21 enero 2016

Tertulia de Ahmed Mgara en el Ateneo de Madrid.


El sábado 30 de enero 2016 ofreceré una charla en el Ateneo Científico, Literario y Artístico de Madrid, Calle Prado, 21, con organización de María Victoria Caro Bernal, en la Sala de La Cacharrería.

Será a las 19h 30´ y terminará hacia las 21h.
El acto lo gestionó nuestra amiga Rabia Meki Murcia.
En espera de la presencia de quienes estén en Madrid y les interese el tema.

20 enero 2016

El Hispanismo Marroquí... una debacle que se avecina.¿Porqué tanto retroceso en el Hispanismo Marroquí?¿Es suficiente crear "academias" de idiomas para mantener a flote el Hispanismo?.

                                                              Parte 3
                                                              Por: Ahmed Mgara


3. HISPANISMO MARROQUÍ, VOLVER A EMPEZAR.

Con una experiencia de cuarenta y siete años publicando en periódicos y revistas (cuarenta y uno de ellos haciéndolo en español) me encuentro absorto por la recapitulación y por la síntesis de todos esos años vividos o desvividos por las márgenes de ésta potencia sin poder llamada “prensa”.
Lógicamente, la evolución de la prensa en castellano ha ido alzándose y sumergiéndose en distintas etapas según una serie de condicionantes que la dieron un resurgir u otro desliz dependiendo de las publicaciones y de las intenciones o errores de sus encargados.
Me refiero a la prensa expresada en español elaborada por los marroquíes en las publicaciones nacionales.
Ningún momento fue tan alarmante para el hispanismo como el actual. Se han ausentado los hispanistas en ciernes y con perspectivas de futuro. Casi se puede decir que no poseemos hispanistas para el futuro inmediato  en ausencia de jóvenes escritores y escritoras en el idioma de Cela y de Celaya en nuestro país. . . y no me refiero a quienes publican con nombres ya confirmados  y de relevante presencia, sino a jóvenes desconocidos que aún no han publicado sus ensayos o sus poesías, me refiero a los sustitutos de quienes empiezan a cansarse  y han dejado de mover sus plumas en español.
Ya no hay medios suficientes para agitar los alicientes de escribir para publicar.
Particularmente me siento en deuda con el hispanismo marroquí aunque nadie me haya dirigido hacia esa elección; soy de los que se expresan en un español propio de unas consecuencias socio-culturales y me gustaría ver muchas publicaciones en español circulando en los medios culturales aunque las tiradas no superen los ejemplares deseables.
No nos basta lo poquísimo que se publica actualmente en Marruecos en español, insuficiente e intrascendente. Los legados y nuestra realidad cultural exigen que se editen más columnas escritas por marroquíes en un castellano, probablemente no sea del todo ortodoxo, pero que daría lugar al nacimiento de una nueva generación de hispanistas que recogería el testigo de los pocos marroquíes que aún caracoleamos intentando escribir y publicar en español.
Los acontecimientos nos alarman a quienes nos interesamos por ese medio de expresión y de identificación intelectual.
El hispanismo marroquí es el punto de encuentro y el medio de reflexión que coexiste en paralelo con la problemática del desenfreno y el acierto del entendimiento entre nuestros dos países; hablar en español o escribir sobre temas comunes ayuda a solventar muchos problemas puesto que lo afectivo puede conseguir mucho más que un diálogo sin mordientes o con signos previos de no entenderse. Es algo similar a leer una carta. . . de ella se pueden deducir verdaderos sentimientos o afectividades sinceras
Por todo ello y por iniciativa particular, en apoyo de varios amigos, surgió la idea de crear una publicación en español y en árabe basada en la publicación de temas comunes de los cuatro polos del hispanismo literario: España y Marruecos representarían el norte y el sur de la publicación mientras que las creaciones de los escritores y poetas de Oriente Medio y de América Latina supondrían el este y el oeste de ese embrión literario hispanista que pretendía emerger desde Tetuán con el hispanismo como medio de diálogo cultural entre nuestros intelectuales. Estuvimos en contactos constantes con amigos de distintas ciudades y distintas tendencias literarias que podían dar un impulso a esta publicación que podía nacer como una separata de alguna publicación para transformarla en suplemento si alcanzaba el beneplácito de los lectores e interesados por el hispanismo marroquí y el arabismo español.
Algunos dirán que la idea estaba inspirada en la revista “Al Motamid” y yo les diría que sí aunque con otras perspectivas. Con diferentes tendencias literarias, versiones renovadoras y-en especial- con intenciones de ayudar a los jóvenes interesados en la cultura arábigo española.
La traducción de los ensayos y de los poemas iba a ser un aliciente para muchos noveles e incluso para los ya consagrados que entrarían en una experiencia nueva y novedosa. Todo ello se pretendía hacer lejos del amiguismo y de alguna posible afiliación insana para la cultura.
Aliarse con la cultura sin fines, ni lucrativos ni personales, era el lema esencial de la proyectada publicación y que se transformó, ante la imposibilidad de conseguirla, en los cuatro Encuentros Hispano Marroquíes de Poesía, ya celebrados en la ciudad de Tetuán con la edición de una antología  con motivo de  cada uno de tales Encuentros.



