Mohamed Chakor, la estela que se nos fue.
Mohamed Chakor, la estela que se nos fue.
Tal vez no sea este el momento adecuado para que yo pueda hablar de
Mohamed Chakor, el humilde icono del hispanismo marroquí, el eterno defensor
del humanismo hispano marroquí, el vigente hombre de paz y de amor que nunca
dejó de extender llamadas al sufismo moral y a la moral popular.
Hace poco estuve con él en su casa de Madrid, con la enfermedad
visible en su cuerpo. Pero vi que estaba “bien amparado” por esa gran mujer que
se olvidó de sí misma para cuidar a su
entrañable Chakor. Llegué a su casa hacia las seis y media de la tarde y,
Amparo, el ángel de la guarda de Chakor, me colocó en la situación de salud de
Chakor antes de invitarme a pasar. Al cabo de algún tiempo me quise retirar
para dejar que el amigo Chakor descansara pero él no dejaba de decir y repetir:
“No te vayas aún, deja que disfrute de ti y de Tetuán”.
Pero Chakor nunca deseó estar en ningún paraninfo, ni resaltar en un
estrado, ni encaramarse sobre un púlpito, ni pensar en recibir metales de
reconocimiento predestinados al óxido y al olvido. A Chakor le bastaba con
tener la mano tendida a quien la pudiera necesitar, le bastaba ser camino para
quienes pretendían emprender en la cultura del amor y de la paz, le era
suficiente estar a disposición de los demás… sin esperar, nunca, nada a cambio.
Chakor se fue a mejor vida peo nos deja un ejemplo de lo que debe ser “una
persona”. Nos deja cierta luz que brota de los eclipses, nos deja las olas de
la mar que le dan su blanco a las burbujas y el azul a la mar, nos deja un hueco –muy vacío-
que suele dejar un amigo de grandes vuelos.
Descanse en Paz, el alma noble de hombre noble.
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