AL ALMA DE ABDELASIS MOUSMADI.
ARTESANO DEL ZEJEL…DEL ALMA.
De mi libro "Réquiem en Tetuán"- Estrechando 2014
Ahmed Mgara.
Amigo, dime cómo es el paraíso de los poetas muertos, háblame de sus
arrayanes y de sus verdes mirtos. Dime como es el silencio entre las paredes
del cedro y sus tientos.

Dime, amigo, si estás mejor tras la larga travesía, si has encontrado
en el más allá, en tu sacro encuentro, la
paz que el alma ansía.
Desahógate con la forja de mi sombra, versificando con yunques de
azahares, y cuéntame cómo brillan tus nuevos andares.
Descríbeme, amigo del alma, cómo son los sueños en tus nuevos lares, y
de qué color son sus sedas y sus negroides telares.
Háblame, aunque fuera en el letargo otoñal, de los suspiros, de los
sentimientos y de los hondos respiros que en el cielo alumbran tus paradisíacos
caminos.
Háblame de los cipreses y de su musgo en los albores de tu amada Granada,
y de la bruma invernal de la que ya no queda nada.
Compañero de mis años postreros, dime qué se siente dentro de la
soledad de la mortaja, y si es cierto que da paz y sosiego, como el brillo
a una alhaja.
Amigo, háblame de la quiebra de las estrofas mundanas y de la rosa de
los vientos que de la poesía emanas.
Háblame del Cielo y procura escuchar la campana de los sacerdotes
repicar, cada amanecer y antes de su atardecer.
Y escucha el llanto que tu
Tetuán vierte y derrama por perder la miel de su mejor rama.
Escucha el suspiro que clama, el vacío que dejaste en la garganta de
la gente que te ama.
Escucha el dolor que suspira del Barrio Málaga hasta la silla amputada
en el Zahra.

Mira cómo te llevamos a hombros, como el trono elegante de tu majestuosa
mirada.
Y sea que te resulte claro o no, sin ti, nos faltan tu risa y tu
gracia, tu sensualidad y tu elegante gracia.
La oquedad de tu ausencia se ensancha sobre la inmensidad del yugo
desterrado a la isla de la mediocridad y del olvido.
Tus zéjeles, de negra túnica se visten, se niegan a rimar si no es con
los latidos de tus dedos.
También ellos, perdieron mucho, de su alma, si no las entonan los
labios de tu boca.
En tu entierro estuvimos todos tus amigos…pero faltabas tú.
Descansabas en Paz… y no nos decías nada.

Se
nublan las lúcidas ideas, se esfuma la rima.
Se
nos fue un poeta, se nos secó su fuente.
Descanse
en la Paz del Omnipotente, en la gloria del Creador, el alma del insigne poeta
de alturas que tan solo sabía ser humilde.
Dios te bendiga en su Eternidad.
Temprano se nos fue a mundos lejanos
cuyos caminos no se ven desde mi ventana.
Se nos fue, sólo en su caminar, sin
volver sus pupilas hacia atrás.
No regresará. No volverán los oídos
de mi hijo a escuchar su voz diciéndole "Ahlan be chab addarif".
Ni yo volveré a escuchar su voz hablar de la unión de los orígenes con las
raíces.
Descansa en Paz, amigo.
Tus versos velarán tu última morada
y los arrayanes te cantarán una nana.
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