4-  PLUMAS DISPERSAS

Hubo una época, hace unos años, dentro de nuestra sana intención de colaborar con los hispanistas marroquíes para la exteriorización de sus concepciones del “hispanismo marroquí” en la que habíamos pensado en abrir un paréntesis para que los hispanistas marroquíes, de ejercicio e interesados, nos puediesen sugerir sus ideas sobre ese género literario marroquí que espera un resurgir después de cierta reticencia y timidez en el contexto intelectual nacional como medio de expresión cada vez más revalorizado.
El letargo en que se halla es producto de muchos abandonos y olvidos de generaciones y épocas anteriores; los que ejercemos esta faceta, cada uno desde su atalaya y a su peculiar manera, tenemos la imperiosa obligación moral para movernos, a nuestra medida, para dar lugar a una toma de pulso más acorde con la realidad de la dispersión actual en lo que concierne la catalogación de escritores y de obras.
Los interesados por el hispanismo marroquí sabemos que hay muchas plumas dispersas por las décadas y por los países del mundo. Unos viven aún y otros han pasado a mejor vida… pero sus obras perviven y siguen reluciendo su calidad y peso. No han pasado al olvido pero están en sus paraninfos. Se merecen ser rescatados de la tenebrosidad de haber pasado de ser “escritores considerados” a no significar nada para el presente, aún constituyendo unas referencias necesarias a la hora de estudiar monografías relacionadas con el hispanismo.

Son hispanistas que merecen ser rememorados y recordados, que vuelvan a saltar a la palestra. . . y estar allí, en la cima y dando el ejemplo a las nuevas generaciones por su producción ofrecida en diferentes trances.
Personalmente, estuve trabajando en una “recolecta de hispanistas” que publicaron en prensa o en libros en diferentes trances para ofrecer un trabajo recapitulativo y antológico del hispanismo marroquí, dentro de las lógicas limitaciones. Lógicamente, el esfuerzo es titánico y pausado. Recoger datos de todos los hispanistas marroquíes era  imposible cuanto más me alejaba de las coordenadas geográficas donde normalmente resido aunque hay referencias comunes entre diferentes nombres para hacer un trabajo digno dentro de esas limitaciones. No me conformaba con trabajar con lo que tenía al alcance porque hubiera sido “una equivocación justificable” y, por ello, decidí contactar con los hispanistas marroquíes de distintos polos y puntos cardinales enviándoles un cuestionario introductivo para reunir referencias sobre cada hispanista, hombre o mujer, que participa en la “movida” del género en diferentes terrenos y dentro de las más dispares especialidades, siempre que se trate de la creatividad de marroquíes en español y portugués, no solamente dentro de nuestro país, sino en cualquier punto del mundo.
Ese cuestionario tenía un carácter serio y constaba de una rúbrica en la que se proponía el ponernos en contacto con otros hispanistas o aportarnos datos de interés sobre los mismos para que el margen de omisión de personas activas sea menos grave.
Ese trabajo no iba a ser obra exclusiva de quien firmaría esa monografía, sino de todos los encuestados y que tenían que recibir copias del trabajo final en agradecimiento por su colaboración.
El hispanismo marroquí podía ganar, de esta manera, un nuevo libro, que tenía que tener  carácter nacional por agrupar al máximo de nombres activos y retirados del hispanismo marroquí, complementando los trabajos antológicos sobre hispanistas marroquíes que fueron editados anteriormente.
Por todo lo relatado y expuesto anteriormente, había que buscar a quienes me podían ayudar en la labor de ejecutar ese proyecto de libro con aportación de datos.
Entre los datos que se requerían en ese cuestionario estaban los nombres de los escritores, los datos personales referentes a su curriculum vitae; Sus obras con las fichas técnicas de las mismas; nombres de otros hispanistas conocidos y sus direcciones; Ediciones en periódicos, revistas y libros (sin olvidarme de la prensa audiovisual) y editoras de trabajos en español; sugerencias y observaciones, direcciones y datos que podían ser de interés, asociaciones de tinte hispanista, etc.
No era empresa fácil de conseguir. Conocía  las atroces dificultades con las que me iba  a hallar ya que, de hecho, los años que llevaba recogiendo datos, desde 1981, he encontrado dificultades más dignas que el propio trabajo, de ser publicadas en un libro por el carácter social y psicológico del entorno. No en vano, decidí embarcarme sólo, en un principio, hasta que surgieron compañeros y amigos que me ayudaron en la labor y dimos cuerpo a un libro que, al final, fue pirateado por una editora madrileña y publicado sin atender los derechos de autor o permisos para ello. Una infracción a las normas éticas y legales, donde las pueda haber.

5- APUNTES PARA EL HISPANISMO MARROQUÍ.

Cuando Jhon F. Kennedy visitó por primera vez la ciudad de Berlín como Presidente de los Estados Unidos dijo una frase célebre que aún sigue vigente: “Soy ciudadano del mundo”, frase que queda contrarrestada con la otra que se hizo en boga los últimos años: “Yo también soy migrante”.
El problema de las migraciones masivas, normalmente hacia el norte con excepciones raras, como las del mundo comunista después de su desintegración y fragmentación política y geográfica, es el descontento que se origina en los ciudadanos de las tierras a las que se emigra. Pero existe la problemática acuciante que sufren las zonas fronterizas, y más las que se adoptan como punto de salto o asalto hacia el país deseado tanto en términos legales como en circunstancias de ilegalidad. El hambre, los enfrentamientos bélicos y las opresiones políticas suelen ser las predominantes como causas de esas migrasiones masivas.
En Marruecos tenemos varias de esas plataformas, y del Mediterráneo, plataforma por excelencia durante tres décadas, se ha pasado a la costa atlántica que reposa frente a las Islas Canarias. Alternativa para muchos para salir de África y encontrarse con la edénica tierra de sus sueños pese a que, las más de las veces, se descubre tardíamente, una amarga e inesperada realidad.

