóvenes marroquíes que de manera altruista deciden atender a los menores que se encontraban en el puerto de Tánger a la espera de poder subirse a un camión y tomar un barco hacia España. Ese trabajo comienza en 2006 y los voluntarios detectaron que la mayoría de esos niños pertenecía al barrio de Birchifa, por lo que decidieron trasladarse al origen y trabajar sobre las causas que llevaban a esos niños a abandonar sus hogares e intentar inmigrar.
Las actividades empezaron por las calles del barrio, sensibilizando y conociendo el entorno, aunque pronto se detectó la necesidad de realizar un trabajo más profundo con los niños y niñas, para lo que resultaba necesario contar con un local a donde pudieran acudir, con el que ya cuentan en la actualidad.
Comenzaron realizando un intercambio juvenil con una asociación de Barcelona RAI, Recursos de Animación Intercultural, dando a conocer la realidad del barrio, trabajando conjuntamente en un campo de trabajo durante el verano de 2007. Tras este encuentro, el grupo de jóvenes, decidió conseguir fondos para sufragar los gastos del alquiler. Hablaron con familiares, amigos y diferentes colectivos y a través de una cuota voluntaria, consiguieron dinero para poder financiar el local durante dos años. Al mismo tiempo, consiguieron recolectar y hacer llegar a la asociación diverso material para el trabajo con los niños. Por otro lado, con los contactos que los jóvenes marroquíes tenían en la ciudad de Tánger, se consiguió equipar el local, y contar con un gran apoyo para la realización de las actividades.
Este premio se incluye en el Proyecto SAWA, que se enmarca en el Programa Operativo de Cooperación Transfronteriza España-Fronteras Exteriores, al tratarse de una actuación de sensibilización, difusión y promoción de las actividades educativas y culturales. Esta financiado en un 75 por ciento por los fondos europeos FEDER.


Fundación Dos Orillas
Diputación Provincial de Cádiz
Edf. Kursaal, Avda. Villanueva 2
11207 Algeciras
Tlf: 856106371 Fax: 956651152

PLAZA ALTA CON MEMORIA

Las plazas de las ciudades y pueblos son las páginas de su propia Historia. La Plaza de Tahrir de El Cairo forma parte ya de esos sitios históricos en los que se ha abierto un tremendo hueco para que cambiase la Historia. Pero también existen otros escenarios donde la sangre y también los milagros han sido fundamentales y es el caso de la Plaza de Mayo de Buenos Aires en la que todavía se reflejan esas tragedias de esas madres y abuelas que siguen insistiendo en su lucha por sus hijos y nietos desaparecidos. La Plaza de Tiananmenn llena de muertos, ó la de Praga, tragedia en aquella primavera.

La Plaza de Tahrir o Plaza de La Liberación sirve también para multiplicar ó hacer de espejo en el tiempo de lo que también ocurrió en la Plaza Tltelolco mejicana ó la Plaza Roja de Moscú, llena de nieve y de desfiles de auténtico terror.

En las plazas de la Historia también hay recuerdos de muertos y de pistolas, de silencios y de guillotinas. Y memoria. Sobre todo memoria. Memoria de manifestaciones, de calor de las masas, de pancartas y de banderas al viento. Y todo eso forma parte de nuestras propias vidas.

¿Dónde habrán quedado esas plazas de nuestra memoria? En nuestro caso, en nuestra Plaza Alta, nos hemos manifestado más de 60.000 personas por el Tireless. También para denunciar los asesinatos. Hemos estado cien semanas seguidas concentrándonos por ellos (una baldosa así lo refleja). Nos seguimos concentrando por la violencia de género y es el sitio donde termina cualquier reivindicación laboral, social ó estudiantil.
Pero sobre todo hemos levantado auténticos bosques de manos blancas por los asesinatos.

Hoy aparecen en los medios las fotos de los que dicen ahora que quieren luchar por la democracia. Una izquierda abertzale que nos quiere borrar a todos esas plazas de la memoria. Los mismos que herían nuestras almas con balas de hielo. Ahora sonríen en fotos oficiales. Pronto lo harán en la campaña electoral.

No hace mucho tiempo sus fotos aparecían en las comisarías con sus caras de asesinos. Daban auténtico terror verlos detrás de las mamparas en los juicios por asesinato, sonriendo con desprecio, sin la más mínima lástima por sus víctimas.

