25 junio 2006

EL JARDIN DE LOS ENAMORADOS


Dedicado a Mohamed Chakor.

Estando a solas conmigo mismo y buscando mi ser, me hallé, de repente, entre enrejados matorrales y enredadas ramas. Soñé que empezaba a despertar.
La timidez de los rayos del alba invitaba a soñar aún envuelta en un frescor púrpura que - poco a mucho - se acercaba a la mar en fulminantes e inciertos pasos.
La ciudad dormía aún mientras se revolvía entre las espinadas sábanas de la desesperanza en su lecho de orgullo y nostalgias. Aún dormía mi ciudad, embriagada de jazmines y de damas de noche; los gallos exornaban el silencio con su oración…y la última cena aún no se había acabado.
La ciudad dormía, y yo, más dormido que despierto, paseaba mi soledad herida por el desamor del Jardín de los Enamorados.
Aquel jardín, antaño amuleto de idilios y arco de Cupido, era todo un templo de sensuales sensibilidades; en él, el tiempo corría con la velocidad de la gacela que lo recorría y, con la mente vagando en los suspiros de la infancia alejada, se me ocurrió soltar preguntas al entorno del Jardín de Cagigas que me envolvía de humedad callada.
Dime, centurión disfrazado de primavera, jardín donde las fuentes humedecidas eran verso; dime, diminuto edén donde la orquídea tutea al ciprés, ¿donde están los mirtos de la ilusión que cubrían tus aledaños?
Dime, cinturón de Tetuán y ajuar del Dersa, ¿qué pasó con las migas pétreas por las que luchaban los áuricos peces del dorado estanque que antecede la cueva - cafetín primitivo - donde los sutiles susurros se dejaban desvanecer?
Algo tendrían tus aguas por tanto bendecir los surcos y los surtidores que humedecían las mejillas de las flores.
Dime, jardín entristecido por el alba, ¿dónde pueden hallar cobijo esas hojas arborescas que se dejaron arrancar y desplomar sobre tus embarradas y rociadas sendas? Dime, flor grana que de Campanillas tiene la semilla, ¿porqué arraigas escalofrío en quienes te propinan una piadosa mirada? ¿Porqué, flor cruel que me hiere el alma, vas agonizando tu contorno marchitando tu silueta, mitad espina y mitad gloria?
Oh Jardín de los Enamorados, vivero de hierbajos y de restos efímeros; eternidad de Cagigas herida por el abandono y por el olvido, inspira mi alma para que pueda tejerte un mosaico de alegrías en mis venas. Fortifica mi pensar en ti para poder regar tu nombre con ataviada prosa del alma y hacer de ti un junco de amor para Tetuán, tierra donde se riega al sol.
El boxeador
Por: Moufid Atimou

La luz del alba penetraba gélida en sus ojos, y el aire, difícilmente respirado, llenaba sus pulmones pasando después a calentar sus manos con los varios soplos que él hacía para evitar que se congelase.
Pan con aceite de oliva, café con leche y un vaso de zumo de naranja eran el desayuno que le tenía que mantener dos horas en movimiento, en sincronizados movimientos; esquivando e intentando evitar golpes, los fuertes golpes del entrenador o los azarosos golpes de algún principiante o de algún amigo.
El camino entre el gimnasio y su casa era él de entre la vida y la muerte, o la vida y la Vida…Eran unos veinticuatro minutos que él tenía que recorrer, a veces, sin ver a ninguna persona, a pesar de que Tetuán ya se contaba de entre las ciudades pobladas del país.
Sólo perros que no sabían si atacarle o no, porque no sabían si era de noche o ya era de día.
El miedo se acechaba en las cercanías del « jardín de los enamorados », una descuidada zona que, como contaban, habitada por tres mil demonios, pero su amor al boxeo y su edad eran ingredientes más que suficientes para ahuyentar todo miedo y embellecer toda asquerosidad.
El boxeo para él era el equivalente del amor, era el equivalente del poder para otros o el placer o la riqueza. Estar frente al entrenador viendo los primeros rayos de sol deslizándose por entre las oxidadas rejas de las viejísimas ventanas, en las mañanas de enero; era toda la felicidad.
A veces, debido al frío y a la lluvia, ninguno de los boxeadores venía y la sala se hacía gigantesca a pesar de su pequeñez. Oscura, húmeda y polvorienta hacía que cada movimiento fuese el doble de difícil y casi siempre tenían que mojar el suelo para que el polvo no les asfixiase.
Quince minutos corriendo, diez haciendo movimientos a la marcha; haciendo la sombra una media hora, el saco una media hora también; la cuerda de « salta » unos diez minutos y el entrenamiento a combate unos veinte minutos o lo que hiciera falta.
« Adiós, maestro. » Se despedía.
« Adiós, hijo, y dile a los demás que vengan mañana. »
« Inchalah, maestro. »
Los alumnos con sus caras de sueño indicaban que eran casi las ocho de la mañana. El ambiente se hacía cada vez menos hostil y más familiar, la luz de los tibios rayos del sol sobre esta ciudad mediterránea concreta la felicidad.
La luz del alba penetraba gélida en sus pulmones, y el aire difícilmente respirado llenaba sus cansados pulmones haciéndole ver obligatorio el volver atrás, retroceder en el tiempo.
« No tengas miedo, es sólo un loco que hace movimientos como los boxeadores. » Dijo una madre a su niña.

EL OLIVO SECO... DE TANTOS SIGLOS / AHMED MGARA

EL OLIVO SECO
Por: Ahmed Mohamed Mgara

Postrado ante la majestuosidad del Dersa y del Gorguez se diluyen mis lágrimas ancestrales, se vierten en mis lacrimales los destellos de tiempos lejanos de siglos desfasados.
Con mis raíces abrazando los rayos del sol, vivo mis recuerdos más lejanos, recuerdos en los que yo, aún no me podía despegar de mis suelos profanos.
Recuerdo, vagamente, cómo seres altivos me regaban con los sudores de sus frentes y con las lluvias de sus rezos y de sus blasfemias.... Hasta que me pude mantener en pié y alzar mi vuelo hacia nubes andalusíes y alpujarreñas que sobrevolaban el techo de mis nostalgias.
Y ahora, cansado de ires y de venires de aires inclementes, abdico del trono de mis alturas y dejo humedecer mis costillas con los vientos del Poniente mediterráneo que sopla como alas de magia benigna sobre los costados embalsamados de mi cuerpo.
La sequedad me embarga cada entraña. Me cubre de negrura amarillenta y de mohos espectrales. Secos llevo los restos de mi cuerpo, antaño lleno de jolgorio y de alegrías bailadas cerca del Darro y bajo la sombra de mi Alambra soñada.
No sé si muerto estoy o muriéndome voy sobre la aridez de esta tierra de cenizas y perfidias sanas, pero siento una polvareda desprenderse de mis pocas ramas pobladas, derrotadas por la sequedad de los años. Sin frutos en sus entrañas, tan sólo contemplan los vuelos de las aves migratorias sin ilusión ni esperanzas.
Seca y muerta está la tierra que me entorna. Casi estoy muerto de tanta ausencia de brisa y de vida... y eso que no dejo de ver el color celeste de la mar que bailotea al son de las olas y sus plácidas caricias al llegar a la orilla de la mar.
Partirán mis restos a mejor vida, pero las cenizas que heredé de los siglos se quedarán aquí esparcidas, rimando en la poesía de los olvidos y de los olvidados.
Nadie querrá escribir en mi epitafio una letra mayúscula. Dirán que no fui más que un árbol sin carisma y sin frutos haciéndoles sombras a mis ramas.
Me dejarán vivir en paz.
El Monte Dersa acoge a la Medina andalusí de Tetuán en su regazo y la montaña del Gorguez la protege de los fríos del este.