La costa marroquí, la del Estrecho de Gibraltar o por donde se puede asomar y verle la frente a la Península, supone un hervidero constante de seres migrantes con procedencias dispares y de nacionalidades múltiples. Por lógica, el comercio ilícito y el tráfico de seres humanos ha aumentado con la creación de bandas o mafias que se dedican a timar y a engañar a los deseosos de cambiar de tierra.
Los más avispados son aquellos que montan negocios de transporte de ilegales desde ciudades interiores, siendo el norte del país, las provincias de Tetuán y de Tánger, llegando hasta el extremo noreste del país, los puntos donde se rematan las operaciones y, desgraciadamente, las más de las veces se remata también al prójimo tras arrebatarle sus ahorros de la más inmoral y vil manera, para abandonarlo a su suerte y en condiciones poco probables de supervivencia dentro de la ira de la mar.
 Y hay que preguntarse el cómo viven esa zonas el azote de la emigración clandestina, preguntarse por las lacras que ello produce en todas esas provincias, por el impacto en la sociedad civil.
Indudablemente, me refiero a lo sociológico, a la seguridad o inseguridad de los vecinos de la zona, a la economía sumergida que surge, al abaratamiento de la mano de obra, a la ilegalidad en la concesión de trabajos sin contrato y sin las condiciones mínimas, a la vivienda insalubre y su proliferación, a las injusticias y a los malos tratos...
Y no me refiero exclusivamente en ningún momento a los emigrantes de paso por el país, o sea, no tomo como referencia a los extranjeros que nos vienen de países asiáticos y africanos, que son los de mayor masa, sino que aludo, también, a los candidatos a cruzar el Estrecho ilegalmente siendo de nacionalidad marroquí, y que, aparentemente, lo tienen más fácil para establecerse en las cercanías de las zonas fronterizas por poseer una documentación que les permite la libre circulación por todo el territorio nacional sin ser perseguidos por los agentes de la ley.
Siendo descendiente de una familia arábigo andalusí, de las provincias de Almería y de Calatrava, esencialmente, siempre sentí la necesidad de tender un puente entre mi ser y esas tierras fecundas del Ándalus. No con la finalidad de establecerme en ellas, sino por afectividad y nostalgia. Allí, aún sobrevuelan en los aires las cenizas de mis abuelos más lejanos, por lo que me considero de aquí y de allá, esté en cualquiera de las dos orillas mediterráneas.
Por ello, siendo joven, comencé a escribir, aunque malamente, en Castellano. Poemas, ensayos, cartas y pensamientos volátiles fueron mis primeros intentos en la época estudiantil. Siempre creí en mi diversidad cultural y, gracias a ella, aún siento el deleite de mi pertenencia y de mi vocación andalusí y mediterránea.
Por ello, pienso que mis aportaciones al acercamiento multicultural entre España y Marruecos pueden poseer varias vías dentro de su humildad. Una de ellas, por supuesto, es escribir y publicar en español y poder tender ese puente de amor y de buenos augurios para mis dos tierras, la de mis antepasados y la que me acoge como hijo y descendiente de emigrantes andalusíes que fueron “espaldas mojadas” también, aunque cruzando el Estrecho de norte a sur.

Puede decirse que llevamos de emigrantes algo más de cinco siglos y que yo soy, entre mis ascendientes, un hispanista y escritor que vive, avivada, la llamada de la tierra. Soy hispanista sin haber estudiado la Lengua Española, no conozco los análisis ni la sintaxis. Un artesano, en definitiva, del idioma español, legado por el tiempo aunque en versión puramente tetuaní.

Fin de la tercera parte.
.../... seguirá.

13 enero 2016




Un programa de la 2 de TVE grabado por Mohamed Chakor sobre el hispanismo.







http://www.rtve.es/alacarta/videos/islam-hoy/islam-hoy-literatura-marroqui-castellano/1306727/#aHR0cDovL3d3dy5ydHZlLmVzL2FsYWNhcnRhL2ludGVybm8vY29udGVudHRhYmxlLnNodG1sP2N0eD0xNjMzJnBhZ2VTaXplPTE1Jm9yZGVyPSZvcmRlckNyaXRlcmlhPSZsb2NhbGU9ZXMmYWR2U2VhcmNoT3Blbj10cnVlJnRpdGxlRmlsdGVyPW1nYXJhJm1vbnRoRmlsdGVyPSZ5ZWFyRmlsdGVyPSZ0eXBlRmlsdGVyPSY9dW5kZWZpbmVkJg==

11 enero 2016

Hispanismo - Por: Ahmed Mgara

El Hispanismo marroquí, desde mi punto de vista:
Cuarenta años de ejercicio en español.
                                       Por: Ahmed Mgara


1- como ser hispanista, Y no morir en el intento.

1 -¿Qué es Hispanismo Marroquí?
Da la coincidencia de que, cada vez que asisto a algún encuentro o reunión de hispanistas marroquíes o que trate del tema del hispanismo marroquí, se deja saltar sobre el tapete una crucial pregunta a la que nunca se consigue encontrar una respuesta convincente o, al menos, con cierto acierto definitorio de la terminología.

