07 abril 2010

Inés, una ceut►1 que brilla.



PRESENTACIÓN DE ACTO SEGUNDO, ESCENA CUARTA: MUJER SOLA
DE INÉS MARÍA GUZMÁN

Inés María Guzmán nace en Ceuta y reside en Málaga desde hace tiempo. Es en esta ciudad donde ha desarrollado su poética. Es vocal de Poesía del Ateneo de esta ciudad. Ya en el año 2009 el Ateneo de Málaga en la colección Laberinto y con el título Equipaje abierto, editó una antología donde se recoge la extensa obra de nuestra autora, abarcando desde el poemario Brisas editado en el año 1975, hasta este último libro que nos ocupa: Acto segundo, escena cuarta: mujer sola, que vio la luz en el año 2009; un total de quince libros, refleja la mencionada antología.
La extensa producción de Inés María Guzmán se ha visto prologada por acreditados nombres de la poesía actual en Andalucía. Pilar Paz Pasamar prologó la antología Equipaje abierto, que acabamos de mencionar; también hablaron de su poesía Enrique Baena y Rosa Romojaro, así como Cecilia Belmar Hip que ha prologado su último libro. Todos ellos suelen confluir en la característica elegíaca de sus poemas, el tono urbanita – directo – sencillo de sus versos y el posicionamiento femenino – reivindicativo de su producción poética. Pero la obra de Inés María Gumán se ciñe a estas cuestiones y además abarca una mirada extensa, ajustada y aclaratoria del hecho poético desde una posición personal y reflexiva, que conlleva una serie de reivindicaciones humanas que van más allá de lo estrictamente femenino. Pues si bien nuestra autora se expresa y escribe como mujer; su mensaje, lejos de ser individualista en el concepto de género, va más allá de esta cuestión transitoria; ya que se nace hombre o mujer, pero ante todo se nace ser humano, y la poesía de Inés María Guzmán apuesta por el ser humano, desde la óptica o la perspectiva de ser mujer convencida de sus reivindicaciones, de sus límites, de las imposiciones de su ayer, de sus convicciones morales, de su pensamiento en libertad, sus opciones y de todos los obstáculos o adversidades de su pasado y su presente. Inés María Guzmán es una mujer valiente que se expresa en libertad poética con versos ágiles, libres, llenos de fervor poético, incuestionables ante la realidad, que evidencian. Una poesía colmada que llena los sentidos desde la grandeza de la sencillez sorpresiva, escalando las metas más inalcanzables de los abstracto, hasta llegar a hacer real lo inaccesible.
El libro Acto segundo, escena cuarta: mujer sola, comienza con el prólogo de Cecilia Belmar Hip, como ya dijimos.
El poema titulado El telón, nos sirve de introducción. Y es que no debemos olvidar que nuestra poeta Inés María Guzmán es licenciada en Arte Dramático y su poemario toma tintes teatrales en la presentación de sus poemas: Se alza el telón y empieza la representación; cinco actos o apartados configuran el poemario.
Lo que Dios ha unido
La sombra
Poemas por encargo
Ellas
La otra soledad
En el primer apartado Lo que Dios ha unido, la poeta reconduce sus versos hacia su pasado, a la unión establecida con todo lo acontecido hasta el momento. Está conformado por un total de doce poemas. Destacamos el poema titulado Esta nostalgia, donde podemos leer:
“¿ A dónde marcharás nostalgia mía?.
No sé tu trayectoria, mas me veo
desnuda frente al mundo si me dejas.”
La nostalgia, el pasado anclado en su ser, es fuente que habla de otro tiempo, sin el cual sería imposible reconducir el presente.
En el apartado La sombra, se citan: la soledad, su casa, la sombra que visita los días de la poeta y las rosas que llenan su falda.
Su poema Rosas sobre mi falda dice:
“Dios multiplica mis panes y mis peces,
pone su mano en la sombra de mis pasos,
un puente lanza desde la tierra al cielo...”
El presente es gozo vivido en la distancia de lo que aconteció para Inés María Guzmán y acude nuestra poeta a Dios para establecer un plan perfecto de entendimiento entre pasado y presente.
Poemas por encargo, otro de las apartados, establece un tránsito obligado de percepciones que abrigan el futuro de nuestra autora. Citemos el poema Per Multis Itineribus:
“ Tren que en ninguna estación se detiene.
Gota de agua dan para el sediento.
Tentación de romper las ataduras...”
El apartado Ellas en una clara alusión a la amistad. La mujer es objetivo y medio de comunicación, abriendo así una senda lírica que Inés María Guzmán estrecha con nombres propios tales como:
Carmen, Lourdes, Magdalena, Auxi, Cecilia y Victoria.
Cierra el poemario el apartado La otra soledad, donde la poeta toma conciencia de su propia soledad, como un estado de íntima convicción en plenitud de vivencias y en perfecta sincronía.
“ Físicamente sola. Me decanto
por una soledad: soledad llena “ afirma nuestra autora.
En este último apartado también hay una llamada para los viejos reproches que cohabitan su existencia. Inés escribe:
“ Me das toda la pena, toda la pena. Toda.”
Pero en el libro prima la mirada atenta, el recuerdo vivo, la historia palpitante de una poeta en plenitud que escribe desde un lírica diáfana, transmitiendo la voz de la poesía.

Paloma Fernández Gomá, Abril 2010