KABILEÑO, O EL DERSOU OUZALA DEL MEDIO ATLAS MARROQUI
de Salvador López Becerra

Abdellatif LIMAMI
Universidad de Rabat

Cuando empecé la lectura de esta obra, en una de estas INOLVIDABLES noches malagueñas, en compañía de entrañables amigos, cada uno con sus altibajos, no pude dejar de pensar en mi época de estudiante en la Universidad de Toulouse Le-Mirail en Francia….Fue allí, en el cine club de St. Agne, donde descubrí los grandes del cine mundial, y las obras maestras cinematográficas de todos los tiempos.
Entonces, la lectura de Kabileño, en aquella noche nochera, no cesó de traerme al recuerdo constantemente la película Dersou Ouzala, del director japonés Akira Kurosawa. Había dejado mesa y manjar, para acomodarme al suelo, como un feliz convidado, sobre una alfombrita del medio Atlas, y con la prosa poética de Kabileño.
Volviendo a este paralelismo establecido al principio entre Kabileño y Dersou Ouzala, noto, como notará el lector advertido, que en ambos contextos culturales (tanto el cinematográfico como el escritural), lo que prevalece finalmente es antes de todo, el encuentro entre el humanista intelectual y el humilde y sabio (Amriaz/Salvador por un lado, Dersou y el topógrafo militar por el otro).
Nada ni nadie en aquel entonces podía desprender de mi imaginación aquel sutil, pero cuán significativo paralelismo, que me hizo desembocar incluso en el otro extremo: el idílico encuentro entre la bella y la bestia.
Dersou Ouzala, como queda señalado, es una película del productor japonés Akira Kurosawa, rodeada en 1974, pero que relata acontecimientos que transcurren a principios de la década de los años 20. La historia recoge cómo un topógrafo militar, que exploraba la región de Ossouri en la Taiga, conoció a un viejo y bajito hombre de la zona (Dersou) que, poco a poca, le irá transmitiendo el saber y la grandeza de temas tales como: la transmisión de la herencia y del saber, la muerte, el amor, la naturaleza, la conciencia, …. Y es en esta misma y concreta vertiente que se sitúa Kabileño, de Salvador López Becerra, o el encuentro entre el narrador y Amriaz.
Según José María Camacho, en un artículo publicado recientemente en el periódico español ABC, Kabileño es “un libro de poemas en prosa que versa sobre un campesino ilustrado por la naturaleza y la vida, un gurú original que habita en el corazón del atlas marroquí”[i]. Y según el propio autor, es una historia “que surge de una búsqueda personal” y que “Trata sobre las enseñanzas que recibimos de las personas que menos esperamos, personas corrientes que nos encontramos en nuestra vida cotidiana”[ii].
Los dos testimonios, tanto del articulista como del propio autor, van en la misma dirección, o sea que la sabiduría no es en absoluto monopolio del mundo “accidentalizado”[iii], y que en los lugares más apartados del mundo, podemos encontrar sabiduría, sensatez y profundidad de visión.
Por eso, para el autor, como para nosotros como lectores, esta obra es un soplo de libertad; aquella libertad que se consigue más allá de las tribunas oficiales, sobre todo las religiosas, pero también lejos de cualquier que otra organización, secta, cofradía o liga…. (El autor no vacila aquí en citar la famosa frase de Ghandi “Dios no tiene religión”, para librarse de algunos prejuicios, o para presentar simplemente, y de entrada, una seña o carta de presentación. La libertad, termina afirmando el autor, no es más que un don que “sólo pertenece a aquellos que la ansiaron y fueron en pos de ella hasta alcanzarla.”[iv]
Tratándose de su distribución en cuanto a estructura, Kabileño se presenta bajo forma de estrofas poéticas en prosa de diferente extensión. Es lo que Salvador López Becerra califica con el neologismo “proesía”, es decir “un libro de poesía en prosa, que recoge pequeñas historias o grandes poemas”[v]; “una forma de ser, una forma de estar en la vida[vi]” –sintetizará el autor.
En su presentación general, atraen de entrada la atención del lector dos epígrafes que arrancan de un mismo origen cultural hindú:
1. “El pájaro preso vivía en la jaula y el pájaro libre en el campo. Mas su destino era encontrarse y había llegado la hora” de Rabindranaz Tagore (1861-1941.); poeta, narrador, filósofo, pedagogo, músico y pintor hindú, autor de este lindo verso que nos convida a disfrutar de la vida "Si lloras por haber perdido el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas";
2. “Aquel que en verdad desea el conocimiento va más allá de las palabras de los libros”, dicho sacado de El Bhagavad Guita; conocido también como El Canto del Señor; uno de los principales episodios de la maravillosa epopeya hindú que se conoce con el nombre de Maha-barata y cuya filosofía encierran las doctrinas hinduistas más importantes. En este sentido, y más allá de la proyección literaria, derivada de la imaginación oriental, lo maravilloso queda esta posibilidad de trascender o ir más allá del velo que cubre las escrituras esotéricas.