Nos preguntamos siempre lo mismo ¿qué es el hispanismo marroquí y quiénes son los verdaderos hispanistas marroquíes?
A todos nos resulta fácil responde o dar nuestro criterio personal y particular que no deja de ser, nunca, un punto más de distinción entre los reunidos que no tardan en expresar sus divergencias respecto a todo lo que se dice por parte de uno u otro.
Lo que me resulta muy lógico si se tiene en cuenta que todas las tesituras son aceptables o rechazables según la convicción de cada uno.
Personalmente puedo catalogar al hispanismo marroquí con una frase muy escueta: Toda la creatividad de un marroquí en lengua española. Y catalogo como hispanistas a los escritores marroquíes, sin importar el tema o el género, que escriben en español o que traducen al español.
Convencido de mi definición, procuro no caer en el error de aferrarme a ella y me dejo abrir al diálogo y a la crítica de mis contertulios de turno que, a su vez, poseen sus propias definiciones y poseen el mismo derecho a la réplica que el que yo me otorgo.
En ésta ocasión, me desharé de mis tesis y haré un repaso exhaustivo de afirmaciones de estudiosos marroquíes y españoles sobre el hispanismo y los hispanistas marroquíes esperando abarcar todas las ideas.
Para ello habrá que preguntarse:
¿Es hispanismo todo lo que traduce de cualquier idioma al español?
¿Es hispanismo el hecho de traducir al árabe alguna producción o creación originalmente escrita en español?
¿Se puede aceptar como hispanismo lo que se escribe sobre temáticas españolas e hispanas en un idioma que no sea el español, bibliográficamente o en prensa, sin entender el autor el idioma cervantino?
¿Es catalogable como hispanismo escribir o publicar algún libro en español?
Y la prensa marroquí en español ¿Se puede interpretar como hispanismo?
¿Es aceptable el escribir en catalán, gallego o galaicoportugués como hispanismo?
Y el hispanista marroquí ¿Quién es? :
¿El periodista en español?
¿El periodista que se ocupa de la temática española aún sin entender ni leer el español?
¿El escritor de libros en español?
¿El profesor del idioma hispano?
¿El emigrante y ciudadano que han convivido con la cultura española y la tienen en alta estima?
¿El lector de la producción en español?
Evidentemente, a todos los que nos interesamos por el hispanismo nos da un poco de risa el ver catalogado como hispanista a algún señor en alguna de esas antologías, poco antológicas que se imponen a personas que, al menos desde el punto de vista del lector de turno, no poseen ninguna conexión con lo que catalogamos como hispanismo o hispanista.
Sin duda, los intereses creados predominan en las decisiones y en esas catalogaciones, al tirarlas al aire sin meditación.

Muchos de los que nos consideramos hispanistas acabamos ante la duda de si realmente lo somos cuando instituciones culturales españolas afincadas en nuestro país difunden los nombres de gentes que nunca pueden ser –dentro de lo razonable- aceptados como hispanistas, lo que se toma como broma de irresponsables o chapuza intelectual para tapar agujeros e incompetencias. Esta afirmación la puedo justificar por recibir, esos hispanistas de “nominación” escritos en francés para que se enteren de lo que se les quiere hacer llegar.
Uno de esos irresponsables responsables calificó, cierta vez, a un pintor como hispanista marroquí cuando este buen artista carece de toda la textura cultural e intelectual para ser hispanista, dentro de las posibles definiciones antes mencionadas.
Nunca se llegó a comprender lo que es el hispanismo según ese señor, pero dista de esa manifestación intelectual que posee unos fines socio- culturales muy decentes pese a las divergencias entre los propios hispanistas por esas catalogaciones como bien patente dejé al principio de este tratado.
Otra anécdota que me sucedió fue al ver el nombre de un poeta marroquí entre los hispanistas marroquíes. Un día le pregunté a un íntimo amigo común si su compañero hablaba el español o lo entendía. Me respondió que no pero, que había estado de vacaciones un par de veces en España.
Las mismas Instituciones del país vecino se desentienden de lo que es o pueda ser el hispanismo marroquí según se desprende de la experiencia de muchos interesados por el hispanismo en nuestro país.
Como otras experiencias propias puedo mencionar una carta escrita en francés, que recibí hace más de dos lustros por parte de una agregación cultural de la Embajada de España en Rabat invitándome para dar una conferencia, en español, lógicamente.
O lo que me sucedió cuando fui invitado a participar en un encuentro de poetas hispanos y marroquíes. A parte de los españoles, que leyeron sus poemas en español, fui el único marroquí, entre los doce marroquíes que leyó su aportación en español mientras que los otros lo hicieron, diez en árabe y uno en francés. Mi defecto en ese acto fue no pertenecer a los colores políticos de mis compañeros marroquíes. Sentí toda la vergüenza posible por lo descarado que fue el acto.
Al final de ese desbarajuste tuve la osadía de parafrear a aquél que dijo: Si lo sé… no vengo. Y salí del lugar con un enfado que aún me dura al saber que el tinte político era la razón o causa de ese tejemaneje nada decoroso.


2. EL HISPANISMO EN DEBATE

El hispanismo marroquí está siendo tema constante de debates álgidos a todos los niveles cuando esa tendencia literaria y sociológica está cayendo en desusos y perdiendo, alarmantemente, adeptos por la falta de interés y por el anunciado retroceso en el nivel de la enseñanza.
Según algunas estadísticas, el idioma español está progresando en lo que respecta al número de alumnos que anualmente se matriculan en esas seudo academias de “español” que se dispersan por diferentes puntos geográficos de nuestro país. Es más, pese a los prohibitivos precios de coste de esas matriculaciones, hay una avalancha moderada que se inscribe en esos cursos acelerados para aprender el castellano en escasas semanas aunque ello no sirva más que para acordarse de los familiares de unos y los de los otros también, tras la conclusión de esos cursos y descubrir, los alumnos, que no han aprendido más que dos palabrejas en el idioma cervántico y que poseen un diploma que tan solo justifica la matriculación en un cursillo con la firma del gerente de turno bien visible y con signos medievales llenos de simbolismos que impresionan al principio de visualizar esos diplomas que, aún con esa firma, siguen sin decir nada concreto o de interés.

