28 febrero 2011


De Europasur:


'Acercando orillas', de Fernández Gomá, bajo la mirada crítica de 18 escritores
Presentan la obra 'Paloma Fernández Gomá o la contemplación del agua' en el Kursaal · El libro realizado por José Sarria realiza un viaje inspirador sobre el poemario que minimiza y eleva los dos lados del Estrecho


El libro Paloma Fernández Gomá o la contemplación del agua, elaborado por José Sarria Cuevas, fue presentado ayer en el edificio Kursaal de la Fundación Dos Orillas por la propia poetisa Paloma Fernández Gomá, de cuya obra Acercando orillas se inspira el libro; así como por el director de Relaciones con el Norte de Marruecos, Patricio González; y el presidente del Ateneo José Román, Juan Emilio Ríos Vera. La presentación estuvo cargada de pinceladas sobre Acercando orillas, entre la lectura de algunas de las 18 críticas literarias que la componen y el recital de varios de sus poemas. "Tendamos la palabra / para estrechar horizontes / hasta hacer brotar el manantial de la razón, / que las manos trencen la red del verso / donde habite una luminaria de paz, / un Estrecho de esperanza / donde haya de germinar la vida", éste es uno de los fragmentos de Tendamos la palabra, dentro de su obra.El escritor, que tuvo que ausentarse, es malagueño, y ha querido aglutinar en Paloma Fernández Gomá o la contemplación del agua una selección crítica del reflejo vertido en otros grandes escritores, como el sabor dulce o amargo que reside tras un suculento festín. Sarria desvela que, en la poesía de Gomá, "se vislumbra una mirada abierta a lo invisible", así subraya la importancia de conocer "la intensa labor" llevada a cabo, desde el año 2000, por la escritora "con el fin de propiciar el acercamiento geográfico".Rosa Díaz esboza que Gomá es una mujer con una vocación fronteriza de trabajar para y por la cultura. "Es un libro contemplativo e intimista, donde la autora deja correr su imaginación, desbordándose toda ella en un ejercicio de lenguaje que conecta a veces con el automatismo". Por su parte, Ahmed Mohamed diserta en su crítica que "se acercan más las orillas, las distancias carecen de sentido perdiendo su norte, se extienden más manos y se ensanchan los brazos entre hermanos".Durante la presentación, la escritora de Acercando orillas destacó la ocurrencia de Sarria de acercar esta selección de críticas del libro. "Mi conciencia me invita a seguir trabajando en el tema", reseñó en clave a la importancia de la conexión de las dos orillas del Estrecho. "Me veo como portadora de unos valores que, en mi humilde persona, nunca fue mi intención", aseveró Gomá.González, en su intervención, puso en valor el trabajo que realiza la escritora, natural de Madrid pero residente en Algeciras desde 1969 y que dirige la revista de ámbito internacional Tres Orillas, además de contar con un gran número de obras y premios. "El libro me ha dado muchos puñetazos en el alma", describió González, que a su vez ofrece una reseña de presentación en el libro de Sarria.Por su parte, Ríos Vera detalló que si tuviera que describir la obra de Gomá con adjetivos pronunciaría aquellos como "cristalina y fresca", si fueran sustantivos sería "agua". Afirmó que "el elemento del agua es uno de los más importantes de Paloma, hace que los sentidos estén llenos de sugerencias". Asimismo, explicó que pocos libros han tenido una vida tan fértil, siendo usado para música y ahora objeto de una crítica.

25 febrero 2011

Entre dos aguas

Al alma de Enrique Morente
Por:: Ahmed Mgara

Acordaos, aguas de mis arrayanes, de vuestra eterna juventud adornando al Darro, y decidles a mis huérfanas estrofas quién embrujó sus alas con luces y argentas chispas lunares.

Acordaos de los llantos derramados entre vuestras entrañas por la espuma helada de la Sierra y contadles de vuestras aventuras en las alboradas de mi disperso Dersa antes de cada amanecer.adulterado.

Herís mi lacrimal cuando recuerdo vuestros aljibes sobrevolando los aires de mi Andalus para reposar sobre el musgo del Jardín de Cagigas; amasais mis amores en vuestro mojado mirar hiriendo, sin piedad, mi otro lacrimal.

Secas, agua de la Alhambra, mi sed al regar los cuerpos de los mirtos y las mortajas de mis ancestros.

Riegas en mis venas la ausencia del Andalus soñado con el verdor del romero y el clavel rojizo que se viste con sangre del mejor hermano.

Agua andalusí que embebiste mi prosa de profanas beldades y que le diste al almuecín la cuerda del campanario, diles a las cenizas de mis antepasados que añoro la brisa granadina; que sueño con la nieve serrana y que, mi alma, enterrada está entre las sedientas palmas de una gitana

Sacra y bendita agua legendaria que fundes en un solo abrazo los corazones de orillas lejanas, recuérdale a tu Granada que, en Tetuán, la espera su hermana más amada.



El Dersa es el monte que alberga la Medina Andalusí de Tetuán

06 febrero 2011

Morente...en paz, por habaneras.

HABANERA IMPOSIBLE PARA MORENTE

¿Por qué mueren las personas buenas? Hay una parábola que dice que se mueren para ser testigos del juicio de las malas.
Hacía mucho tiempo que no iba a Granada, casi desde la muerte de mi amigo Carlos Cano hace ahora, en estos días, diez años (el 19 de Diciembre). Sin embargo, fui la pasada semana, casi como una premonición. Estuve en la Alhambra, paseé por la Avenida Reyes Católicos, el Albaicín, la Alcaicería, Las Angustias. Y recordé también aquella mañana del 19 de diciembre del año 2000 en la que Miguel Angel Arredonda me llamó para decirme que nuestro amigo Carlos había muerto. Me fui a Granada y estuve en su velatorio y entierro junto con Izaskun y mi amigo Pedro Delgado. Fueron días muy malos para mí. Había muerto un amigo y la persona que hizo que me intervinieran de corazón porque nuestros males habían comenzado casi al mismo tiempo (Mayo de 1995).