Las dos citas quedan fuertemente vinculadas con lo que es la sustancia misma de la obra: el saber está en la sencillez, más allá de la retórica de las palabras; lo que conduce el pájaro en la jaula (Salvador), a juntarse con el pájaro del campo, libre de todas trabas (Amriaz).
En cuanto a las ilustraciones que ornan las páginas de la publicación, son también bastante reveladoras: un esbozo de estructura de un pueblo del Medio Atlas, elementos inherentes a la vida del campo (un árbol, un perro, un caracol, un pozo, niños…), pero también elementos que remiten con facilidad a un mundo geográfico determinado (babuchas, tetera, pipa, kife….). Se trata en realidad de asentar el pensamiento en un espacio virgen (Medio Atlas marroquí), y en un país de grandes y fuertes vínculos amorosos, que se tiene que conocer y abordar en la totalidad de sus dimensiones que no encierran sólo lo trágico: “Marruecos –dirá Salvador López Becerra- no es sólo babuchas y pateras, hay un alto nivel intelectual que la gente desconoce. Además hay muchos tópicos por ambos lados del Estrecho”[vii]
Para terminar con esta carta de presentación de la obra, vale la pena aludir a la dedicatoria, dirigida en primer lugar a los dos hijos del autor (Angel Amín y Salvador Karim ), “en la confianza de que apreciarán el magisterio que se halla en la humildad” (p.7); Y luego, espacio en blanco más abajo a “Mina”…. Conociendo personalmente al autor, y a su familia, no cabe duda para nosotros que se dirige a quién conocimos, mi mujer y yo, de manera muy entrañable, como AMINA: su esposa, hija legítima del medio Atlas.
Amriaz es un personaje nacido en el Douar Ait Jarasfa, provincia de Errachidia, “con domicilio conocido desde 1975 en cavila Mohamed El Hassan, vecina de los Ait Madunma” (p. 11), precisa el narrador. De su retrato físico, que no importa en realidad en este contexto, sólo sobresalen sus “adustas manos” (p.41), y sus “despojadas encías” (p.43). Pero lo más seguro, es que es un personaje sufrido.
Según los mal intencionados rumores, para los alejados del espíritu (“que suelen ser los más adheridos a los templos” (p.13)) así como para la empobrecida mente juzgadora, la incógnita historia de Amriaz no puede ser más que el resultado de una fechoría (“llegó a esta kabila –dicen- huyendo de alguna fechoría realizada en la suya” (p.13); cuando en realidad, y según confesó al narrador, el motivo no era ni más ni menos que “un roto en el corazón, un mal amor de hembra, un pretérito imperfecto, una leyenda imposible “ (p.13).
Más que el aspecto físico, lo que prevalece del personaje es finalmente su retrato moral: una suma de cualidades, principios y comportamientos que son cada vez más escasos. Si el personaje parece sencillo y humilde, es, sin embargo, dirá el narrador, “el hombre más rico que conozco: cada gesto suyo hacia quienes le circundan es un diamante, una extraordinaria enseñanza ofrecida y que él siquiera insinúa ha de pagársele” (p.11); una persona que “no tiene dudas de la ecuanimidad del creador”, y “habitada por un espíritu bueno” (véase p.16).
En su silencio reflexivo, el personaje parece captar lo más fugaz, invisible y silencioso, carcajeándose sin juzgar de las actitudes de los hipócritas; pero ni siquiera es capaz de “herir los alimentos que ingiere” (p.25):
“parece –dirá el narrador- que busca la estela fugaz de algo invisible, una sombra silenciosa que ha vislumbrado” (p.15).
A nivel religioso, y más allá de todo dogmatismo, el personaje queda definido como un minero, “deshabituado a los rituales” cuyo templo es pura y simplemente “su corazón” (p.16). Nada –dirá el narrador, refiriéndose a las distancias que separan el personaje de toda utilización dogmática o utilitaria de la religión, “tiene de dudoso su pacífico comportamiento, ni semejanza alguna con los barbudos autoritarios, ni por ficción, con los kamikazes de la religión de sus predecesores” (pp. 16-17)
Hijo legítimo de “la soledad purificante del campo” ( p.35), el personaje parece así como una entidad atemporal, es decir un ser que se inscribe fuera del tiempo social que nos condiciona y que medimos con nuestros aparatos, y que, de tanto roernos, se no convierte en tiempo psicológico, de angustias y soledades:
“nada solicita del pasado, ni toma en cuenta esa ilusión apodada futuro: un metafísico, un sabio natural, uno de los que de forma originaria, kármica, comprendió, sin necesidad de estudios ni espirituales retiros, que los gentilicios de la Vida son: “aquí” y “ahora”, única eternidad” (p.19)
“¿Qué es el tiempo sino una invención del hombre? A los pies del Creador Todo es Siendo. Ahora estás aquí, mañana allá. Y “Aquí” y “Allá” son simples palabras, pues lo único que existe es lo que imaginar puedas” (p.33)
Amriaz se le presenta al autor entonces como este ser angelical, de “inmenso Ser Interior” (p.19), cuya purificación vislumbra, y del cual saca una cálida enseñanza (véase respectivamente pp. 24 y 29). Una de estas cálidas enseñanzas, siendo el respeto por la vida:
“Sí, aprecio el respeto que por la vida posee Amriaz, a quien nunca vi matar alimaña alguna; ni concebir prejuicio a nadie; ni tan siquiera hacerle daño al daño” (p. 21).
Más que un ideal, el personaje se transforma en un espejo que funciona doblemente:
como una conciencia que despierta el autor de sus incertidumbres para dejar de mirar con “los ojos del cuerpo” y prestar atención tan sólo a “las falsedades de los espejismos” (p. 24);
y como explosor de una clara conciencia que le hace diferenciar a uno la auténtica belleza de la superficial cosmética:
“la roña externa, la patria de la piel de los forzados ascetas y ermitaños, de los huérfanos de la tierra, mucho más limpia, a mi parecer, que los corazones de quienes la critican” (p. 24)
Ante mí, dirá el autor en un intento sintético de resumir y expresar la grandeza del personaje, “tengo a un humilde discípulo de Krisna, del Nazareno, de Mahoma, de Rumi, de Ibn Arabi…” (p.31).
El personaje es sin lugar a dudas humilde, pero capaz de protagonizar un profundo discurso sobre la vida “perra” del urbano, a imagen de la vida “Accidentalizada” de Mesoud, un joven cuya educación universitaria e inmersión en el nuevo mundo civilizado de la tecnología (parabólica, Internet, chat…) (véase p. 26), aparece como un ser desorientado:
“Como soy pobre tú eres pobre –le dice Amriaz a “Budda”- pero como soy libre tú eres libre. En cambio si fueras acomodado –porque fueres de ciudad y de amo hacendado o creso- yo me apiadaría de ti por llevar una vida bien nutrida pero perra: sin genuina libertad, sin mis caricias, sin mi compañía ni la del reflejo de los brillos nocturnos en el arroyo” (p.39).
Al término de la lectura de esta reflexión poético-filosófica, y al igual que la película Dersou Ouzala de Akira Kurosawa, nos damos cuenta que el autor nos convida a apreciar y disfrutar plenamente nuestra autenticidad que yace donde uno menos espera: la humildad, la simplicidad, la paz interior y la acertada simbiosis con el mundo de la naturaleza.
“Sí, que en el humilde contento y en el colmado vacío del instante presente, mora la felicidad” (p.29)
[1] Salvador López Becerra, Kabileño; Centro Cultural de la Generación del 27; Maneras de vivir, 15, Málaga, 2005, 50 p. (Todas las referencias entre paréntesis corresponden a esta misma edición)
[1] “Salvador López Becerra, escritor y poeta presenta “Kalibeño (sic); ABC, 30 de noviembre de 2005, España
[1] Ibid
[1] Una errata “regalada” por los responsables de la imprenta (originalmente, era “occientalizado), y que el autor ha conservado por expresar lo que realmente “el personaje quiso decir” (p.49)
[1] Ibid.
[1] Ibid
[1] El mundo, 13 de diciembre de 2005, España
[1] Ibid.
[i] “Salvador López Becerra, escritor y poeta presenta “Kalibeño (sic); ABC, 30 de noviembre de 2005, España
[ii] Ibid
[iii] Una errata “regalada” por los responsables de la imprenta (originalmente, era “occientalizado), y que el autor ha conservado por expresar lo que realmente “el personaje quiso decir” (p.49)
[iv] Ibid.
[v] Ibid
[vi] El mundo, 13 de diciembre de 2005, España
[vii] Ibid.