Antes, cuando el hispanismo marroquí era una manifestación intelectualmente seria y decente, se palpaba como algo digno y de peso. Los hispanistas de entonces eran nombres que rompían moldes y creaban nuevos conceptos como obreros de un idioma a nivel de publicaciones – pese a no haber sido prolífera la producción marroquí en el idioma español-, puede decirse que los hispanistas marroquíes de hace algunas décadas aún siguen en el recuerdo con unos nombres imborrables de cualquier congreso, coloquio o conferencia relativos al hispanismo marroquí en ausencia de nombre nuevos que llenan vaga y transitoriamente la superficie cultural de nuestro hispanismo de manera pasajera y sin trascendencia; una literatura sin carisma y falta de profundidad, sin perspectivas de constituir evento “de interés” dentro del global de la producción literaria marroquí hasta tal punto que, la gran parte de las veces, esas producciones o creaciones pasan desapercibidas y sin llegar a alcanzar el interés de quienes realmente se tendrían que interesar por ese género literario tan arraigado desde décadas atrás y tan carente de interés para quienes cobran para interesarse (entre otras misiones) de esa expresión en español.
Probablemente se tendrían que buscar las causas de ese retroceso en cuestiones sociopolíticas más que en otras de índole económico o académico, si bien resulta aceptable el hecho de que el idioma castellano comenzó a perder practicantes a nivel de ejercicio después de la implantación del francés como idioma sustitutivo del español en los centros de estudios del norte del país.

Dejaron de fabricarse hispanistas con esas medidas de reunificación académica aunque se perdió la posibilidad de seguir fomentando el idioma cervantino como medio de expresión literaria o expresional, ya sea en prensa como en bibliografía y, tras una hecatombe de décadas de embriaguez, se comenzó a fraguar una nueva generación disconforme y sin tendencias unificadas, cada uno por su senda y a su manera, sin ajustarse a normas concretas ni basarse sobre perspectivas determinadas. . . Todo ello dio lugar a un hispanismo en Marruecos carente de mordiente y sin connotaciones de calidades capaces de hacer llamar la atención de quienes pudieran interesarse por ese medio de expresión, huérfano y desolado, pero, en el fondo, está lleno de intencionalidades y de aspiraciones por parte de los escritores y autores.
Algunos responsables o tutores de la cultura hispana en Marruecos, en un perfecto desbarajuste y desacierto, comenzaron a adjudicar “títulos” de hispanistas a escritores marroquíes que nunca habían tenido relación alguna con lo que era el auténtico hispanismo y que, por el mero hecho de ser escritores o poetas en árabe y haber tratado el tema del Ándalus ya se consideraban hispanistas. . . me refiero a los años ochenta del siglo pasado en que se empezó a sacar hispanistas de la chistera porque casi no quedaban en nuestro país.
La aparición del suplemento Opinión Semanal y de La Mañana, con posterioridad, dieron tirones de oreja a muchos, e hicieron aflorar una nueva y emocionante generación, la de “hispanistas en ciernes”, y que no tardó en apagarse tras pocos años. Pocos son los que se mantuvieron a flote, tras desaparecer esa generación de “novicios del hispanismo”.Probablemente parezcan estas líneas anteriores como reivindicatorias o de protesta, lo que no se asemejaría a la realidad de mis sentires. Simplemente quiero dejar claras unas convicciones que están allí, patentes y sin ocultaciones.

El momento del hispanismo marroquí es alarmante en su calidad y en su cantidad, y seguir mintiendo con estadísticas perfiladas, casi por encargo, y con disertaciones en coloquios y encuentros de hispanistas con aportaciones previamente corregidas o que se repitan de un “encuentro” a otro sin variar siquiera los puntos o las comas es una vergüenza para quienes apoyan esos ejercicios faltos de seriedad y de decencia, al menos eso pienso yo desde mi silla de madera carcomida en un café del Feddán. 

02 enero 2016

El Hispanismo marroquí.


                                         El momento del hispanismo marroquí,
Visión particular, generalizada.

  Parte primera.

MIS AÑOS ESCRIBIENDO EN ESPAÑOL.
                                                                                                        Por: Ahmed Mgara