Ahora quieren pasar al otro lado del espejo transformando al lobo en la oveja de los cuentos. No deberíamos olvidarnos de ese cuento. ¿Dónde están las plazas de la memoria? La nuestra, por favor, nuestra Plaza Alta, que no sean capaces de quitárnosla de nuestra propia memoria.

Patricio González

11 marzo 2011

Bioblioteca General de Tetuán

AL OTRO LADO DE LA MEMORIA
LA BIBLIOTECA GENERAL Y ARCHIVOS DE TETUAN
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Por H.HANTOUT SEIDEL
La “Biblioteca General y Archivos de Tetuán”, reconversión de la antigua “Biblioteca General del Protectorado Español en Marruecos”, creada en 1926, dependiendo después, de la Dirección General de Archivos y Bibliotecas, inaugurada en 1943 y un año después en 1944, se creo el “Reglamento e Instrucciones para la Organización y Régimen de los Archivos y Bibliotecas del Protectorado”.
Esta biblioteca publica del Protectorado Español, se la ha clasificado, ya en aquel entonces, entre la más importante de las habidas en el Norte de Marruecos, con sus dos grandes secciones: la árabe y la española, rica en manuscritos de grandes autores marroquíes y obras españolas importantes y cuyos fondos se elevaban a mas de 35.000 volúmenes, dirigida y organizada por la diligente labor de técnicos, investigadores y traductores como lo fueron: El escritor e historiador Guillermo Guastavino Gallent, director de la misma, un hombre justo a quien se estimaba y se quería, tanto por los españoles como por los marroquíes; El escritor y traductor libanés Alfredo Bustani; El arabista e investigador Mariano Arribas Palau; El arqueólogo y escritor Ahmed Meknasi, responsable de la sección árabe durante el protectorado (con la independencia de Marruecos, fue nombrado director de esta Biblioteca y Conservador del Museo Arqueológico de Tetuán); La bibliotecaria y escritora Dora Bacaicoa Arnaiz, (que ingresó en el Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos de Madrid, hasta 1958); El poeta y escritor Mohamed Sebbag (en la actualidad es Director de la División del libro y de las bibliotecas en el Ministerio de Asuntos Culturales) y justo con la independencia se integro al eminente escritor y profesor Mohamed Larbi Jattabi (un intelectual que fue mas tarde, Ministro del Trabajo y de Asuntos Sociales y después Conservador de la Biblioteca Hassaniyya - Palacio Real de Rabat-), Ahmed Benhsain, Mustafa el Kuch, Chahcho, Mohamed Moga, Abdenbi y la escritora Habiba Hantout Seidel (mas tarde documentalista e investigadora en la B.G.A.de Rabat), todos ellos fueron en 1957, los primeros marroquíes con diplomas: Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos de la Biblioteca Nacional de Madrid, quienes trabajaron junto a los mencionados funcionarios españoles codo con codo, tanto en la organización, en la catalogación y en la bibliografía marroquí, algunos eran estupendos investigadores, escritores, periodistas, autores que nos dejaron interesantes trabajos y obras escritas, tanto en árabe como en castellano…

