Homanaje a DJBILOU

HOMENAJE POSTUMO A:
Abdullah Djbilo

Por: dr. Chakyb Chairi

Paz sea con los reunidos aquí o lo hubieran deseado, aunque no pudieran venir, para homenajear la memoria del Profesor Abdullah Djbilo.
Para hablar de este hombre especial para muchos, me ubico principalmente desde la perspectiva del estudiante admirador, si bien pude conocerlo más de cerca apreciando sus cualidades humanas; eso si, estas oportunidades fueron bien escasas, si bien estuvieron repletas de expresiones significativas que dejan traslucir su iluminado corazón.
Cuando uno repasa los recuerdos se da cuenta de que es posible distinguir tres categorías al hablar de este admirable hombre. La propiamente humana, la faceta científica y la actividad laboral, a las cuales me remitiré a lo largo de esta alocución.

Así, expreso esta tarde unas palabras en homenaje póstumo al Profesor Abdullah Djbilo que en vida fuera respetado entre nuestra comunidad estudiantil y ahora más que nunca.
Abdullah Djbilo fue también escritor de vocación, investigador de cometido, hombre profundamente religioso; hombre honrado, digno y sabio.

Saludo antes que todo, en nombre de nuestra promoción a su respetable familia, compuesta por personas con principios éticos y valores morales; saludo también a los organizadores del acto acogido por la Asociación Tetuán Asmir, así como a los representantes de nuestra universidad, facultad, departamento, clase y promoción, agradeciendo a todos la magnitud y el apoyo que han dado a este acto, y reitero la bienvenida a los profesores, hispanistas e intelectuales que nos acompañan, así como a todos aquellos que han atendido esta invitación, y que –como nosotros– se han congregado aquí para hacer alegato de reconocimiento a este distinguido ciudadano y maestro.

El Dr. Abdullah Djbilo, además de investigador infatigable, profesional comprometido, se le percibía socialmente conservador, intelectualmente comprometido, literariamente humanista.
Ese humanismo emanaba de su dimensión personal que bien se cuidaba de reservar a un círculo muy reducido de amigos.
Así, respetaba y se hacia respetar. Tenía ese sentido de la libertad en que cumplía con sus obligaciones antes de reclamar sus derechos; Respetaba la pluralidad sociocultural, defendía la tolerancia y creía en el progreso.
Dotado de energía y eficacia, no era de sorprender que su espíritu de perseverancia, renovador y revolucionario, le hiciera luchar incansablemente hasta expirar sus últimos suspiros.
Como intelectual, maestro y –quise considerarlo así durante nuestros últimos encuentros en España– como amigo, predicó con su ejemplo. Su pensamiento, su palabra y sus recibieron el acogimiento de alguien que actúa inspirado por los principios.
La memoria que lega a su familia, a sus paisanos y conciudadanos, entre elos muchos de sus estudiantes, es la memoria de un hombre ejemplar.
Se le quería y se le respetaba, más que por su condición de catedrático, por las dotes que configuraban su inigualable personalidad, por su carácter apacible y noble, por su honestidad libre de ambiciones y de odios, y por ese prestigio moral que tanta estima le mereció entre los estudiantes.
Pero aparte de estas impresiones, el mejor denominador que puede atribuirse al Profesor Abdullah Djbilo y el cual lo convierte tan merecedor de esta modesta ceremonia, es el de haber sido un ciudadano correcto que actuaba con buenos modales reflejando una gran rectitud, modestia y entrega –exenta de codicias materiales o rencores personales–, acompañada de una envidiable reputación, de actuación justa y razonada, de vida sencilla y estoica, embebida de sólidas virtudes religiosas y democráticas, las cuales sirvieron de aleccionamiento en civismo, de gran afecto a la patria , de nobleza y de dignidad ciudadana.
Aun estando tan lejos, siempre estuvo acompañado de estas cualidades, de modo que sus días últimos debieron de ser una expresión de esplendor y serenidad.