No poseo la mala costumbre de hablar de mis proezas o logros en las alforjas de mis recuerdos, y, menos aún, en público o delante de eminencias.
Pero cuarenta años escribiendo en español, entre los cuarenta y siete que llevo escribiendo, son más de media vida y delatan  una trayectoria dedicada, casi de lleno, a eso de publicar lo más selecto de lo que escribo para que lo disfruten y lean los demás.
Desde 1968 no he dejado de publicar. Más de 6000 artículos y más de 1000 fotografías aparecieron en más de 70 publicaciones de 10 países me pesan en el alma hasta el punto de desmoralizarme antes de enviar una nueva colaboración a una publicación.
Más difícil se me hace esta monografía si se tiene en cuenta que soy, casi siempre, auto-crítico en lo que escribo aunque con las mejores intenciones de elevar y empujar hacia arriba a todos los hispanistas que escriben e intentan dar algo bueno y fructífero de sus musas. No me resulta fácil hablar de mi trayectoria como hispanista. Aún así, me permitiré ser un poco crítico con mi producción y ofrecer un enjuiciamiento realista y objetivo en relación con la literatura marroquí expresada en español o literatura española escrita por marroquíes, según se prefiere llamarla por parte de unos y de otros.
Comencé a escribir en Málaga en la primavera de 1974 por sugerencias de un sacerdote jesuita que iba a crear una revista que se iba a ocupar de la problemática del emigrante, tan acuciante en aquella época aunque en menor grado que en la actualidad. En los prolegómenos de la aparición de aquel primer número- aparecido en la primavera de 1975 y que también sería el último- nos llamó la atención, mientras nos reuníamos en un café en la calle Santa María, muy cerca del Palacio Episcopal, la presencia de gente pendiente de nosotros, vegilándonos, en definitiva.
Y apareció aquel número 1. El sacerdote acabó detenido y encarcelado mientras que yo fui despojado de mi documentación y algunas propiedades tras el registro de mi domicilio. Acudí a la Dirección de Policía acompañado por otro sacerdote tras la intercesión del mismo Arzobispo de Málaga con el Gobernador Civil para que no fueran tan drásticos conmigo. Sólo permanecí unas horas en comisaría y acabé absuelto tras haber escuchado “de todo” lo que no gusta oír.
Sólo después de muerto el Caudillo volví a publicar en España con mi nombre y sin emplear seudónimos.
En mi primer libro se recogen textos de aquella época tan entrañable para mí. Etapa que me trae muy buenos recuerdos de mi paso por Málaga.
Del 74 hasta 1980 publiqué y escribí una serie de ensayos y poemas propios de la edad. El carácter afectivo era patente aunque de todo hubo en la viña del Señor.
Al volver a Marruecos supe que Mohamed Larbi Messari y Rodolfo Gil Grimau. Que en Paz descansen los dos, encabezaban un proyecto que parecía imposible. Crear un periódico semanal íntegramente en español. Ante la imposibilidad de lograrlo optaron por la creación de un suplemento semanal del periódico de Rabat, L´Opinion que se llamaría “Opinión Semanal”, de cuya aparición y organización se encargaría nuestro amigo Saíd Jedidi en su época inicial.
Se me propuso colaborar y el teclado de mi máquina de escribir se vería amortizado de tanto darle con mis dedos. Mis entregas semanales dejaron de ser meramente literarias y pasé a ejercer un poco la información y un poco de análisis en las páginas de Opinión Semanal tanto de la vida social de la ciudad como de la vida cultural.

Allí estuve, en Opinión Semanal, hasta 1991 cuando se me puso por condición el afiliarme al Partido Político que editaba ese suplemento y traducir los textos del árabe al español según sus antojos. Otro requisito era dejar de publicar en el diario casablanques “La Mañana” en el que empecé a colaborar desde los primeros números tras un encuentro con mi amiga Khadija Warid en Tetuán y en el que me propuso colaborar con aportaciones literarias.
Afiliarme a un partido político para que se me publique me resultó ser una necedad de quienes tuvieron esa ocurrencia tan vil. Un artículo de despedida de los asiduos lectores puso fin a una dilatada presencia en ese suplemento.
En La Mañana he sido asiduo colaborador aunque hubo algunas intermitencias en las que tenía que abdicar y refrescar, un poco, mi pluma. “Desde el Feddán” fue una columna que dejó en la prensa marroquí expresada en español un buen referente.
Creé varios suplementos en español para varios periódicos e incluso llegué a crear mi propio periódico, el “Eco de Tetuán” y del que sólo aparecieron 11 números.
Lo más significativo de mi obra como hispanista podría ser resumido en los dieciocho libros que edité y que me suponen un motivo de orgullo muy significativo.
“Tetuán embrujo andalusí” se editó en 1997 por “El Eco de Tetuán” y resume cantos en prosa a la vida y a sus componentes. Un derroche de amor que fue prologado por Mohamed Larbi Messari. Este libro constituye una selección de lo escrito y publicado en diferentes periódicos entre 1974 y 1996, o sea, dos etapas cruciales en mi vida. La de España y la de Marruecos.
Se imprimió en Tetuán, y resultó ser, en lo que a impresión me refiero, un auténtico desastre. Sueño con volverlo a editar en “segundas nupcias” corregido y dignificado.
Se agotó a los tres meses gracias a la presentación que le hizo el Instituto Cervantes de Tetuán, dirigido entonces por Francisco Corral, en el Instituto del Pilar. Recuerdo que el profesor Mohamed Amine Akrami se había ofrecido amistosamente para amenizar el acto con su Orquesta de Música Andalusí.
El segundo libro vio la luz en 2002. Se trataba de “Desde Tetuán, con amor”, editado por El Puente y prologado por el poeta hispanista Moufid Atimou.
Un libro que circuló con tanta rapidez que fue todo un éxito inesperado por mí.
El tercer libro fue más sorprendente aún “El cine español y Marruecos entre 1903 y 2003” editado por Tamuda-Tetuán. Un trabajo de documentación que me costó 22 años de trabajo y que tendría una exitosa acogida. A los pocos meses, ya estaba agotado prácticamente aún sin haberlo puesto a la venta en la ciudad de Tetuán.