La biblioteca se componía de seis importantes secciones:
-La Sección de Manuscritos árabes de incalculable valor documental y con la diligente labor de investigadores tetuaníes entre los cuales figuraba: Mohamed Dawd, Mohamed Ben Tawit, Abdellah Guennun, Abdellatif Al-Jatib, Mohamed Aziman… Aquí, en esta sección se deploran la desaparición de numerosos manuscritos árabes pertenecientes a escritores Tetuaníes, debido al parecer y según los mismos españoles, durante el asentamiento por los españoles en 1860 (Guerra de Tetuán) y mas tarde durante la ocupación oficial del Protectorado Español en 1912. Según fuentes españolas, las bibliotecas españolas tienen en sus secciones árabes un gran número de estos manuscritos tetuaníes, entre los cuales se reconocen por la excepcional caligrafía cúfica marroquí.
-Sección del Archivo General del Protectorado en Tetuán que recogía las 5.000 carpetas con sus expedientes antiguos de todas las secciones de la Administración. La encargada de esta sección (1949 -1955) fue la escritora y Joaquina Albarracín. Estos documentos contienen mapas variados que han constituido un instrumento importante de control y en algunos casos, un útil de propaganda al servicio de la acción colonial española. Estas cartografías fueron realizadas por los interventores que son los controladores del Protectorado Español en Marruecos que ha consistido cuidar la acción de las autoridades tribales marroquíes para asentar mejor la presencia colonial.
-El Archivo Histórico, cuyos documentos de un alto valor para la historia de Marruecos. .(Una parte importante de sus depósitos archivísticos fueron remitidos al AGA en 1956).
-La Hemeroteca, inaugurada en el año 1939, que guarda las colecciones de todos los periódicos y revistas publicados en la Zona Jalifiana y fuera de ella, entre los cuales se encuentra “El Eco de Tetuán”, desde la aparición de su primero y único número del mes de marzo de 1860, publicada en Tetuán con motivo de la incompresible y desquiciada “Guerra de África” (1859-1860) la que había contado con el entusiasmo de los españoles pero que fue enfriándose por los pocos resultados de la intervención, entonces se expreso el desengaño con esta frase :”una guerra grande y una paz chica”. “El Eco de Tetuán” no fue mas que una publicación intencionada, su objetivo era ante todo, marcar el evento del asentamiento español en el Norte de Marruecos.
El fundador de este primer periódico colonial es el escritor Pedro Antonio de Alarcón que él mismo, formaba parte de las tropas con la toma de Tetuán por el general español Leopoldo O’Donnell quien dirigió el ejercito español (no olvidemos que este General había prometido que “traería en el mes de agosto de 1859, la guerra a Marruecos”, un plan político exterior de España que ya se tenían concretizado cuando perdieron las colonias españolas en América, que le valió la Victoria en Tetuán y en recompensa hasta le fue concedida el ridículo titulo nobiliario de Duque de Tetuán. “El Eco de Tetuán” poco después, seria reemplazo por el “Noticiario de Tetuán” (1860-febrero 1861) cuyo interés principal, no era mas que los intereses de la colonial española local al mismo tiempo que propagaban la política y las costumbres sagradas de los españoles, En esta hemeroteca figuran además, las primeras revistas y publicaciones de las tropas coloniales como: África, Mauritania, Marruecos grafico, Marruecos turístico con reproducciones en sus portadas, carteles llenos de motivos típicos de la zona: callejuelas, medinas, etc. Al igual que se conservan la totalidad de la colección del “Boletín Oficial del Protectorado Español” (redactada en español y en árabe), y el no menos histórico: “Bulletin Officiel de la Zone de Tánger Internacional” –Editions Française – es el mas importante de entre los boletines oficiales editados en todo Marruecos, porque en ellas se muestra y se descubre de manera oficial, las injusticias y las barbaridades cometidas por los responsables de la administración internacional de entonces hacia los mismos ciudadanos tangerinos.