Los que conocimos al Catedrático Abdullah Djbilo en la facultad y fuimos pupilos suyos, podemos afirmar el cariño que él sentía por la Literatura y por la docencia.
Paradigma de la educación, contribuyó a mantener la calidad de la enseñanza. Profesor de innumerables generaciones, nos ha dejado como legado sus enseñanzas; siempre doctas, siempre fundadas, siempre novedosas.
Su larga trayectoria universitaria fue conocida por ocupar una cátedra con responsabilidad, madurez, academicismo, por inquietudes científicas; por fundamento, innovación y fecundidad en su investigación que se plasma en una producción constructiva. Solo por los logros que en este sentido alcanzó, los hispanistas y los universitarios no podremos olvidarlo.
Nos queda también su obra como escritor y su esfuerzo intelectual orientado hacia lo humanístico. En todas sus páginas hay fe, ortodoxia exenta de fanatismo, aperturismo universal, algo parecido a ese cosmopolitismo que le gustaba ver Rubén Darío.
Si hablamos de la edición de sus producciones, podemos estar enumerando un largo listado de obras, pero no resultaría procedente sin explicar en que consiste el valor de cada una y qué aporta a la literatura y las ciencias humanas. Como lo que se pretende aquí incumbe aquí a su valor como persona, no corresponde a mi entrar en esos detalles que interferirían en la imagen del Doctor Abdullah Djbilo que estamos intentando aproximar. No obstante, citaré las dos obras que mas han influido en mí y en mi trayectoria investigadora, así como debería de ser en la de muchos estudiantes e intelectuales del Hispanismo.
Su libro, Diwán modernista. Una visión de Oriente, de las primeras obras escritas por un marroquí hispanógrafo publicadas en España y, además, por la prestigiosa editorial Taurus. Sin duda su lectura, me indujo a preocuparme por la visión que se tiene en le llamado “Occidente” de lo oriental, de lo africano o de lo árabe. Igualmente, me hizo ver el papel que tiene la literatura en difundir determinados estereotipos socioculturales. De ahí que decidí seguir esta línea investigadora, estimulada por el tratamiento del Profesor Abdellah Dbilou de esta cuestión.
Seguidamente, menciono su libro titulado Al-Andalus wa-l-asiratan fi-l-ibda´al-magribi al-hadit. Mujtarat shi´riyya, donde me interesé por el auge de la literatura andalusí en la Península en comparación con la literatura allí existente antes del S. XIII.