24 junio 2006

DOS POEMAS Y UN POETA

ÉRASE UNA VEZ LA PRENSA
Dedicado a Tissir Allouni, en su soledad.
Por: Mouhcine Aroudame.

Cuando se calle la voz de la conciencia
Cuando se agote la ciencia de la paciencia

Cuando los justos tiren la toalla
Y la verdad esté arrestada
Vaya a donde vaya

Cuando la incertidumbre
Se convierta en costumbre
Y los animales superen
En bondad al hombre

Cuando vean la verdad censurada
Y la mentira aplaudida
Sepan ustedes que es entonces
Cuando se quema la esperanza
Que es entonces
Cuando la humanidad pueda decir:
Érase una vez la prensa.



El agua y la serpiente

Yo fui el agua
Pura y transparente
Tú fuiste la serpiente fría y ardua
En mi inocencia te bañaste
De mi dulzura te aprovechaste
Y a tus oscuras entrañas me enviaste
Me olvidé de que tú eres una serpiente
De sangre fría no caliente
Mas aún estando en tu vientre
Mi corazón seguirá latente.

RELATO

¿ME QUERIAS O NO?
Por Moufid Atimou.

No podía levantarse de su cama sin antes quedarse unos quince minutos pensando en él, en lo que estaría haciendo, en los metros y los milímetros por donde caminaba.
El no se interesaba por ella, verla o pasar meses sin saber nada de ella le daba totalmente igual; para él ella era algo así como amiga, vecina o un poco menos.
« Eres como la luz que ilumina mi camino, ya no me puedo fijar en nadie, quedarme contigo es lo que busco y buscaré. » Le decía a él cuando le visitaba en su campo.
El, sin dejar de interesarse por la tierra y sin perder el tiempo, le contestaba para no quedarse callado: « Tú también eres una joya, eres una gran persona…eres una chica especial. »
El pueblo era casi una ciudad, ya se veían más coches que vacas y caballos, ya se rompía el silencio por el ruido de lo motores, pero los cantos de los gallos seguían en el aire, altos y bajos según el tiempo.
Desde la ventana de la clase donde estudiaba ella se veía el campo, se veían los becerros y las cabras de su padre saltando y jugueteando entre el ramaje. Ella no podía dejar de pensar en él, en sus palabras, en sus manos, en su manera de ver el mundo, en todo lo relacionado con él.
« ¿Qué tal me ves? » le preguntó ella un día enseñándole un bonito vestido verde.
« No sé porqué no me ha gustado » contestó él.
Enseguida la niña se fue a casa y quemó el vestido.
Su nombre estaba escrito en todas partes, en las mesas de las clases, en el techo de su habitación, en las paredes de la casa, en los troncos y las hojas de los árboles, y lo llevaba como tatuaje en su muñeca…
« La chica está loca por ti, y todos creemos que es la más adecuada para ti porque es la que más te ama y es como la ves… guapísima. » le dijo un primo suyo.
« Es una niña, y hay unos catorce años de diferencia entre nosotros. »
« Sabes que eso de la edad no es pretexto para dejarla, aquí en el pueblo eso es muy normal. »
Pensó. Verdaderamente era una de las chicas más hermosas, más educadas y más fuertes del pueblo. Sí, era ella y con ella no iba a encontrar dificultad ninguna.
Tenía planeado esperarla al salir del instituto con un ramito de flores en la mano pero aquella tarde ella no vino ni vino el día siguiente, haciéndole enviar un mensaje con su pequeña hermana.
Cuando se encontraron, ella notó en él cierto desconcierto y cierta timidez.
« Me dijeron las compañeras que viniste al instituto con flores para mí, es raro, nunca lo pensaste en regalarme algo aunque en mis cumpleaños. »
« La verdad es que vi que eres la chica más adecuada para ser mi pareja…te quiero. »
La chica le dejó y se fue corriendo hacia su casa. El, confuso y frustrado, no supo cómo reaccionar.
El día siguiente apareció ella, maquillada por vez primera en su vida, con sus mejores y más atractivos vestidos. El y sin poder evitarlo se empequeñeció delante de ella y balbuciendo:
« No me dijiste nada acerca de mi propuesta. » dijo.
« Es que no tengo nada que decir…eres una persona muy especial para mí pero nada más y por favor no vuelvas a hablarme de esto ¿vale? »
« ¿Entonces si o no? »
« No ».
No podía levantarse de la cama sin pensar en ella, no podía dormir sin pensar en ella; todo le recordaba a ella.
« Hablad con ella, por favor. »Suplicaba a sus conocidos.
« Lo hacemos pero ella dice que no. »
Enfermo y un poco delirante se acercó un día a ella y le pidió que le contestase solamente a una pregunta.
« Deja, por favor de acosarme, no quiero tener nada contigo, las compañeras se burlan de mí. Anda pregunta, pero que sea la última palabra entre nosotros. »
« ¿Me querías o no? »
« Ya has preguntado…Cuida de ti ». Respondió alejándose la muchacha.

La berbéritude païenne du roman maghrébin de langue française.