También forma parte de esta sección el extraordinario trabajo de los recortes de revistas y de periódicos, todo un abanico de informaciones sobresaliendo siempre la propaganda de la ocupación española en Marruecos, los artículos escritos sobre las relaciones hispano-marroquíes y particularmente la llamada “Acción de España en Marruecos” sobre todo con el periodo del colonialismo franquista, todos bien encuadernados, clasificados cronológicamente, dispuestos en las estanterías para el acceso fácil a su consulta y para una mejor búsqueda, se disponía paralelamente, de un fichero-autor y de un fichero-materias a la disposición de los habituales lectores. La directora de esta Hemeroteca fue Dora Bacaicoa Arnaiz, una de las primeras funcionarias (como mujer) del estado español en el Protectorado, por todos es sabido que en aquellos periodos, pocas eran las mujeres españolas diplomadas para ocupar dichos cargos. Con la independencia fue nombrado director de la misma, el escritor y poeta Mohamed Sebbag, uno de los primeros marroquíes en redactar y hacer que los catálogos bibliográficos de esta biblioteca fueran escritos y presentados en lengua árabe, además de su extraordinario trabajo el “Inventario de la Hemeroteca del Protectorado” (Sección Árabe en 1953) enriqueciendo aun mas, a esta biblioteca publica. Mohamed Sebbag, igualmente, se ocupaba de la “Bibliografía marroquí en árabe” publicada a su vez en “Tamuda” (la revista de investigaciones marroquíes), que hasta entonces, solamente aparecía en español.
-El Archivo Fotográfico y cartográfico, documentos gráficos de suma importancia, una era donde aparece el periodo, que yo llamo el “Africanismo fotográfico” o el “Marrocanismo fotográfico”, contemporáneo de la expansión colonialista, recordemos los dibujos y las pinturas africanistas o marrocanistas muy de moda en aquel entonces, como las conocidas pinturas del famoso Mohamed Ali R’Bati, los oleos de Mariano Fortuny, los oleos de Tapiro, o los del maestro pintor oficial del régimen franquista, Mariano Bertuchi, considerado el que mejor supo reflejar aquel Protectorado Español del siglo XX.
El fenómeno marroquí se hizo muy popular con la llegada de Franco quien acostumbraba vestirse personalmente, de la chilaba y del albornoz prendas típicas marroquíes, puestos por encima de su impecable uniforme militar, dándole esa figura elegante del dictador empedernido que todos hemos conocido y visto junto a su famosa y fantástica “guardia mora” una fantasía que no dejaba a nadie indiferente y que fueron tomadas por grandes profesionales de la fotografía y por los mejores maestros pintores.
La medina de Tetuán, tras la ocupación española también ofreció un atractivo a los fotógrafos que inundan las paginas de las revistas y la de los periódicos ganando cada vez mas a los lectores.
Más de 35.000, entre fotografías, postales, además de Grabados y Reproducciones de Dibujos y Estampas, conceptuados como extraordinarios. Esta sección, inaugurada en el año 1949, ha podido desarrollarse gracias a la valiosa donación de una importante colección privada de Tomas García Figueras, entonces del cuerpo de Interventores Militares, teórico de la administración colonial y un ferviente amante a la fotografía politica y africanista. En todas sus obras escritas, constatamos que no faltan estas magnificas imágenes, fue quien mejor supo hacer resaltar “La Acción de España en Marruecos” junto a las frecuentes alabanzas bien subrayadas por él hacia los notables marroquíes, hacia los altos militares y los altos funcionarios, queriendo con ello asegurar o certificar a la opinión publica de las buenas relaciones habidas entre los dos países y que tanto le apasionó escribir sobre ella, cuando en la realidad la parte mas importante de la populación Tetuaní y también una buena parte de la populación española sufría cotidianamente de una atroz miseria, viviendo mas debajo del umbral de la pobreza de aquel entonces, uno de los testimonio flagrantes lo teníamos en aquellos españoles pobres vestidos todos de negro o de gris calzando alpargatas, cuya mujeres casi todas con los delantales puestos cubriéndose la cabeza con pañuelos también negros, que vivían en la medina ocupando todo lo largo de la calle Slukia de Sidi Saida compartiendo el mismo espacio de los corales insalubres, donde tenían y criaban a sus propias cabras que les daba la leche necesaria permitiéndoles vivir de ellas. Si me conozco tan bien todos estos detalles es porque para ir al colegio con mis hermanos, era nuestro itinerario cotidiano. Estos españoles fueron ignorados por todos esos “señores” mimados por Franco, abandonados durante largo tiempo... La Biblioteca Nacional de Madrid posee un importante “Fondo Tomas García Figueras”.
Es evidente que la dictadura del Generalísimo Francisco Franco Bahamonde, doto de medios necesarios a sus instituciones en el Protectorado para que estos editasen material gráfico, lo cual animó bastante a la formación de colecciones interesantes.
Las casas fotográficas mas conocidas en Tetuán y quienes llenaron este extraordinario archivo fotográfico fueron:”Casa Ros”, “Estudio Alcaraz”, “Martínez y Gonzáles”, “Casa Catalayud”,“Foto Alberto” y “García Cortés”, algunos de ellos siguieron ejerciendo muchísimo tiempo después del protectorado, además de un negocio fructuoso ganaron fama y son reconocidos como los fotógrafos históricos del protectorado para la memoria grafica.