Yo sigo aquí. Y él se me fue. Y cuando murió se tornó en una leyenda que se ha ido agrandando día a día. Pero, a veces, la memoria histórica es bastante selectiva porque nadie se acuerda de todos los años que Carlos Cano estuvo vetado por su independencia. Cantaba aquí en Algeciras, en el teatro Florida y en pocos sitios más pero nunca tuvo la consideración que hoy, diez años después de su muerte, tiene como un auténtico mito. Pero él tenía un problema. Era independiente, indómito y su creación nunca se rindió a un esquema determinado. Nadie dice que su madre Mamá Lola tuvo que ayudarle a vivir durante muchos años porque su independencia le cerraba las puertas.

Hoy ya ha recibido todos los homenajes del mundo, pero después de muerto.

Esta noche cuando estoy escribiendo este artículo acabo de ver por televisión como Estrella Morente, la hija de Enrique, ha despedido a su padre cantándole la Habanera Imposible de Carlos Cano. Y se me ha “desgarrao” el alma escuchándola. Ha muerto otro grande, otro nazarí de verdad. Lástima que siempre hagamos las cosas cuando se mueren los grandes porque a Enrique Morente le ha pasado durante su vida algo parecido a lo que le ocurrió a Carlos ó lo que le está ocurriendo a Juan Peña “El Lebrijano”, pero en estos últimos casos ha sido a causa del Sanedrín de los que se creen que están en posesión de la verdad absoluta del flamenco.
Esta gente no le ha perdonado que hiciera esa combinación maravillosa entre Federico García Lorca, Leonard Cohen, Lagartija Nick y él mismo. Para ellos resultó casi una violencia estética. Pero el disco (Omega) fue de boca en boca y consiguió vender hasta 50.000 copias. Nadie podía imaginar que el mayor Festival de Rock independiente del sur de Europa (Benicasim), logró juntar todo esto en el año 2008. Juntó el compás con el Rock y eso es muy difícil de digerir.

El maestro Morente ha sido capaz de crear muchas variantes de estilos a partir de los cánones tradicionales. Pero ahora ha muerto y empezará el mito. Todos los que no le han perdonado su audacia, su genio y su honradez profesional como ha dicho Paco de Lucía, serán los primeros en hacerle homenajes y grabar discos a su costa.

Yo me quedo con Carlos y con Morente. Carlos te estaba esperando. Habéis coincidido hasta en las fechas de diciembre. Seréis testigos de los juicios de los malos como dice la parábola.
Y me quedo también con el estremecedor canto de tu hija con la “Habanera imposible” de Carlos Cano:
“Granada es como una rosa, más bonita que ninguna que se duerme con el sol y florece con la luna.
Enamorada del agua, flor de la brisa, que vive sola, por culpa de las espinas.
Rosa de melancolía, los ruiseñores le cantan y ella, como es flor de olvido, con el silencio les paga.
Granada vive en sí misma tan prisionera, que sólo tiene salida por las estrellas.
Ay, amor, deja el balcón abierto del corazón. Ay, amor que en la Vega te espero con una flor.
Por un suspiro la luna se lo llevó y en el destino de la sombra se quedó.
Ay, amor, amor que se fue y no vino, por el aire se perdió, como los suspiros de mi corazón.

Granada no tengas miedo de que el mundo sea tan grande, de que el mar sea tan inmenso. Tú eres la novia del aire. La de la sombra de plata, la del almendro, la que parece de nieve y por dentro es fuego.
Tú eres rosa del rocío, amor de los ruiseñores, lamento del agua oculta que canta en los surtidores.
Granada del alma mía, si tú quisieras contigo me casaría esta primavera.”

Patricio González

Nota de Ahmed Mgara:

Entiendo lo que quiere decir mi amigo Patricio, abnegado de las raíces de la cultura de su tierra. Yo tuve la suerte de entrevistar, de conocer de cerca, a muchos baluartes de la universalidad andaluza como los mencionados en éste artículo. Con los trés estuve en sus camerinos y fuera de ellos. Los trés me supusieron una luz más en el camino de la honestidad de manera crucial. Aún recuerdo los detalles de Carlos Cano cantándoles a los yunques del destino. Voz, poesía y alma invadían el silencio del alma para elevar el pedestal poco común sobre el que se dejaba posar Carlos Cano en el alma del pueblo.

Enrique Morente, que, a decir de Jopsé Heredia Maya, tras aquél estreno en el Falla de Granada, por 1982 si la memoria no me falla, "era el única que podía llevar el espíritu de "Macama jonda" al público". Morente, en ese recital, bailó sin meverse al darle al mundo una fusión poco común.

Y, cómo no?. Acaso nos podemos olvidar de Juan Peña El Lebrijano? Otro singular bastión que, desde su atalaya, brindó al mundo el mejor puente del acercamiento entre pueblos, culturas y étnias.

Para terminar, menciono una copla que escuchaba en una emisora malagueña en mis tiempos de estudiante en la capital del Guadalmedina, decía:

Hasta que el pueblo las cante

las coplas, coplas no son,

yn cuando las canta el pueblo,

ya nadie sabe el autor.

Cano y Morente seguirán en el alma y en el recuerdo, dentro y fuera del Florida, querido amigo Patricio, mientras tengan fidelidades como la tuya y admiradores como los que siguen teniendo en el mundo coivilizado.

Larga vida a todo lo andalúz!!!