La berbéritude païenne du roman maghrébin de langue française contestée
dans l’essai doctoral de Mohammed-Saâd Zemmouri
Par: SOSSE ALAOUI MOHAMMED

“Les genres littéraires, écrit Yves Mabin, sont universels. Certains ont leur origine dans un pays précis. L’essai est un genre d’origine française.”- In Eric Vigne, L’Essai, Ed. MAEF, 1997, p.7. Quant à l’essai doctoral de Mohammed Saâd Zemmouri dont nous abordons “la lecture théorique rétrospective” – Louis Altusser et al., Lire le Capital I, Ed. Maspéro, Paris, 1973, p.16 - , il constitue un sous-genre du premier, puisqu’il provient d’une thèse de doctorat d’Etat intitulée : Présence berbère et Nostalgie païenne dans la Littérature maghrébine de Langue française – Imp. Al Topress, Tanger, 2000, 185 p. Or, la problématique que soulève son corpus littéraire, en particulier romanesque, maghrébin de langue française, comporte une contestation explicite du fondement mythico-littéraire historisant du “mouvement culturel berbère” (la “berbéritude” en filigrane), épigone innommé dans le texte de l’ancien “mouvement culturel nègre” (la “négritude”comme archétype non-dit) et dont l’introduction de l’auteur en esquisse la revendication ethnique identitaire,mythico-littéraire historisant ainsi:
“ Le berbérisme a priori est lié à l‘engagement des Berbères défendant leur identité (ou encore “berbéritude”). Cependant nous devons souligner ici que les textes (ou romans du corpus) sur lesquels nous avons tavaillé ne sont pas le fait uniquement d’écrivains d’ascendance amazighe. Certains le sont, comme le Marocain Mohammed Khaïr-Eddine et l’Algérien Nabile Farès. Driss Chraïbi, lui, est Arabe et a écrit d’une manière désintéressée sur un sujet d’actualité. Même situation pour Kateb Yacine, perçu en Algérie comme un farouche berbériste, qui a toujours entretenu l’ambiguïté sur ses origines mais qui n’est pas à notre connaissance d’origine berbère.” – Présence berbère et Nostalgie païenne…, Op. cit., p. 11.
Selon cette perspective, cet essai sur “la berbérité”(p.44), disons “la berbéritude”, épouse curieusement les traits fondamentaux caractéristiques de son archétype culturel inavoué “la négritude”, défini à travers cette remarque de Laurent Sabbah: “ Les deux hommes (Aimé Césaire et Léopold Sédar Senghor), accompagnés du poète guyanais Léon-Gontran Damas, créent le mouvement de la négritude. Ils affirment haut et fort la grandeur de l’histoire et de la civilisation noire face au monde occidental qui les avait jusque-là dévalorisées. Ils refusent l’existence d’une essence noire, mais veulent faire de leur identité nègre et de l’ensemble des valeurs culturelles du monde noir une source de fierté.” – Ecrivains français d’Outre-Mer, Ed. Adpf, Paris, 1997, p. 33. D’où le recours à:
I- Une lecture théorique rétrospective d’une “berbéritude” en filigrane contestatrice:
Une lecture théorique rétrospective d’une “berbéritude” en filigrane comme reflet historisant de “la négritude” dans cet essai”, permet d’y repérer à la fois une contestation explicite multiforme par l’essayiste de sa représentation mythico-littéraire (tant par les militants berbères que par les romanciers hétéro-ethniques étudiés, partisans actuels d’une revendication nostalgique d’une identité berbère païenne en Afrique du Nord), ainsi qu’une reconnaissance de la limite mythico-historisante littéraire du corpus (romanesque) de cette “berbéritude” identitaire païenne en filigrane. Certes, on peut y relever au moins six contestations de l’essayiste retrançant les limites de cette historisation romanesque de “la berbéritude”en filigrane, innommée en question, à savoir:
(1)- La contestation dans ce travail de la revendication du paganisme par les Berbères dans les sociétés maghrébines actuelles fait écrire à l’auteur dans son introduction: “ On ne doit pas comprendre de notre travail que les Berbères revendiquent le paganisme. Celui qui connaît véritablement les sociétés maghrébines sait qu’elle sont un creuset où se sont fondues les deux ethnies, Berbères et Arabes, pour constituer ensemble une communauté soudée par les liens solides créés entre eux par l’islam depuis le VIIè siècle. C’est pourquoi il convient de dire que nos écrivains ne représentent qu’eux-mêmes, même si par ailleurs leurs prises de positions rejoignent sur certains points le combat du mouvement culturel berbère.” – Présence berbère et nostalgie païenne, Op.cit., p. 13.
(2)- La contestation par celui-ci de la revendication par les écrivains des romans étudiés d’une identité mythico-historisante d’un peuple berbère autochtone. “ Certes, ils (les Berbères ou Imazighen) en sont (des populations de la région de siwa) les habitants les plus anciens, mais eux-mêmes trouvèrent sur les terres qu’il conquirent, d’autres populations, qu’ils ont bousculées, voire asservies. Les Berbères ont eux-mêmes suivi la loi des migrations et des conquêtes de terres. Ainsi l’argument du peuple berbère autochtone, souvent avancé par certains berbéristes et par nos écrivains eux-mêmes nest pas fondé sur une connaissance objective de l’histoire de l’Afrique du Nord mais relève plus de conceptions mythiques.” – M-S Zemmouri, Op.cit., p. 18.
(3)- La contestation d’une origine géographique maghrébine des Berbères revendiqués dans les romans cités à travers ce passage de l’essai: “ Les historiens ne connaissent pas avec certitude l’origine des Berbères et plusieurs hypothèses sont avancées à ce propos, mais la plus solide et la plus plausible demeure celle d’une origine orientale.” – Op.cit., p.17.
(4)- La contestation de la revendication d’une langue et d’une graphie uniques berbères, standardisés, répondant aux sentiments identitaires (ou “berbéritude”) des concernés et dont l’essayiste dit proprement: “ Ainsi la renaissance berbère s’est traduite tout d’abord par les travaux réalisés par les berbérophones sur leur langue, ou plus exactement sur les divers dialectes qui s’y apparentent (…). Rappelons ici que le berbère a cessé de s’écrire depuis des temps immémoriaux. Les historiens pensent que cette langue avait une graphie propre que l’on appelle le tifinagh qui ressemblait à l’écriture utilisée aujourd’hui encore par les Touaregs.” - Présence berbère et nostalgie païenne, Op.cit., pp. 24-25.
Encore faut-il souligner (pour notre part) le nom “tifinagh” qui rappelle si bien phonétiquement le nom “Finiqia” (ou Phénicie) dont Bouarich dit notamment: “ Le Rif Occidental (Maroc) avait attiré les Phéniciens et les Carthaginois dès le 12ème siècle avant Jésus-Christ. Entre le 12ème et 7ème siècle, ils y fondèrent les comptoirs de: Lixus, Tingis, Zilis.” – “ Histoire: Le Rif”, Amazigh, N°8- 1982, Rabat, p. 10.
(5)- La contestation d’un diaspora berbère et d’un pan-berbérisme due uniquement au rôle joué par l’émigration surtout algérienne (kabyle) que M-S Zemmouri formule de la sorte: “ Signalons également le rôle joué par l’émigration surtout algérienne (kabyle), assez importante par son nombre et surtout assez efficace par sa contribution au développement du mouvement berbère (…). Cette dispora berbère a notamment joué un rôle déterminant dans la préparation et la tenue de la rencontre qui a abouti à la création du Congrès Mondial Amazighe qui ss’est tenu dans le sud de la France en septembre 1995.
