26 febrero 2009

Carta abierta al señor Abdeslam Boutayeb sobre:
LA PARTICIPACION DE EFECTIVOS MARROQUIES
EN LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA (1936-1939)
Por: Ahmed Mohamed Mgara
ahmedmgara@yahoo.es
Estimado señor Boutayeb, en su momento le agradecí haber pensado enmi humilde persona para participar en las jornadas que organiza su Asociación en Tetuán con la aportación de los Archivos de los que soy conservador.
, también le apoyé logísticamente con ideas cuya finalidad era llevar todo esto con éxito.
Lamentablemente, la desorganización y la desinformación generales me obligan a decirle que en mis cuarenta años de actividad cultural he visto tanta improvisación como he visto en éstas jornadas que espero tengan el suficiento éxito pese a las ausencias notorias de muchas y muchos nombres de peso como bien me dijo usted.
Todas las guerras dan lugar a infinitos horrores durante interminables meses o años de vida de muchos inocentes, de ciudadanos y de soldados que ni siquiera saben, muchas veces, porque tienen que intercambiar tiros o bombas, si todos acabarán, al final perdiendo si no la vida, la dignidad humana.
Preparando ésta ponencia de hoy me sumergí en los archivos gráficos y bibliográficos del malogrado Mohamed Mgara, de los cuales soy conservador. Ojeé miles de fotos, decenas de libros y centenares de publicaciones de diferentes países, referentes todas a la guerra Civil Española, siempre en busca de la presencia de los marroquíes como artífices de los horrores, en definitiva, en la misma. Hallé referencias, muy pocas, sobre la participación de los marroquíes con el bando republicano, alistados con argelinos, tunecinos, libaneses, palestinos y sirios por la República Francesa y por los países del Este Europeo, solidarios con la República de la España Comunista.
Leí, casi íntegramente, los discursos de Franco en busca de reconocimiento de la gran labor desplegada por los marroquíes a favor del fascismo franquista, inconscientemente, en una guerra en la que se encontraron, los marroquíes, sin tener nada que ver ni con ella ni con los intereses de los dos bandos. Los marroquíes que se fueron a la Península por alistamiento no se fueron por la fuerza aunque, los que ya formaban parte de Regulares o Medallas Jalifianas fueron llevados sin consultarles. Eran, de por sí, soldados… y el Alzamiento fue militar.
Franco afirmaba que su "Cruzada" era la renovación del espíritu de los Reyes Católicos contra los invasores, entiéndase infieles no cristianos, que fueron expulsados de la España cristiana. Para ello, se reforzaba con los propios musulmanes... y el bando republicano estaba integrado por milicianos procedentes de otros países simpatizantes del comunismo. Cruzada variopinta, pero que no dejaba de ser un brote muy claro del fascismo que brillaba en Europa, pero en versión española.
Tan solo un nombre marroquí figura, a ráfagas, en las referencias bibliográficas, el del malogrado General Mohamed Ben Kacem Mezian, que sería el primer Mariscal en el ejército marroquí en vida de Mohamed V.
Hace muchas décadas, siendo estudiante en España, un antiguo miembro de la Guardia Mora de Franco me dijo en un encuentro fortuito: "Yo formaba parte del tabor que recuperó el Alcázar de Toledo, y nos dirigía Mezian, Ni Moscardó ni nadie... solo el malogrado Mezian. El fue quién conquistó el Alcázar y no Moscardó, como se hizo saber a todo el mundo".
También en aquellos años 70 me encontré con un ex soldado marroquí del bando franquista que se estableció en España después de acabada la guerra y me decía: "En Teruel, llegamos a cavar varias fosas comunes para enterrar a los soldados marroquíes pese a negarnos al principio, después, los mandos empezaron a tener miedo de una sublevación mora y accedieron, inicialmente, a nuestra solicitud de una sepultura digna y por separado.
La participación marroquí fue cayendo en el olvido desde los primeros momentos.
Incluso en las estadísticas a las que he tenido acceso en diferentes referencias, se hace mención del grado militar de los caídos españoles con los nombres de casi todos menos los de los soldados marroquíes. Generalmente se terminaban esas listas con una frase a la que nunca presté mucho interés hasta ahora: "...y 150 soldados moros", por ejemplo.
A nivel gráfico no se han divulgado muchas placas que no fueron muy positivadas. La participación mora se ha quedado sepultada en un baúl al que tan solo se recurría para resaltar los horrores de la participación de los marroquíes en la guerra al igual que se aprovechaban las imágenes de iglesias y capillas ardiendo o en ruinas para evidenciar los horrores del ejército rojo y de sus milicianos. Aunque, personalmente, no puedo afirmar quienes destruyeron realmente los templos y las Imágenes que había en los mismos, no puede saberse de quienes eran las bombas.
Uno de esos participantes en la guerra civil española me afirmó que él se sintió extraño cuando, en la Serranía de Ronda, un pelotón de soldados marroquíes iba a fusilar a un soldado marroquí apresado del bando republicano y que él se escapó tras poner a los que iban a fusilar a su paisano en rebeldía y negarse a tirar.
No pretendo avivar ascuas ya extinguidas, ni elevar quejas contra quienes provocaron ese olvido. Simplemente, quisiera resaltar la gran labor de esos valientes que dieron sus vidas o miembros u órganos de sus cuerpos por un régimen de una patria que no les reconoció a todos la esencia de tan magno sacrificio, que ese sacrificio se reconozca aún después de tantas décadas de mutismo y desconocimiento intencionado.
Pero ellos sí que fueron reevendicativos por el resto de sus vidas. Era lo único que sabían hacer, reivindicar, recordar y esperar lo que nunca iba a llegar. Un reconocimiento y una compensación económica. Un aguinaldo, en definitiva, superior a lo que fue esa dádiva de Franco a los participantes en la guerra por el bando militar que dirigía Franco.
No sería justo olvidar a otros caídos de otras nacionalidades, incluso cayeron- como me contaron marroquíes participantes en la guerra por los dos bandos y que quedaron establecidos en España, marroquíes que participaron en el otro bando… y que se les tiene que recordar por igual aunque, después de 70 años surge este repentino y llamativo interés que, pese a sus interrogantes, podría ser de interés si no fuese por el desbarajuste organizativo que nada tiene que ver con unas jornadas monográficas serias. El Encuentro debió haber empezado hoy jueves y lo único que se sabe es que nadie sabe ni donde serán dadas o celebradas las sesiones.
Nos quedan la duda y la desinformación para olvidar y perdonar, pero, hay que volver a meditar sobre la historia escrita, volver a empezar la labor de publicar y editar la documentación que nunca vio la luz pública, tanto a nivel de acción bélica, estudio étnico-sociológico de los soldados marroquíes de la Guerra Civil y, sobre todo, deshacerse de la idea de que nuestros paisanos fueron simples mercenarios fugaces.
- Deshacer el mito de que esos marroquíes estuvieron por reclutamiento forzoso como afirman varios escritores.
- Cambiar el sentido de esa participación referente a una lucha de los marroquíes contra los enemigos de Dios, que eran los republicanos, lo que citan muchos historiadores.
- Verificar hasta qué punto participaron los marroquíes en la guerra española por el hambre que pasaban en sus cábilas y aduares como afirman otros historiógrafos.
- Y, sobre todo, cambiar la imagen de “fascista” del soldado marroquí que participó en la guerra con Franco y la de “comunista” del que participó en el bando republicano.
- Recuperar los cementerios y dignificarlos, aunque fuera por suscripción popular de ciudadanos e intelectuales de nuestros dos países. Hace algo más de dos años se restauró el cementerio de La Coruña, denominándolo “Casa de las Palabras”, pero los demás, o siguen en el abandono de más de 60 años o se han traspasado a constructoras o negocios similares. Pueden citarse los de Zaragoza, Oviedo, Huesca o Teruel.
- Verificar hasta qué punto fueron ciertas las versiones que indicaban que muchos participantes marroquíes de la zona rifeña lo hicieron por instrucciones del Jalifa del rey desde Tetuán.
- También constatar hasta que punto puede ser cierto lo de alistar a combatientes que ya poseían experiencia y antecedentes con los cabecillas de algunas cábilas como los participantes en la Batalla de Annual. Enemigos en los años 20 y aliados en los 30.
- Censar los fallecidos en los Frentes del Jarama o Aragón, o en las batallas de Guadalajara, Ebro, Teruel, Caspe, Madrid y otras donde más efectivos marroquíes cayeron y verificar donde fueron a perderse sus restos.
Tal vez tengamos que volver a reescribir los episodios de la guerra civil española, entre todos, desde vertientes más acordes con la objetividad y la documentación que está guardada entre mugrientas paredes y maderas carcomidas por el olvido y por los odios. En esa documentación tatuada por el olvido yacen los sufrimientos de muchos seres que nunca recibieron recompensación acorde con su entrega al bienestar de nuestros vecinos del norte, al menos según la versión denominada “nacionalista”.
Marruecos fue solidario, a través de sus ciudadanos, en esa guerra y no es tarde para reconocer la valía y entrega del marroquí en la guerra. En muchos huertos y valles españoles está la sangre derramada, la sangre más valiosa. Y están dispersas las cenizas más valientes y solidarias, las del soldado moro las de la gallardía.
Pero, quisiera lanzar un llamamiento para que empecemos a interesarnos también por los soldados marroquíes caídos y perdidos en guerras como las de Indochina, diferentes países africanos, Oriente Medio y en otros conflictos a donde acudimos bajo la bandera de Naciones Unidas o bajo banderas de países amigos como fuerzas de pacificación.
Un abrazo
ahmed Mohamed Mgara