Desgraciadamente la mayoría de estas fotografías junto a otros fondos en gran bloque, no se conservan en la biblioteca de Tetuán, sino que fueron depositados en la Biblioteca Nacional de Madrid, ¿ilegalmente? ¿Injustamente? ¿Intencionadamente?, de cualquier modo que sea, personalmente y como investigadora que soy, lo deploro profundamente. Los documentos fotográficos son piezas claves y sagradas de la Historia, que no hay que descuidarlas. Hubiéramos podido hacer mutuamente y con buena voluntad, unas copias de todas ellas, (se llevaron hasta los clichés) antes de que fueran trasladadas a España. Nos privaran de una parte importante de nuestra historia marroquí durante la ocupación por “ellos”, ese momento nos perteneció a los “dos” y no a “ellos solos”, una biblioteca se respeta, esta precisamente a la disposición de cualquier escritor, investigador o simplemente la de un curioso, o la de un amante de la fotografía porque resulta ser también un Arte.
El Arte de la fotografía es para todos un testimonio que nos trae muchas informaciones y es a través de estos documentos tan valiosos, que podemos conocer y describir una Historia mas completa, en este caso la de ambos, es un bien común, es la herencia que dejamos mutuamente, ustedes y nosotros en una biblioteca publica para nuestros hijos y los vuestros que tanto ignaran de la verdadera historia de ambos, durante esos periodos…
Generalmente casi todas estas colecciones fotográficas son sobre Tetuán y sus monumentos, escenas de los eventos oficiales durante el protectorado, teniendo en cuenta principalmente las imágenes políticas, todos ellos encierran datos inéditos y de gran valía. El periodo más relevante en este caso, cubre los periodos de entre 1940 hasta 1956 con la dictadura de Franco, datos fundamentales que recogen actos oficiales únicos, protagonizados por los Altos Comisarios de la Zona Jalifiana: Orgaz Yoldi, cuyo periodo fue de máxima tensión para el Protectorado; Ascencio Cabanillas, uno de los mas fieles generales de Franco durante toda su vida; Beigbeder Atienza, militar africanista y los dos últimos que hemos conocido y vivido muy de cerca: El Monárquico-Carlista José Enrique Varela Iglesias, con su fallecimiento en Tetuán, en 1951, su funeral lo hemos vivido asistiendo a ella, se le despidió como a un jefe de estado y Rafael García Valiño y Marcen, quien formulo protestas por la independencia de Marruecos y quiso ofrecer provisionalmente el trono de “Marruecos entero” al Jalifa Mulay Hassan Ben el Mehdi; la famosa entrada de los españoles de Franco cuando estos ocuparon la ciudad de Tánger en 1940, violando su Estatuto Internacional; la entrada triunfal del Jalifa Mulay el Hassan Ben El Mehdi, en Tánger en 1941, la celebración de sus bodas reales con la princesa Lalla Fatima Zohra (hija del sultán Mulay Abdellaziz) por todo lo alto en Tetuan, igualmente lo hemos vivido como un cuento de hadas ya que éramos entonces unas jovencitas llenas de sueños e ilusiones… Imágenes como estas y por ser excepcionales, se han elegido y están ordenadas y recogidas, en varios álbumes especiales que hoy en día, tanto la biblioteca como los lectores, en particular los tetuaníes, pueden sentirse orgullosos de que sigan existiendo y estén a la disposición de cualquier interesado, sobre todo para el que quiera escribir sobre ese periodo tan particular de nuestra historia.
Para el orden y el método de clasificación, se tenia en cuenta: la fecha, el lugar, los personajes, el titulo del evento, y hasta la casa fotográfica si estaba estampada en el dorso de la misma, un trabajo que resultaba de lo mas apasionante entre lo que se hacia en la biblioteca, por lo menos es lo que yo personalmente sentía, cada vez que tenia en mis manos, frente a mi vista, una de esas imágenes graficas que transmitía su personal lenguaje fotográfico, facilitándome agradablemente su catalogación y la mejor recompensa recibida del trabajo efectuado, es cuando el lector, el escritor o simplemente el curioso encontraba lo que vino a buscar.
Aquí, estimados lectores, quisiera aprovechar el espacio de algunas líneas para rendir un rendido y bien merecido homenaje a un marroquí Tetuaní que todos tenemos que estar agradecidos a Sidi Mohamed Mgara (1913-1990), descansa en paz, quien nos ha dejado un valioso e importantísimo Archivo grafico inédito, digno de un “Museo fotográfico de la ciudad de Tetuán y de su gente”, no cometamos el error de descuidar este patrimonio que ya existe y que esta nada mas que en espera de ser valorado por la propia ciudad de Tetuán dándole un espacio merecido, es un artístico y necesario testimonio para todos aquellos escritores o amantes de bellos libros, que quieran completar la historia de épocas pasadas…, sobre todo es una herencia que se deja a nuestros jóvenes…