Il existe aujourd’hui au Maghreb une véritable conscience identitaire berbère. Les militants berbéristes cherchent ainsi à coordonner leur action à l’échelle maghrébine et au-delà ( Maroc, Algérie, Lybie, Iles Canaries, Touaregs, etc.). Ils visent à développer les liens entre eux dans le cadre d’un pan-berbérisme qui leur permettrait de mettre en commun leur expérience et de renforcer une coopération entre des acteurs confrontés à des situations où ils affrontent des problèmes similaires.” – Op.cit., p. 27.
(6)- La contestation des origines hétéro-ethniques des écrivains (notamment romanciers) du corpus analysé et de leur identification imaginaire ou subversive (ou mythe littéraire) irréaliste du “berbérisme” au “pagananisme” (ou “berbéritude” païenne) outrepassant, pour certains d’entre eux, les protagonistes mêmes du mouvement culturel berbère actuel, est très visible dans ces passages de cet essai doctoral: “ Nul doute que ces importantes avancées pour la promotion de la langue et la culture amazighes ont satisfaits des écrivains comme l’Algérien Nabile Farès ou les Marocains Driss Chraïbi et Mohammed Khaïr-Eddine qui ont rêvé et écrit pour la reconnaissance de l’amazighité maghrébine et constituent une satisfaction posthume pour celui qui fut un des militants désintéressés de la cause berbère, n’étant peut-être pas lui-même berbère, Kateb Yacine (p.30).
Et plus loin dans: “ Ceux-ci (les romanciers) se sont attachés, chacun à sa manière, à défendre le berbérisme, allant même pour certain, plus loin que les protagonistes du mouvement culturel berbère, jusqu’à identifier celui-ci avec le paganisme. La littérature ne dépasse-t-elle pas la réalité en exprimant les rêves, les aspirations, l’imaginaire des écrivains dont la vocation est parfois de transcender et subverir le réel et les réalités au lieu de les copier?” – Ibid., p. 30.
De fait, la lecture théorique rétrospective a rendu visible cette contestation multiforme de M-S Zemmouri de la “berbéritude”, inscrite en filgrane dans son essai doctoral, dénommée par lui sous les termes de “ berbérité” (ou de “berbérisme”) dont la lisibilité ici comme reflet de son archétype historique innommée, “la négritude” dénonce la limite de sa représentation subversives du réel et des réalités objectives arabo-berbères revendiqués par les romans maghrébins de langue française choisis et celle de la reconnaissance de l’essai mythico-littéraire (romanesque) historisante de cette “berbéritude” païenne en filigrane innommée et par conséquent invisible et non-dite dans la thèse de l’essai.
II- Limites d’une représentation mythico-romanesque historisante d’une “berbéritude” en filigrane innommée:
Cette “berbéritude” innommée y a donc pour représentation historisante limitée une référence privilégiée, selon l’essayiste , à un mythe littéraire ayant pour configuration multiple “la Kahina”, en vue de légitimer une revendication identitaire berbère païenne et mettre en cause l’arabo-islamisme au Maghreb. Zemmouri en relate dit en l’occurrence: “ Nos écrivains bâtissent autour de Kahina un véritable mythe (…). Mais au delà du mythe, il reste que pour nos écrivains, et surtout pour les Algériens, Kahina est une référence privilégiée pour légétimer la revendication identitaire berbère et pour remettre en question l’idéologie officielle au Maghreb, à savoir l’arabo-islamisme. Affirmation du caractère amazighe de la région et nostalgie du passé païen, c’est ce qui est raconté ainsi à travers le mythe de la Kahina.” – Op.cit., pp. 119-120. De là, deux limites apparaissent de ce mythe romanesque de “la berbéritude” d’un point de vue théorique rétrosppectif à travers sa représentation et sa reconnaissance mythico-romanesque historisante en filigrane. De là devient visible la:
II.1- Limite de l’identité pluriethnique des romanciers de la “berbérittude” innommée en filigrane:
Selon cette lecture théorique rétrospective en tant que “relevé des concordances et des discordances, décompte de ce que l’essai a découvert” du “mouvemement culturel nègre” ( ou “négritude” innommée a priori ) comme archétype mythico-littéraire du “ mouvement culturel berbère” (ou “berbéritude ” en filigrane innommée a posteriori ) et “de ce qu’il a raté, de ses mérites et de ses défaillances, de ses présences et de ses absences”- Lire le Capital, Op.cit., p. 16 -, on peut relever quant à la configuration de cette “négritude” par les auteurs cités: une limite de l’identité pluriethnique de ses derniers et une limite mythico-littéraire (romanesque) de la représentation multiforme de sa figure mythique la Kahina.
Parallèlement à la limite de l’identité pluriethnique des romanciers partisans de cette “berbéritude” en filigrane, on pourrait évoquer l’identité pluricitoyenne des écrivains nègres comme limite mythico-littéraire de la “négritude” en son temps que décrit F. Fanon en ces termes: “ La culture nègre, la culture négro-africaine (la négritude) se morcelait parce que les hommes (écrivains pluricitoyens) qui se proposaient de l’incarner se rendaient compte que toute culture est d’abord nationale et que les problèmes qui maintenaient Richard Wright ou Langstone Hughes en éveil étaient fondamentalement différents (hétérogènes) de ceux que pouvaient affronter Léopold Senghor ou Jomo Kenyatta.” – Les damnés de la terre, Ed. Maspéro, Paris, 1970, p. 149.
A cette quasi similitude des auteurs de “la berbéritude” et de “la négritude ” répond cette remarque de Zemmouri dans son essai: “ Nul doute que ces importantes avancées (de l’amazighité de l’identité nationale ou “berbéritude”) pour la promotion de la langue et la culture amazighes ont satisfait des écrivains comme l’Algérien berbère Nabile Farès ou les Marocains Driss Chraïbi et Mohammed Khaïr-Eddine qui ont rêvé et écrit pour la reconnaissance de l’amazighité maghrébine et constituent une satisfaction posthume pour celui qui fut un des militants désintéssés de la cause berbère, n’étant peut-être pas lui-même berbère, Kateb Yacine.” – Op.cit., p. 30. Il les portraiture successivement ainsi:
(1)- Kateb Yacine: “ Kateb Yacine est connu pour son engagement en faveur des Berbères et son apologie de leur langue et de leur culture. Il est perçu comme un ardent militant berbériste qui a défendu cette cause avec passion, acharnement, et persévérance (…) Celui-ci serait-il berbère? La réponse n’est pas aisée quand on se réfère à ce que Kateb a écrit ou dit sur son ascendance (...) Dans une déclaration remontant à 1963 Kateb confirmait son ascendance arabe…” (p. 31).
(2)- Nabile Farès: “Farès écrit pour parler de sa communauté d’appartenance, les Berbères. Il écrit sur ses «compatriotes» qui sont non pas les Algériens, mais ceux qui appartiennent à la même ethnie que lui.” (p. 51).”
(3)- Driss Chraïbi: “ Si Chraïbi n’est pas berbère, à notre connaissance du moins, il a ainsi écrit sur les Imazighen, «les fils de la terre» comme il se plaît à les appeler, plusieurs romans d’affilé, ce qui témoigne de l’intérêt qu’il porte à ce sujet dont l’actualité n’échappe à personne au Maghreb.
(4)- Mohammed Khaïr-Eddine: “ Ecrivain d’ascendance berbère, Khaïr-Eddine conaîtra l’acculturation dès son enfance avec la scolarisation, et suite au contact avec la langue et la culture françaises (…). Car Khaïr-Eddine est l’enfant d’une terre, le Souss et le fils d’un peuple, lesBerbères du sud marocain, les Chleuhs.” (p. 84).