Tiene la peculiaridad de aunar en una cronología películas y documentales olvidados por las filmotecas nacionales tanto de España como de Marruecos.
El cuarto de mis libros es “Divagaciones”, editado por la AEMLE “Asociación de Escritores Marroquíes en Lengua Española en febrero del 2005. Tuvo una acogida similar a la de los anteriores libros.
 “El Mogreb Atlético de Tetuán, el mito”, y recoge una trayectoria del Club desde su fundación en 1926 hasta la aparición del libro; fue editado por la Asociación de Prensa Mediterránea, 2006.
“Tetuaníes en Madrid”, recupera la relación de Tetuán y su gente con el club merengue, fue editado por la Peña REMATE, 2008.
“Presencias”, editado por la Asociación Ingenieros para el Medio Ambiente y el Desarrollo, 2008. Recoge algunas ponencias pronunciadas en el homenaje que me brindó la Dirección Regional de Cultura y que fue presentado por la soprano Samira Kadiri.
 “Calle del agua” Sial Ediciones, junto con José Sarria, Abdellatif Limami, Manuel Gahete y Aziz   Tazi, 2008.
 “Resonancias”, editado por la Fundación Dos Orillas- Algeciras, 2009.
 “La mujer en la poesía hispano marroquí”, Antología,  Fundación Dos Orillas- Algeciras, 2009.  Se editó con motivo del Ier Encuentro Hispano Marroquí de Poesía y en el que se homenageó a Jacinto López Gorgé.
 “Marruecos en español”, A.D.AC., Tetuán- 2011. Se editó con motivo del II Encuentro Hispano Marroquí de Poesía y en el que se homenageó a Enrique Morente.
 “Embajadores de excepción”, Peña REMATE, Tetuán, 2012.
 “Recordando a Trina…”, Estrechando, Tetuán, 2013. Libro editado con motivo del III Encuentro Hispano Marroquí de Poesía y en el que se homenageó a Trina Mercader.
 “Zéjeles de las dos orillas”, junto con Patricio González (España) y María do Sameiro (Portugal), Estrechando, Tetuán 2013.
 “El deporte y el Protectorado”, Estrechando, Tetuán, 2013.
 “Sibari y nosotros”, con Patricio González y José María Cardoso. Estrechando, Tetuán- Algeciras 2014.
“Estrechando para la paz”, editado por Estrechando, Tetuán, 2014. Se publicó con motivo del IV Encuentro Hispano Marroquí de Poesía y en el que se homenageó a Carlos Cano.
“Réquiem en Tetuán”, editado por Estrechando, Tetuán 2014. Recoge una antología de mis cuarenta años publicando en español.
E "Hispanismo" publicado con motivo del V Encuentro Hispano Marroquí de Poesía, celebrado en noviembre 2015 en Tetuán.

Dos de estos libros marcan una novedad en la bibliografía marroquí por llevar algunos espacios publicitarios que abarataron el coste de impresión. Hay que mencionar que nunca gocé de ayudas o subvenciones exceptuando colaboraciones de amigos para publicar algunos de mis libros y que, pese a figurar en cada libro el nombre de un editor, esto fue para alentar a las publicaciones “El Eco de Tetuán”, “El Puente” y “Tamuda-Tetuán”, Peña Remate, Estrechando, así como la AEMLE, a la cual acababa de incorporarme como miembro…
Algunos de mis trabajos forman parte de más de cuarenta antologías en ocho países, si bien, ésta modalidad llamada “antología” ha perdido muchos enteros por el amiguismo y compadreo que tan descaradamente funcionan en muchas de ellas, aunque, al menos en mi caso, fue por méritos y no por otra cosa,
También he de mencionar que desde 2003 y gracias a mis escritos en español, mi nombre y parte de mi currículo han sido incluidos en la “Enciclopedia del Mundo Árabe” que se edita en inglés en Beirut-Líbano.
Pero, de todo lo anterior surge una interrogante crucial: ¿Cómo se puede catalogar la obra de Mgara, generalmente y dentro del hispanismo marroquí?
Hace unos años, la Unión de Escritores de Marruecos, a la que tengo el honor de no pertenecer, celebraba en Tetuán un coloquio en que participé como invitado junto con el poeta Abderrahman El Fathi y el arabista de la Universidad de Cádiz Juan José Sandoval. Allí se habló y se intentó crear similitudes entre el hispanismo marroquí y el suramericano, lo que discutí y no quise admitir pese a reconocer que la mayoría de los doctorados obtenidos por marroquíes versan sobre temática hispanoamericana y admitir que, sólo una minoría de esos doctorados fue conseguida en España, lo que nos aleja, contextualmente, de España, y nos acerca a la literatura suramericana. Generalmente, claro.
Pero, en mi caso, mi prosa es incisiva, llena de mordientes y de insinuaciones en todo su contenido.
Es una prosa seria y sincera que brota desde lo más interior de mi espíritu sin dejar lugar para los artificios. Puede decirse que resalta por su agresividad y por la osadía en el empleo de algunas palabras que, juntas, resultan ser eclosiones de sensualidades y de arrebatos, a la vez.
No niego ser un artesano de la palabra, como bien me catalogó el difunto Mohamed Larbi Messari, por eso la suelo confeccionar sin tapujos y sin remordimientos.
Escribo lo que siento sin tener reparos... perdiendo el respeto a todo y a todos, si es necesario, menos al idioma y a las palabras éticas.
Me gusta bailotear con las palabras poco usuales y que reflejan con más intensidad las realidades ocultas que no todos pueden ver de la misma manera.
A veces, lo que escribo varía entre lo romántico y lo inusual, llevando cargas emocionales encubiertas de iras y de aromáticas rimas, a la par.
Lo púdico se funde en lo prohibido en muchos de mis escritos, de tal manera que el lector puede dudar de lo que realmente quise decir, con lo que lee, con cierta confusión.
Me surgen y brotan las ideas que, luego, analizo y catalogo como publicables o no, y así voy por la vida los últimos cuarenta años. Escribiendo en un español y con un estilo propio que no se ajusta a ningún molde preestablecido.
Y, en honor a las verdades, conmigo, el ser hispanista no fue tan ingrato como se afirma por muchos. ¿El secreto? Es simple.
Nunca he pedido nada a nadie, y, menos aún, esperar un aguinaldo. Mis libros se leen con ferocidad por mis lectores y tengo en las publicaciones en las que escribo a fieles lectores que me siguen la corriente y le dan forma concreta a mi trayectoria.
Muchas veces me escriben o llaman afectuosamente. Otras veces me paran por la calle y me preguntan si soy yo el que escribe en español... y me felicitan o hacen observaciones agradecibles.
Hay veces en que se me pregunta si tengo relación familiar con el Mgara que escribe cuando escuchan mi nombre, lo que se debe a que casi nunca se publican mis fotos.
Es cierto que he leído a Celaya, Gala, Machado, Becker, Lorca, León Felipe.... y otros que han influido en mí como persona y como escritor, pero no llevo el sello de ninguno de ellos. Digamos que escribo con vuelos propios aún con el riesgo de caer desplomado por los críticos, pero no quiero evitar ser “yo mismo”, ni tener mis particularidades aunque se alejen de lo literariamente ortodoxo.
No me dejo sujetar por normas que otros intentan imponer, tan solo me dejo llevar por mis momentos de inspiración o de iras.
Analizar mi obra no me resultaría nada fácil, si bien, admito haber vertido siempre toda la sensibilidad que en mi alma se haya abarcado. He dado a mis lectores el compendio de mis líneas sin pretender abusar de sus aprecios.
He procurado ir en línea ascendente para no defraudar a quienes leen asíduamente lo que publico. He tenido que convertir mis sentimientos en los de los demás, evitando herir sentimientos y halagar huecas vanidades.

