Mekki Moursia, el astro que aún reluce.
Mekki Moursia, el astro que aún reluce. Por: Ahmed Mgara En la Alameda. III / IV Yendo hacia su mar, para renovar la cita matutina, el maestro responde a la invitación de unas flores para sobrevolar la alfombra silvestre de la Alameda, inmaculada alfombra floral que Dios había creado para nuestra tierra del amor. Mekki atraviesa, con sus alas, la puerta de madera enrejada, cubierta de sabores y verdores soleados. Enjambre de madera cansada por la edad vivida y desvivida. Camina con la gracia de su cuerpo en plácidos pasos, casi sin moverse, como el olivo sobrevuela su olivar y sus sinsabores. Miraba las plantas, saboreaba las pinceladas que adornaban las rosas y cada pétalo de las heridas flores. Se deleitaba con tanta magia, perfilando su terrenal adoración hacia la Divinidad. Los pájaros callaron su trinar para rendirle pleitesía al maestro. Tan solo algunas aves traviesas siguieron cantando melodías que se escuchaban hasta en los inmersos corales...