Durante su vida laboral, el Doctor Abdullah Djbilo dio variados ejemplos de su dedicación académica. Fue primero profesor, luego Vicedecano, para terminar sus días académicos como traductor, ejerciendo una diplomacia cultural en la medida que su condición se lo permitía si bien paso por el desempeño de otras funciones asi como asumió cargos de responsabilidad y honor.
Encarecemos la memoria del doctor Profesor Abdullah Djbilo, y expresamos nuestro testimonio de admiración al ilustre hijo del Hadd del Gharbia; a su decoro, conocimiento y vocación de servicio.
Fue la suya una vida paradigmática, cuyos trazos están impresos con letras hispanas y árabes en la cultura, la diplomacia y la educación de esta nación.
Como embajador cultural represento una imagen fiel de su país, de su sociedad, de su cultura, de su fe y de su gente mientras recorría otros horizontes y visitaba otras naciones.
Al retirarse del servicio público –si bien nunca se retiró del servicio a lo público- se consagró a ese dominio que tanto debía de atraerle desde sus inicios como hispanista.
Muchos debemos estarle agradecidos por labor adoctrinadora en lo hispánico: jóvenes escritores, investigadores, profesores y otros profesionales.
Era necesario un acto que hiciera vibrar en nuestros corazones el recuerdo de quienes, como profesores y enseñantes, fueron responsables de nuestra formación académica y científica, los mismos que con sus elocuentes lecciones y sabios consejos nos trazaron el norte para transitar con éxito los caminos de la Filología, donde nos hemos realizado, con capacidad, dignidad y honradez, valores que nos han acompañado en todas nuestras actuaciones profesionales y en el ejercicio de importantes y trascendentes funciones públicas, sociales y académicas.
Fue por ello qué asumimos esta hermosa y laudatoria iniciativa, de vivificar la memoria a una persona que simboliza ese selecto grupo de valiosos y doctos profesores que esculpieron en nosotros principios e iluminaron nuestra senda de conocimiento.
Independientemente de lo que pueda representar para nosotros Abdullah Djbilo, estamos viviendo un homenaje a alguien que merecedor por sí mismo tal distinción, ser un pionero del hispanismo, un experimentado catedrático y un ciudadano modelo, que nos ha dejado en herencia una obra que se ocupa desde la investigación hasta la traducción pasando por la creación literaria, una vida plena de meritos, imprimiendo para el futuro su impronta como académico competente, funcionario honrado, escritor de gran talento, comprometido y metódico; precursor docente, virtuoso de la lírica y creador; persona responsable y preocupado así como conciudadano preocupado por el bien de la sociedad yel progreso.
Estas y otras cualidades son aquellas que creo estamos llamados a exponer en aras de reivindicar un homenaje futuro en la universidad que no sea solamente consecuencia del afecto tan calido que guardamos en torno nuestro Maestro así como del sincero respeto que nos ha suscitado Abdul-lah Ybilo, sino también por reconocimiento de la institución que tanto le preocupó contribuyendo a su crecimiento con sus voluntad, entrega y dedicación de casi veinte años de trabajo intenso y fructífero.
Como alumno suyo que fui y fueron otros muchos en la Facultad de Letras y CC. HH. De Tetuán, somos testigos de su capacidad y conocimientos en la Cátedra de Literatura española, que regentó y, muy especialmente, de su peculiar manera de hacer llegar ese saber de manera precisa y constructiva contagiando a sus discípulos el conjuro de una expresión amena, inspiradora y creadora, casi un poema, haciendo de fácil comprensión los temas mas obtusos y enrevesados.
En otras palabras, el Profesor Abdullah Djbilo, no se limitó jamás, en el ejercicio de sus funciones de Maestro, en cumplir únicamente con trasvase de conocimientos científicos, sino que se ocupó también de presentarse como ejemplo desde su cometido, formando ciudadanos conscientes deontológicamente, aleccionados en servicialismo civil y con dignidad ciudadana. Consecuente con este modo de actuar y de ser, es su obra literaria.


No es mucho lo que puede agregarse al conjunto de impresiones derivadas de nuestra propia experiencia vivida con Abduláh Djbilo o la recogida desde otras textos y citas de aquellos que le conocieron bien y que nosotros no conocimos por experiencia propia ya que pueden sintetizarse en tres aspectos, cada uno en tres palabras. En la dimensión humana, reservado, modesto y creyente; en lo científico, facundo, erudito y pragmático; desde una perspectiva laboral, serio, orgulloso y entregado.
Espero haber alcanzado con estas palabras esbozar las virtudes de una personalidad que ha sido, sigue y actos como este deberían hacer que lo sea futuramente, un ejemplo moral, una musa literaria y un referente intelectual.
Al Profesor Abdullah Djbilo, a su familia, a sus colegas, el reconocimiento de un estudiante, en nombre de otros muchos, a una persona que dio ejemplo de cómo incidir desde lo académico en el porvenir de la sociedad y que nos dejó sin apenas despedirse ni darnos la oportunidad de expresarle nuestro agradecimiento por sus enseñanzas, pesada deuda intelectual con él.
Expreso a la viuda del Profesor Abdullah Djbilo, a sus hijos y familiares el renovado pésame.
Profesor Abdullah Djbilo, catedrático de Literatura, descanse en Paz yrecuerdo perpetuo a su memoria. (Rahima laho ustaduna)
Un discípulo del Profesor Abdullah Djbilo
27/12/2007

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