A cette limite de l’identité pluriethnique des romanciers maghrébins de langue française évoqués dans cet essai doctoral sur la “berbéritude” en filigrane partisans d’une revendication identitaire berbère païenne vient se joindre une seconde limite mytho-littéraire (romanesque) historisante, multiforme de la Kahina.
II.2- Limite mytho-romanesque historisante de la Kahina comme référence privilégiée multiforme d’une “berbéritude innommée” en filigrane:
Que ce soit “l’Afrique-Mère” pour “la négritude” ou “l’Afrique du Nord-Kahina-Païenne ” pour “la berbéritude” en filgrane, dévoilée par la lecture théorique rétrospective dans l’essai de M-S Zemmouri, il est à constater que l’une comme l’autre se prévaut d’une référence privilégiée à la fois mythitique et anthropomorphique uniforme dans un cas et multiforme dans l’autre.
“ On n’a donc pas pu parler d’une littérature négro-africaine, écrit Lylian Kesteloot, qu’au moment où les livres écrits par les Noirs ont exprimés leur propre culture (…). C’est ce qui explique le caractère agressif de leurs oeuvres et leur prédilection pour certains thèmes: l’analyse des souffrances antiques et multiformes que la race endure comme un destin (…), le retour enfin aux sources culturelles de l’Afrique-Mère, continent mythique certes, mais aussi très concrète matrice d’une Weltansschauung (vision du monde) qui a profondément déterminé l’âme des peuples éparpillés aujourd’hui dans le vaste diaspora nègre.” – Anthologie Négro-africaine, Ed. Marabout U, Paris, 1967, p. 123.
Et c’est également ce que dénote Zemmouri à propos de cette “berbéritude” innommée (ou selon lui “berbérité”) dans cette remarque synthétique relative au mythe historisant multiforme de la Kahina, chez les écrivains cités. “ En elle-même, écrit-il, la référence à un personnage tel que la Kahina ou Kocéïla par un écrivain maghrébin est déjà significative en ce qu’elle est anticonformiste. A fortiori cette évocation apparaît comme un engagement lorsqu’elle se fait louange, célébration, et lorsqu’elle s’inscrit dans une réappropriation explicite du passé berbère et païen de l’Afrique du Nord.” – Présence berbère et nostalgie païenne, Op.cit., p. 100. Or c’est ainsi que l’image mutiforme de la Kahina mythico-historisante prend sa forme synthétique chez chacun des écrivains considérés . A savoir pour:
(1)- Kateb Yacine: “ L’originalité de Kateb, suivant l’essayiste, est d’avoir fait de Kahina une païenne au sens non idolâtre ou polythéiste, mais dont le paganisme s’apparente à un matérialisme moderne. Dans la «femme sauvage» Kateb présente la Kahina comme une adoratrice de la terre, seule divinité qu’elle reconnaisse. Cette passion pour la terre est synonyme de patriotisme.” (p. 108). Kahina prend alors l’image de “la vierge aux abois” nommée la “Numidie”, abandonnée mourante par “Jugurtha”, comme l’évoque Rachid dans son roman Nedjma en se disant:
“ Et c’est moi, Rachid, nomade en résidence forcée, d’entrevoir l’irrésistible forme de la vierge aux abois (Kahina), mon sang et mon pays; à moi de voir grandir sous son premier nom arabe la Numidie que Jugurtha laissa pour morte. ” (p. 41).
(2)- Nabile Farès: “ Chez Farès, note-t-il, l’ogresse est associée également à une autre figure païenne, la Kahina (…). L’ogresse (vengeuse païenne) dont Farès raconte l’histoire dans son roman, Le Champ des Oliviers, apparaît plongée dans un sommeil séculaire dans la grotte d’Ikhashushen, village sutué (…) près d’Akbou (Algérie) ” (p. 125). On y lit: “ Moi. Jeune ogresse. Toute prête de dévorer, de faire connaître la douce dévoration de mes lèvres à cet homme (homme du Livre). Je dus m’enfuir. Descendre au plus profond des fonds de la terre et du jour (…). Oui. Pour que. Des hommes puissent grandir dans l’indépendance d’un livre (Le Coran) qui. A ce jour. Etonna bien du monde.” (p. 87).
(3)- Driss Chraïbi: “ C’est aussi l’image d’une «nationaliste» intransigeante et impitoyable que nous donne de la reine berbère le récit de D. Chraïbi. Il est vrai que chez lui la Kahina n’est pas au centre d’une mythologie comme chez Kateb ou Farès (…). Pour souligner son farouche patriotisme Chraïbi la décrit comme une ennemi impitoyable des autochtones traîtres, qu’il nomme les «Afariks».” Le narrateur en dit dans son roman La Mère du Printemps: “ Les partisans de la Kahina les décimaient sans merci, en premier, de préférence aux Arabes qui, eux, ne dénaturaient pas leur race et ne faisaient que leur devoir de conquérants. ” (pp. 58-59).
(4)- Mohammed Khaïr-Eddine: “ Khaïr-Eddine, selon Zemmouri, évoque Kahina dans ses textes comme une ancêtre emblématique (…). Dans Agadir le héros reconnaît comme divinité la «Déesse Sudique Rutilante» qui semble désigner à la fois Kahina et la terre du sud (…). L’histoire devient alors mythe. Mais alors que Farès et Kateb exaltent et célèbrent en elle la femme qui symbolise la résistance aux envahisseurs arabo-musulmans, Khaïr-Eddine, lui, préfère voir en elle le symbole de la révolte (contre l’ordre établi).” – Op.cit., p. 106. Dans ce même roman Kahina proclame: “ Je suis Kahina La Berbère. Les roumis m’appellent la Reine Serpent de Barbarie. Mais je suis communiste …” (p. 57).
De la sorte, la limite de l’identité pluriethnique des écrivains (romanciers) maghrébins de langue française cités et la limite mythico-romanesque historisante de leur mythe multiforme de la Kahina, comme référence privilégiée d’une “berbéritude” (païenne) en filigrane, innommée (non visible derrière les termes de: “berbérisme” et “berbérité” employés par l’essayiste), nous a permis, selon une lecture théorique rétrospective, de retracer au sein de l’essai doctoral de M-S Zemmouri les concordances, les discordances et la limite, , de la thèse d’une nostalgie concrète d’un mouvement culturel berbère païen (ou “berbérité” païenne) mythico-littéraire historisant par rapport à un parangon, mythico-littéraire non-dit de sa conception historique et culturelle, “le mouvement culturel nègre” antérieur (“la négritude”) d’une part et la réalité géo-historique pluriethnique et multiconfessionnelle objective des hommes peuplant le Maghreb actuel d’autre part.
En conclusion, il est possible de reconnaître, dans le cadre de cette lecture théorique rétrospective, avec F. Fanon, les limites de “la négritude”, comme archétype mythico-litéraire de “la berbéritude”, innommée en filigrane dans cet essai révlateur de M-S Zemmouri, comme le non-dit d’une revendication identitaire mythico-littéraire) historisante antérieur des hommes négro-africains, ayant pour substitut ici la revendication identitaire mythico-littéraire (romanesque) des berbéro-maghrébins , en affirmant: ‘”La négritude trouvait donc sa première limite dans les phénomènes qui rendent compte de l’historisation des hommes.” – Les damnés de la terre, Op.cit., p. 149. Et c’est ce que reconnaît en dernier lieu l’essayiste lui-même, en soulignant: “ Chose remarquable cependant, si tous (les romanciers cités) se réfèrent à la Kahina, l’image de celle-ci diffère d’un écrivain à l’autre. Ce qui confirme que nous sommes devant un vrai mythe. Le traitement de Kahina permet de mesurer l’originalité de chaque écrivain et de voir donc à l’oeuvre la part de l’imaginaire (la limite mythico-historisante) de chaque écrivain.”- Présence berbère et nostalgie païenne, Op.cit., p. 173.