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelente artículo, Ahmed.
Soy un español convertido al Islam hace 28 años y quiero a los marroquíes como mis hermanos.
Usted plantea todo desde el punto de vista de la justicia y está muy bien.
Siempre es necesaria la justicia y el esclarecimiento de la verdad.
Creo que es necesario para ello el ejercicio de oír diferentes versiones.
Hace poco me compré en una librería de viejo el libro de José María Pemán sobre el General Varela. Se lo recomiendo. Los números no son todo, el espíritu es más importante.
Lucho en España por la dignidad de los musulmanes en vida y en la memoria. Y aunque el mundo moderno quiera hacérnoslo olvidar, la oración es la mejor de las armas, insha Allah.
Assalamu 'alaikun
Ozmân Abdel Mujib

Angel dijo...

Le envié hace unos días un comentario pero veo que o no lo ha leído o no le ha parecido interesante, aunque no creo que haya escrito nada que pudiera molestar. Soy un español convertido a Islam en 1981. Amo Marruecos y España. Encuentro muy excepcional su página. ¿Conoce usted un libro que se publicó hace unos años sobre el papel de los marroquíes en la guerra civil española? era muy interesante. Lo escribió un historiador de Tetuán.
Me gustaría seguir hablando de este tema que usted plantea. El dialogo puede ayudar a compartir conocimiento. Assalamu 'alaikun
Uzman Abdel Mujib