20 enero 2016

El Hispanismo Marroquí... una debacle que se avecina.¿Porqué tanto retroceso en el Hispanismo Marroquí?¿Es suficiente crear "academias" de idiomas para mantener a flote el Hispanismo?.

                                                              Parte 3
                                                              Por: Ahmed Mgara


3. HISPANISMO MARROQUÍ, VOLVER A EMPEZAR.

Con una experiencia de cuarenta y siete años publicando en periódicos y revistas (cuarenta y uno de ellos haciéndolo en español) me encuentro absorto por la recapitulación y por la síntesis de todos esos años vividos o desvividos por las márgenes de ésta potencia sin poder llamada “prensa”.
Lógicamente, la evolución de la prensa en castellano ha ido alzándose y sumergiéndose en distintas etapas según una serie de condicionantes que la dieron un resurgir u otro desliz dependiendo de las publicaciones y de las intenciones o errores de sus encargados.
Me refiero a la prensa expresada en español elaborada por los marroquíes en las publicaciones nacionales.
Ningún momento fue tan alarmante para el hispanismo como el actual. Se han ausentado los hispanistas en ciernes y con perspectivas de futuro. Casi se puede decir que no poseemos hispanistas para el futuro inmediato  en ausencia de jóvenes escritores y escritoras en el idioma de Cela y de Celaya en nuestro país. . . y no me refiero a quienes publican con nombres ya confirmados  y de relevante presencia, sino a jóvenes desconocidos que aún no han publicado sus ensayos o sus poesías, me refiero a los sustitutos de quienes empiezan a cansarse  y han dejado de mover sus plumas en español.
Ya no hay medios suficientes para agitar los alicientes de escribir para publicar.
Particularmente me siento en deuda con el hispanismo marroquí aunque nadie me haya dirigido hacia esa elección; soy de los que se expresan en un español propio de unas consecuencias socio-culturales y me gustaría ver muchas publicaciones en español circulando en los medios culturales aunque las tiradas no superen los ejemplares deseables.
No nos basta lo poquísimo que se publica actualmente en Marruecos en español, insuficiente e intrascendente. Los legados y nuestra realidad cultural exigen que se editen más columnas escritas por marroquíes en un castellano, probablemente no sea del todo ortodoxo, pero que daría lugar al nacimiento de una nueva generación de hispanistas que recogería el testigo de los pocos marroquíes que aún caracoleamos intentando escribir y publicar en español.
Los acontecimientos nos alarman a quienes nos interesamos por ese medio de expresión y de identificación intelectual.
El hispanismo marroquí es el punto de encuentro y el medio de reflexión que coexiste en paralelo con la problemática del desenfreno y el acierto del entendimiento entre nuestros dos países; hablar en español o escribir sobre temas comunes ayuda a solventar muchos problemas puesto que lo afectivo puede conseguir mucho más que un diálogo sin mordientes o con signos previos de no entenderse. Es algo similar a leer una carta. . . de ella se pueden deducir verdaderos sentimientos o afectividades sinceras
Por todo ello y por iniciativa particular, en apoyo de varios amigos, surgió la idea de crear una publicación en español y en árabe basada en la publicación de temas comunes de los cuatro polos del hispanismo literario: España y Marruecos representarían el norte y el sur de la publicación mientras que las creaciones de los escritores y poetas de Oriente Medio y de América Latina supondrían el este y el oeste de ese embrión literario hispanista que pretendía emerger desde Tetuán con el hispanismo como medio de diálogo cultural entre nuestros intelectuales. Estuvimos en contactos constantes con amigos de distintas ciudades y distintas tendencias literarias que podían dar un impulso a esta publicación que podía nacer como una separata de alguna publicación para transformarla en suplemento si alcanzaba el beneplácito de los lectores e interesados por el hispanismo marroquí y el arabismo español.
Algunos dirán que la idea estaba inspirada en la revista “Al Motamid” y yo les diría que sí aunque con otras perspectivas. Con diferentes tendencias literarias, versiones renovadoras y-en especial- con intenciones de ayudar a los jóvenes interesados en la cultura arábigo española.
La traducción de los ensayos y de los poemas iba a ser un aliciente para muchos noveles e incluso para los ya consagrados que entrarían en una experiencia nueva y novedosa. Todo ello se pretendía hacer lejos del amiguismo y de alguna posible afiliación insana para la cultura.
Aliarse con la cultura sin fines, ni lucrativos ni personales, era el lema esencial de la proyectada publicación y que se transformó, ante la imposibilidad de conseguirla, en los cuatro Encuentros Hispano Marroquíes de Poesía, ya celebrados en la ciudad de Tetuán con la edición de una antología  con motivo de  cada uno de tales Encuentros.