-Oficina de distribución e intercambios de publicaciones, otro de los importantes servicios disponibles que consistía en intercambiar con las otras bibliotecas, entidades, centros culturales o con las misma universidades, dentro y fuera del País, nuestras propias publicaciones editadas en Tetuán en árabe y en español a cambio de las publicadas en los otros países, de modo que este intercambio, nos permitía enriquecer mejor nuestra biblioteca con libros y revistas a veces difíciles de procurarlos, sobre todo cuando el prosupuesto no lo permitía.
Nuestra primera y moderna biblioteca pública en Marruecos fue la de Rabat, una idea del coronel Henry De Castries en 1912, consejero histórico del Gobierno Cherifiano quien había propuesto al sultán Mulay Hafid (1875-1937) concentrar toda la documentación bibliografiíta en un solo establecimiento publico. En 1919 es el general Lyautey, Residente General Francés, quien personalmente vela por la construcción de su edificio nombrando al escritor. Pierre De Cénival en 1920, como director de la “Bibliothèque Générale et les Archives du Protectorat” (Direction Générale de l’Instruction Publique des Beaux Arts”), fue quien lanzo la publicación de la histórica “Bibliografía Nacional Marroquí” agrupando monografías y artículos de periodicos y revistas, asimismo creo “El Deposito Legal” Los primeros lectores invitados a la ceremonia inaugural de esta primera Biblioteca moderna de Rabat, fueron los mismos amigos del general Lyautey: La Reina Amelia de Portugal, la Duquesa de Guisa, André Gide y el poeta Hugo Von Hiffmannstahl.
Siente años después, conoceremos a nuestra segunda y moderna “Biblioteca General de Tetuán”, creada el 22 de julio de 1926 quedando desconocida al publico hasta los años 50 por el Protectorado Español, siendo el Alto Comisario en Tetuán, el Africanista José Sanjurjo Sacanell que se distinguió odiosamente como el “pacificador” al final de la revuelta de Abdelkrim Jattabi, y fue nombrado además Marques del Rif., por el propio Rey Alfonso XIII.
A partir de 1939, esta biblioteca, toma un interés bien particular, sobre todo tiene una finalidad bien precisa, reunir a los investigadores, a los profesores y a los escritores españoles que venían de una España destrozada por la guerra civil, con momentos difíciles de miseria moral, intelectual y falta de material para sus investigadores y quienes dispusieron aquí en Tetuán de un espacio extenso y de un material ideal para sus labores culturales y científicas en el campo de los estudios árabes. Y como ya se ha dicho anteriormente, después de la guerra civil, el régimen franquista observo su versión africanista en el Protectorado marroquí.
Todos, sin excepción escribieron y publicaron excelentes trabajos haciéndose conocer tanto en Marruecos como fuera de ella, siendo unos excelentes africanistas españoles en el Protectorado marroquí, traductores de árabe que hoy “Internet” sigue difundiendo sus obras que están al alcance de cualquier interesado que lo desee, nos ponen al tanto de todo lo que se ha escrito e investigado en un periodo en el que estos mismos españoles creyeron, o ignoraron que habían marroquíes investigadores a la altura, capaces de lo mismo y mas. En realidad los marroquíes, los verdaderos “dueños” fueron puestos adrede de lado sin contemplación alguna, en vez de invitarlos a colaborar, de manera que “ellos” pudieran trabajar libremente y a sus anchas sin ser molestados por ningún marroquí, el merito lo querían para ellos solos y lo consiguieron. El Protectorado español acaparó muchos de estos excelentes trabajos haciéndolos “solos suyos”, a tal punto que los españoles siempre creyeron y siguen creyéndolo, particularmente los mas jóvenes y mas hoy en día, que sin “ellos”, estos trabajos, nunca se hubieran llevado a efecto por los marroquíes, cuando en realidad es gracias a este asentamiento colonial que los españoles, pudieron y tuvieron la oportunidad de desarrollar sobre el terreno mismo, trabajos importantes de investigación, igualmente ocurrió con otros trabajos simples y corrientes, al menos es lo que hemos sentido algunos de los marroquíes cultos e instruidos ansiosos de ser de la partida, que después de todo hemos compartido con ellos el mismo espacio y el mismo interés intelectual sin que nunca fuéramos tenidos en cuenta.
