19 noviembre 2012



 Acción cultural de España en Marruecos.

Estas palabras contienen un sinfín de contenidos expresionales dentro del concepto y tratado histórico y político, por ello, siempre me produjo una pregunta a la que no he podido hallar “nunca” una respuesta paralela o afín a su global realidad  A nivel cultural ¿hemos dado al protectorado de España en la zona norte su justo reconocimiento?
Indudablemente, no. Ni mucho menos.
Todos los tratados se han limitado a pasar o repasar por encima un hecho, una publicación o una efeméride, ya sean a nivel de ponencias o conferencias, tesinas o tesis, reportajes o programas de audiovisual. Simples retoques o pinceladas… y lo digo por conocimiento de causa.
Pienso que en el norte de Marruecos hemos sido muy injustos con el aporte cultural de la etapa del protectorado. No hemos estudiado lo suficiente ni las Instituciones, ni los artífices de la evolución cultural de la zona, ni las edificaciones de índole cultural, ni los proyectos que quedaron a medio hacer, ni los negocios paralelos a la cultura, ni las imprentas, ni las bibliotecas, ni “na”, como diría mi amigo el andaluz… al menos, no hemos publicado estudios coherentes y de envergadura, monografías sobre imprentas, salas de cultura, prensa, bibliografía, artes plásticas, … A todas esas pequeñas grandes cosas me refiero.
No creo que vayan a ser suficientes las jornadas o mesas redondas que se celebran por esas tierras de Dios para que los norteños reconozcamos y perpetuemos la verdadera obra cultural de España en nuestro norte. No por su majestuosidad, difícil de abordar, sino por la improvisación que domina esas jornadas en las que el “copier-coller” suele dominar, incluso se suelen repetir las ponencias pese a llevar nombres diferentes, de un encuentro a otro. Se · cumple · el compromiso, se consume el presupuesto… y mañana Dios dirá.
Desde mi humilde punto de ver estas cosas, pienso que la verdadera acción cultural de España en Marruecos siguió durante las décadas posteriores a la independencia. España sembró, y mucho, para que pudiésemos recoger esos frutos. Lo malo fue que nuestros irresponsables responsables de la cultura, se desmadraron y le abrieron el portal a “esas bombas culturales de los fanfarrones”, al desmadre francés. Y no supieron valorar ese gran bagaje cultural que no se poseía  en muchas ciudades españolas, incluso.
Como escritor marroquí en español, embebido en la cultura derramada por España en mi ciudad y región, revindico ese derecho al reconocimiento de la gran labor emprendida por España en nuestra zona, incluso en los momentos difíciles a nivel social, político y económico del vecino país
                                                                                                              Ahmed Mgara