Digamos que adopto “la rebelión de las musas” para soltarles la rienda a mis sensibilidades.
Mgara, dicen las buenas lenguas, no regala nada a nadie en la prensa. Y eso es cierto. Las palabras se conquistan y los adjetivos se obtienen con el grado de sudor expirado.
La prensa es un púlpito en que nadie debe poseer el derecho a mentir o a exagerar. Las columnas de la prensa son estrado de justos en que sólo se debe justificar la verdad y abolir lo inexacto y lo virtual. No debe haber lugar para “pecadores” respecto a la ética periodística.
Nunca dejé que nadie ensuciara mi dignidad con ningún medio o pretexto. Nada puede sustituir el respeto que se pueda tener hacia sí mismo o el de los demás hacia una persona.
Por lo que llegué a publicar, me amenazaron con demandas judiciales varias veces, y todas esas veces, las partes enfrentadas conmigo acabaron retrocediendo en sus acaloradas amenazas. Destapando lo que podía ser nocivo me gané muchos enemigos... y no me arrepiento.
Mis cinturones son siempre de la misma medida. Los tengo bien apretados.
Volviendo a lo de analizar mi humilde obra he de decir que yo no sería capaz de enmarcarla dentro de algún estilo por suponer una variante constante que se amolda a las circunstancias imperantes, aunque, en honor a la verdad, el léxico que constituye mi obra creativa está lleno de nombres de aves, flores, plantas aromáticas... palabras románticas empleadas por alguien que dice siempre que ya no hay lugar para el romanticismo en éste mare-magnum donde imperan los intereses personales o materiales, las injusticias y los desmanes.
En la prensa siempre fui constante y puntual pese a las dificultades que ello entraña siempre. Incluso, dando la información, he procurado siempre salirme de los tipismos y tópicos clásicos de los medios de comunicación.
Me gusta la innovación y me sublevo ante la mediocridad que tanto nos atosiga en la prensa arcaica que nos acostumbran ofrecer.
No voy a negar que siempre se me ha respetado, pero no voy a ocultar que el estilo que utilizo ha provocado, en muchos de mis allegados conocidos, ciertas iras innecesarias, tomando posturas muy divergentes hacia mi persona.
Nunca quise ir en paralelo con las ideas de los demás. Poseo mis propias visiones de los acontecimientos y prefiero construir mis propias nubes de algodón para construir sobre ellas mis castillos de hadas y de sueños vespertinos.
Me gusta soñar hasta tal punto de que, cuando exagero en mis convicciones soñolientas, mis ilusiones e imaginaciones llegan a impresionar y adquirir tonos de realidad. Lo siento así aunque nunca lo pude entender.
Lo que no puedo hacer, catalogando mi producción literaria o periodística, es catalogarme dentro del hispanismo marroquí o compararme con los poquísimos escritores hispanistas marroquíes. Muchas veces pienso que ni siquiera pertenezco al gremio referido.
Pienso, si los demás hispanistas me lo permiten, y si no, lo seguiré pensando igual, la movida hispanista marroquí es nueva y no posee todavía ninguna confirmación.
Muchos se autodenominan como decanos y padres del hispanismo marroquí.
Otros se califican como los mejores representantes del hispanismo marroquí.
No somos, siquiera, cien, los marroquíes que hemos podido publicar, al menos, un libro durante los últimos cincuenta años, de los cuales, más de la mitad, sólo han podido publicar su tesis doctoral y nada más.
¿Vamos a hablar, con éstos datos escalofriantes, de una presencia hispanista marroquí en el contexto general de la literatura nacional? Indudablemente, yo lo haría con cautela y mucha meditación.
Pienso que la literatura marroquí expresada en español necesita mucha mano de obra, muchos escritores nuevos que nos renueven y superen a los que estamos en el ocaso de nuestra producción y ofrecimientos.
  Debemos apoyar a los noveles y crear en ellos ese afán de desafío que debe poseer el hispanista marroquí, ofrecerles el testigo y poder descansar en la paz Divina cuando nos llame a su seno el Omnipotente.

También con el hispanismo, habremos cumplido y, sobre todo, con nuestro espíritu más inquieto.