Por este motivo, queridos lectores, permitidme recordar que mucho antes de la colonización española, Marruecos disponía de sus propios letrados, de sus hombres científicos y de sus propios investigadores de renombre. Los primeros libros recogidos y reunidos en bibliotecas marroquíes datan del siglo VIII. (quizás no tan modernas como las que hoy conocemos) en lugares como las mezquitas y las zawiat, donde las clases y los cursos estaban abiertos a todo el mundo, siendo un bien común a todos, incluso para los que no eran marroquíes se les acogía con la idea de intercambiar conocimientos los unos de los otros. La primera biblioteca que se conoció fue la de Fez por el año 902 creada por el sultán Idrisita Yahya IV, que adquirieron gran auge en los siglos X y XI.
Los responsables, directamente o indirectamente de esta “Biblioteca General del Protectorado Español en Marruecos” un bien tan valioso desde el momento de su creación, una biblioteca pública y no privada tengámonoslos en cuenta, por lo tanto no tenían derecho de acapararla nada mas que para “ellos solos” olvidando a la juventud de Tetuán y no solamente a los marroquíes sino también a los propios españoles que necesitaban instruirse para un mejor progreso y comprensión, como en todos los países del mundo.
Desgraciadamente, y lo hablo por mi misma que lo he vivido, la mayoría de los que vivíamos en Tetuán, al principio ignorábamos totalmente de la existencia de esta “biblioteca pública” por la gravísima falta de difusión que se sufría, por un total desinterés de las autoridades protectoras y el descuido de los nuestros propios que también los culpo por esta falta tan grave de negligencia.
Mi familia, yo misma, mis compañeras, incluso el mismo colegio y el profesorado donde yo estudie, no lo supimos hasta bien después de los años 50. Los colegios en Tetuán ninguno de ellos disponían de una biblioteca como lo han pretendido algunos escritores funcionarios españoles y sobre todo, en tiempos del franquismo que es lo que más hemos sufrido. Perdimos años de buena lectura, perdimos el derecho a acceder a una biblioteca que estaba “allí cerquita”, donde podíamos leer y conocer, por los menos, la historia y la geografía de Marruecos que la desconocíamos por completo por no figurar en ningun programa escolar, la que había se limitaba a un mapa del protectorado español subrayando las soberanías para que nadie se equivoque, sin ninguna otra historia por conocer y contar, cuando es tan rica y tan extensa. El mismo problema que enfrentado son con las obras literarias de renombre, novelas clásicas que tanta falta nos hacia a todos los jóvenes y todo por culpa del colonialismo que nos tocó vivir.
Comprar libros, en aquel entonces, no estaba al alcance de todos, costaban caros y tampoco habían tantos, los españoles de pocos recursos o sin cultura alguna (que los habían muchos) los que vivían en Tetuán, no leían ni libros ni periódicos y muy pocos se preocupaban, sobre todo las mujeres, en realidad y todos los sabíamos, los españoles pobres y los marroquíes pobres del Norte de Marruecos, bajo el Protectorado Español, la mayoría eran analfabetos, muy pocos frecuentaron las escuelas.
Para la juventud que quería o le gustaba leer, me acuerdo de cuando, tanto mis hermanos, nuestras amigas y compañeras del colegio, nos acercábamos a la Calle de La Luneta, justo a la entrada, teníamos a nuestro simpático Antonio, que tampoco él si sabia leer pero era el dueño de un reducidísimo espacio “estanco-quiosco” en la que apenas si cabíamos dos jovencitas para elegir e intercambiar lo único que tenia, la llamada “literatura barata” que para nosotros era la “literatura querida”: novelas del oeste siendo las preferidas por mis hermanos las del autor Marcel Lafuente Estefanía y las novelas rosas mas leída fueron las de Corrin Tellado, los TBO, las hazañas bélicas, cuentos de hadas, a menudo en un estado deplorable, sucios y muy gastados, algunos con las hojas ya despegadas de tanto manoseos. ¿Pero que importaba si podíamos leer? Por cada cambio de estos cuadernillos, se pagaba entre una gorda y una peseta, algunas veces el buenazo de Antonio hasta nos “fiaba” cuando notaba nuestro apuro para pagar, eran tiempos en que muchas de las tiendas en el Norte de Marruecos, hacían lo mismo si querían vender, no siempre se disponía del dinero necesario, una gorda o una peseta entonces y por los tiempos que corrían, era “dinero”, por lo tanto, la otra opción era intercambiar entre nosotros mismos los jóvenes. ¡Y menos mal! ¡Que felices nos sentíamos poder leer ese día esa “literatura barata y querida”! porque a pesar de todo, aprendimos, por lo menos la gramática y el vocabulario castellano que hoy conocemos y podemos presumir de ella.