4-  PLUMAS DISPERSAS

Hubo una época, hace unos años, dentro de nuestra sana intención de colaborar con los hispanistas marroquíes para la exteriorización de sus concepciones del “hispanismo marroquí” en la que habíamos pensado en abrir un paréntesis para que los hispanistas marroquíes, de ejercicio e interesados, nos puediesen sugerir sus ideas sobre ese género literario marroquí que espera un resurgir después de cierta reticencia y timidez en el contexto intelectual nacional como medio de expresión cada vez más revalorizado.
El letargo en que se halla es producto de muchos abandonos y olvidos de generaciones y épocas anteriores; los que ejercemos esta faceta, cada uno desde su atalaya y a su peculiar manera, tenemos la imperiosa obligación moral para movernos, a nuestra medida, para dar lugar a una toma de pulso más acorde con la realidad de la dispersión actual en lo que concierne la catalogación de escritores y de obras.
Los interesados por el hispanismo marroquí sabemos que hay muchas plumas dispersas por las décadas y por los países del mundo. Unos viven aún y otros han pasado a mejor vida… pero sus obras perviven y siguen reluciendo su calidad y peso. No han pasado al olvido pero están en sus paraninfos. Se merecen ser rescatados de la tenebrosidad de haber pasado de ser “escritores considerados” a no significar nada para el presente, aún constituyendo unas referencias necesarias a la hora de estudiar monografías relacionadas con el hispanismo.

Son hispanistas que merecen ser rememorados y recordados, que vuelvan a saltar a la palestra. . . y estar allí, en la cima y dando el ejemplo a las nuevas generaciones por su producción ofrecida en diferentes trances.
Personalmente, estuve trabajando en una “recolecta de hispanistas” que publicaron en prensa o en libros en diferentes trances para ofrecer un trabajo recapitulativo y antológico del hispanismo marroquí, dentro de las lógicas limitaciones. Lógicamente, el esfuerzo es titánico y pausado. Recoger datos de todos los hispanistas marroquíes era  imposible cuanto más me alejaba de las coordenadas geográficas donde normalmente resido aunque hay referencias comunes entre diferentes nombres para hacer un trabajo digno dentro de esas limitaciones. No me conformaba con trabajar con lo que tenía al alcance porque hubiera sido “una equivocación justificable” y, por ello, decidí contactar con los hispanistas marroquíes de distintos polos y puntos cardinales enviándoles un cuestionario introductivo para reunir referencias sobre cada hispanista, hombre o mujer, que participa en la “movida” del género en diferentes terrenos y dentro de las más dispares especialidades, siempre que se trate de la creatividad de marroquíes en español y portugués, no solamente dentro de nuestro país, sino en cualquier punto del mundo.
Ese cuestionario tenía un carácter serio y constaba de una rúbrica en la que se proponía el ponernos en contacto con otros hispanistas o aportarnos datos de interés sobre los mismos para que el margen de omisión de personas activas sea menos grave.
Ese trabajo no iba a ser obra exclusiva de quien firmaría esa monografía, sino de todos los encuestados y que tenían que recibir copias del trabajo final en agradecimiento por su colaboración.
El hispanismo marroquí podía ganar, de esta manera, un nuevo libro, que tenía que tener  carácter nacional por agrupar al máximo de nombres activos y retirados del hispanismo marroquí, complementando los trabajos antológicos sobre hispanistas marroquíes que fueron editados anteriormente.
Por todo lo relatado y expuesto anteriormente, había que buscar a quienes me podían ayudar en la labor de ejecutar ese proyecto de libro con aportación de datos.
Entre los datos que se requerían en ese cuestionario estaban los nombres de los escritores, los datos personales referentes a su curriculum vitae; Sus obras con las fichas técnicas de las mismas; nombres de otros hispanistas conocidos y sus direcciones; Ediciones en periódicos, revistas y libros (sin olvidarme de la prensa audiovisual) y editoras de trabajos en español; sugerencias y observaciones, direcciones y datos que podían ser de interés, asociaciones de tinte hispanista, etc.
No era empresa fácil de conseguir. Conocía  las atroces dificultades con las que me iba  a hallar ya que, de hecho, los años que llevaba recogiendo datos, desde 1981, he encontrado dificultades más dignas que el propio trabajo, de ser publicadas en un libro por el carácter social y psicológico del entorno. No en vano, decidí embarcarme sólo, en un principio, hasta que surgieron compañeros y amigos que me ayudaron en la labor y dimos cuerpo a un libro que, al final, fue pirateado por una editora madrileña y publicado sin atender los derechos de autor o permisos para ello. Una infracción a las normas éticas y legales, donde las pueda haber.

5- APUNTES PARA EL HISPANISMO MARROQUÍ.