23 junio 2006

DIVAN SUFI, DE MOHAMED CHAKOR/ M. ATIMOU

Poco de mucho que se puede decir sobre el Diván Sufí de Chakor

Gracias a Dios hemos conocido a través del hispanismo a personas que hacen que el hecho de tener la lengua española como remos o como mar sea una hermosa navegación...Digo remos aunque el señor Mohamed CHakor la tuvo y la tiene como alas con las que sobrevuela el cielo de lo místico surcando el camino de lo sublime, de lo sencillo, excelso y admirable.
Las alas de la Fe
nos permiten remontar
los peldaños de la luz.
Gracias a Dios hemos conocido a través de bondadosas y grandes personas un hispanismo sano, fuerte, un hispanismo sólido que nos hace enorgullecernos de aportar de vez en cuando granitos diminutos de arena y estar con los que más hacen y más trabajan en el dominio.
Agradezco desde esta ventana al señor Mohamed Chakor su gentileza, le felicito por su gran trabajo y espero que los hispanistas prosigan en este ardua, hermosa y necesaria labor: La expresión...porque, como dijo CHakor en una bonita y hermosísima estrofa del Diván,

...................
Permanecer impasible
es infecundo cual la muerte.

Moufid Atimou

22 junio 2006

Moufid Atimou, el poeta de los bellos versos

las horas

Despiadadas corren las horas
cuándo las maltratas soñando con otras.

Andando despiadadas las horas,
te entorpecen la marcha,
retaradan tus pasos hacia el hoy.

Déjame mirar hacia ese tibio rincón,
donde el tiempo ya se paró; ya terminó,
ya marcando su reloj la misma hora,
el último minuto vivo del pasado.

Déjame preguntar a los algarrobos,
a los castaños, a los pinos,
cuándo contemplaron por primera vez el mar.
¿Cómo era el sol que los veía crecer?
y ¿ quién estuvo allí sentado, cansado, en sus sombras?

Despiadadas corren las horas
cuándo las maltratas soñando con otras.

Déjame restaurar ese retrato,
mirar en él a aquel hombre que no conocí;
déjame verlo joven, niño que juega con un reloj,
en un tibio rincón.

Moufid ATimou

21 junio 2006

Hispanismo y arabismo...perfecta conjugación.

Por: Ahmed Mohamed Mgara
Desde Tetuán con amor... al hispanismo marroquí y al arabismo español.
Hoy nace en Marruecos un ventanal para el hispanismo marroquí, desde una de las ubicaciones más sinceras del hispanismo marroquí o, lo que es lo mismo, de la literatura marroquí de expresión en español.
Nos abrimos a todos cuantos marroquíes quieran expresarse en español o escribir en otros idiomas sobre esa faceta olvidada, tal vez oprimida, de la literatura marroquí.
Personalmente, siendo escritor con cuatro libros publicados en español y formando parte de cinco antologías entre las de España, Marruecos y Estados Unidos, reconozco que la literatura marroquí no se ha aupado aún al pedestal que le corresponde. No por el nivel de sus producciones, sino por la falta de apoyo o su inadecuación.
Nadie ha podido remediar la ausencia de nuestra literatura marroquí de los altares pese a su apogeo y auge, ni las Instituciones, ni las Universidades ni las asociaciones... por lo que el hispanista marroquí sigue siendo un valladar de lucha y de autonegación.
Tengamos "la guerra en paz" en nuestro portal.
Expresemonos en español y sin tapujos, sin miedos y sin complejos.
El español es universal y los marroquíes somos parte integrante de este mundo tolerante y pacífico.
Hagamos algo por los demás. Exaltemos nuestros valores en español... ello nos ayudará a todos a conocernos mejor.
En este portal se publicarán aportaciones de escritores conocidos.
En este ventanal daremos a conocer aportaciones de futuros escritores.
Haremos por buscar editores a publicaciones marroquíes en español sin fines lucrativos personales de quienes lucharemos por la confección, desinteresadamente, de estas páginas.
Y atenderemos vuestras aportaciones, opiniones y sugerencias.
Queremos dejar bien notorio nuestro agradecimiento a uno de nuestros hispanistas marroquíes más verticales del momento y que, sin su apoyo y aliento no existiría este espacio del hispanismo marroquí. Nos referimos al doctor Abdellatif Limami que nos ha alentado para atrevernos a pronunciarnos de esta forma electrónica. Mil y muchas más gracias, estimado doctor Limami.
Reciban mis saludos más cordiales