Y lo mismo pasaba, con los pocos que teníamos en nuestras casas, ese fantástico aparato llamado radio, la gran novedad de la época, que no todos podian permitirse el lujo de comprarlo, entonces eran los amigos o los vecinos, quienes invitaban a los que no los tenían esa radio, para que pudieran disfrutar de aquellas famosas y apasionadas series radiofónicas o novelas lecturas, declamadas en un castellano perfecto por las voces de Pedro Pablo Ayuso y de Matilde Conesa, que son los que mas destacaban, difundidas todas las tardes a la misma hora, menos los sábados, los domingo y los días festivos, por la cadena SER, a través de estos personajes de novelas lecturas, aprendimos la buena pronunciación del buen castellano. A la hora de estas difusiones radiofónicas, el ensanche y las calles de los barios donde vivían los españoles, a esas horas de la tarde, se encentraban completamente desiertas.
Es de lamentar que así fueran las “cosas culturales” durante este periodo del Protectorado en Tetuán, fuimos privados de algo esencial: la lectura para la Educación, la Ciencia y la Cultura, leer y aprender, que nadie debía quedarse atrás, para un mejor progreso que de eso fuimos privados muchos de los jóvenes de mi época colonial en Tetuán, es lo que la mayoría de los españoles de hoy en día no saben ni se imaginan como se vivió y como se nos trato. Muchas veces me dejo llevar por la rabia que siento hacia aquellos que tuvieron y tienen aun hoy en día, la osadía de escribir queriendo convencer que todo iba sobre ruedas y que mucho se hizo por estas tierras nuestras.
Cuando empecé a frecuentar esta “Biblioteca General del Protectorado” pública, no lo olvidemos, tenia yo entonces mas o menos mis 17 años de edad, mi primera revista fue la de “Blanco y Negro”, mi primera novela “Los que vivimos” de Ayn Rand, y las obras literarias clásicas, creedme, me empape felizmente de ellas, desde el momento que supe que tenia libre acceso a ellas, aprendí enormemente y lo mas extraordinario y curioso, es que con el tiempo, pude estudiar esta carrera de Archivos y Bibliotecas en Madrid, ironía del destino, terminé trabajando en esta misma biblioteca donde fui muy feliz, en ella recogí unos conocimientos extraordinarios… y no los debo a nadie, sino a mi misma y a mi propia familia que tanto velo por que así sea.
Cuando la Biblioteca fue traspasada en 1959 al Gobierno Marroquí, según un convenio Cultural Hispano-Marroquí (7 de julio de 1957), los expertos en construcciones descubrieron que el edificio que ocupaba esta biblioteca del Protectorado, estaba en peligro de derrumbe. Efectivamente, el personal de la misma, ya había en su día, advertido a los responsables de la Alta Comisaría Española, que los suelos se hundían, que las paredes presentaban importantes grietas, que el muro va cediendo cada vez mas, que algunos libros empezaban a ser tocados por la humedad y que todos los empleados estaban trabajando bajo peligro.
En 1959, la biblioteca es empaquetada y arrumbada por todo el personal de la misma, en dos lugares distintos en espera de un espacio adecuado: Uno de estos lugares era un almacén de la planta baja de un inmueble al final de la calle Allal Ben Abdellah pegada a la escuela “La Milagrosa de Tetuán”, en el se continuaba catalogando y clasificando con los nuevos métodos: la Clasificación Decimal Universal, los nuevos libros que llegaban y que se guardaban a su vez en unos cajones de cartón, este trabajo de catalogación, lo ejecutaban dos bibliotecarias: Dora Bacaicoa y H.Hantout Seidel. El segundo local estaba en otra planta de otro inmueble “Casa de la Prensa” por Las Palmeras, donde el propio director de la biblioteca Ahmed Meknasi, tenía su propio despacho, un espacio compartido entre el resto del personal y donde se procedía a la catalogación de los libros en árabe por Mohamed Sebbag, el bibliotecario Abdeslam Haddad y el periodista Hassan Mesmudi…en espera de la “nueva biblioteca”
En 1960 por fin, la “Biblioteca General y Archivos de Tetuán”, que sigue constituyendo una inagotable fuente de documentación e información, es trasladada a un elegante edificio de seis plantas además de la planta sótano, que da por la parte de la Avenida Mohamed V. La parte del edificio que corresponde a la biblioteca forma la continuación de un conjunto de edificios juntados”, alineados de forma cóncava que se conoce con el nombre de “Correos y Telégrafos”, fue realizada por el arquitecto español Juan Arrate, construida entre 1947 y 1949, todo el edificio presenta un bello estilo con elementos barrocos y con elegantes soportales, que nos recuerda a la bella arquitectura madrileña del siglo XVII.

Una lectura que se ama te llena el alma…(H.H.S)