Cuando Jhon F. Kennedy visitó por primera vez la ciudad de Berlín como Presidente de los Estados Unidos dijo una frase célebre que aún sigue vigente: “Soy ciudadano del mundo”, frase que queda contrarrestada con la otra que se hizo en boga los últimos años: “Yo también soy migrante”.
El problema de las migraciones masivas, normalmente hacia el norte con excepciones raras, como las del mundo comunista después de su desintegración y fragmentación política y geográfica, es el descontento que se origina en los ciudadanos de las tierras a las que se emigra. Pero existe la problemática acuciante que sufren las zonas fronterizas, y más las que se adoptan como punto de salto o asalto hacia el país deseado tanto en términos legales como en circunstancias de ilegalidad. El hambre, los enfrentamientos bélicos y las opresiones políticas suelen ser las predominantes como causas de esas migrasiones masivas.
En Marruecos tenemos varias de esas plataformas, y del Mediterráneo, plataforma por excelencia durante tres décadas, se ha pasado a la costa atlántica que reposa frente a las Islas Canarias. Alternativa para muchos para salir de África y encontrarse con la edénica tierra de sus sueños pese a que, las más de las veces, se descubre tardíamente, una amarga e inesperada realidad.

La costa marroquí, la del Estrecho de Gibraltar o por donde se puede asomar y verle la frente a la Península, supone un hervidero constante de seres migrantes con procedencias dispares y de nacionalidades múltiples. Por lógica, el comercio ilícito y el tráfico de seres humanos ha aumentado con la creación de bandas o mafias que se dedican a timar y a engañar a los deseosos de cambiar de tierra.
Los más avispados son aquellos que montan negocios de transporte de ilegales desde ciudades interiores, siendo el norte del país, las provincias de Tetuán y de Tánger, llegando hasta el extremo noreste del país, los puntos donde se rematan las operaciones y, desgraciadamente, las más de las veces se remata también al prójimo tras arrebatarle sus ahorros de la más inmoral y vil manera, para abandonarlo a su suerte y en condiciones poco probables de supervivencia dentro de la ira de la mar.
 Y hay que preguntarse el cómo viven esa zonas el azote de la emigración clandestina, preguntarse por las lacras que ello produce en todas esas provincias, por el impacto en la sociedad civil.
Indudablemente, me refiero a lo sociológico, a la seguridad o inseguridad de los vecinos de la zona, a la economía sumergida que surge, al abaratamiento de la mano de obra, a la ilegalidad en la concesión de trabajos sin contrato y sin las condiciones mínimas, a la vivienda insalubre y su proliferación, a las injusticias y a los malos tratos...
Y no me refiero exclusivamente en ningún momento a los emigrantes de paso por el país, o sea, no tomo como referencia a los extranjeros que nos vienen de países asiáticos y africanos, que son los de mayor masa, sino que aludo, también, a los candidatos a cruzar el Estrecho ilegalmente siendo de nacionalidad marroquí, y que, aparentemente, lo tienen más fácil para establecerse en las cercanías de las zonas fronterizas por poseer una documentación que les permite la libre circulación por todo el territorio nacional sin ser perseguidos por los agentes de la ley.
Siendo descendiente de una familia arábigo andalusí, de las provincias de Almería y de Calatrava, esencialmente, siempre sentí la necesidad de tender un puente entre mi ser y esas tierras fecundas del Ándalus. No con la finalidad de establecerme en ellas, sino por afectividad y nostalgia. Allí, aún sobrevuelan en los aires las cenizas de mis abuelos más lejanos, por lo que me considero de aquí y de allá, esté en cualquiera de las dos orillas mediterráneas.
Por ello, siendo joven, comencé a escribir, aunque malamente, en Castellano. Poemas, ensayos, cartas y pensamientos volátiles fueron mis primeros intentos en la época estudiantil. Siempre creí en mi diversidad cultural y, gracias a ella, aún siento el deleite de mi pertenencia y de mi vocación andalusí y mediterránea.
Por ello, pienso que mis aportaciones al acercamiento multicultural entre España y Marruecos pueden poseer varias vías dentro de su humildad. Una de ellas, por supuesto, es escribir y publicar en español y poder tender ese puente de amor y de buenos augurios para mis dos tierras, la de mis antepasados y la que me acoge como hijo y descendiente de emigrantes andalusíes que fueron “espaldas mojadas” también, aunque cruzando el Estrecho de norte a sur.

Puede decirse que llevamos de emigrantes algo más de cinco siglos y que yo soy, entre mis ascendientes, un hispanista y escritor que vive, avivada, la llamada de la tierra. Soy hispanista sin haber estudiado la Lengua Española, no conozco los análisis ni la sintaxis. Un artesano, en definitiva, del idioma español, legado por el tiempo aunque en versión puramente tetuaní.

Fin de la tercera parte.
.../... seguirá.