Sarria escribió sobre Doggui

Túnez: el Oriente más cercano


ENTRE LEVANTE Y PONIENTE
Mohamed Doggui
Casa de África, 21
SIAL Ediciones (Madrid, 2006)
JOSÉ SARRIA


Las distancias geográficas o los accidentes naturales suelen ser franqueables por el hombre. La osadía del explorador y el talento de las invenciones han servido para descubrir nuevas rutas, para acortar espacios, para -en definitiva- hacer cotidiano lo inexpugnable. Sin embargo, no ocurre lo mismo con el alma o la razón, donde las distancias posicionales, las fronteras culturales, políticas o religiosas, pueden levantar muros -a través de los siglos- consolidados sobre la ignorancia acerca del “otro” que supone un abismo más difícil de salvar que el meramente físico o tangible. Es éste el caso de la brecha histórica que ha supuesto (no sólo en el caso de la literatura, sino también en otras ramas del saber y de la cultura en general) el distanciamiento entre Oriente y Occidente, entre la cristiandad y el mundo musulmán. Hay que señalar que en el caso español, nuestra más reciente historia nos ha llevado por el derrotero de un pensamiento imperante decaído y postrado, caracterizado por la búsqueda de la ortodoxia nacional y religiosa, la autarquía cultural y autosuficiente, que significaba rechazo de lo exterior, de lo extraño, con un repliegue hacia los valores nacionales o nacionalistas que devenía en un “miedo obsesivo a la contaminación del vecino” (en palabras de Juan Goytisolo). Por ello no es de extrañar el gran desconocimiento que poseemos de autores musulmanes en castellano o en lengua árabe, a pesar de nuestros muchos lazos comunes y puentes de comunicación existentes en el pasado, ahora derribados por la intransigencia que supone el recelo y el temor de lo diferente. Frente a este posicionamiento inmovilista estamos convencidos de que, sin duda, el mutuo conocimiento es la base para el futuro acercamiento.
Sirva esta breve reflexión como antesala para la presentación de la poesía de Mohamed Doggui (Túnez, 1956), profesor en la Facultad de Letras, Artes y Humanidades (Departamento de español) de la Universidad de la Manouba (Túnez), así como del Instituto Cervantes de la capital. Gran activista cultural en el mundo del hispanismo y la intelectualidad de su país, además de presentador de un programa radiofónico semanal sobre la lengua y la cultura españolas en Radio Túnez-Cadena Internacional, ha publicado “Chateaubriand y España”, “El verbo árabe y su equivalencia en español” y el poemario “Entre Levante y Poniente”. Igualmente es autor de varios artículos sobre la lengua española, la didáctica del español como segunda lengua y la teoría y práctica de la traducción literaria entre el árabe y el español. No obstante, por cuanto se ha indicado anteriormente, el nombre de Doggui es para el gran público español el de un autor absolutamente desconocido. Es el caso común de otros muchos autores de ese mal identificado Oriente, ya sean novelistas o poetas, que han vivido y siguen viviendo en una especie de limbo del olvido al que son enviados como consecuencia de una ignorancia injustificada. Nombres como los de Mohamed Chakor, Moufid Atimou, Mohamed Bouissef Rekab, Abderrahman El Fathi, Mezouare El Idrissi, Mohamed Lahchiri, Ahmed Mgara o Driss Jebrouni, entre otros muchos autores árabes, con una sólida obra desarrollada en castellano y a pesar de la escasa distancia física que nos separa y de la importante historia común compartida, mantienen una limitada presencia en los suplementos literarios u otros espacios dedicados a la crítica poética, narrativa o literaria en general.
El auge de la reciente literatura de autores árabes de expresión en castellano, como es el caso de Doggui, tiene el valor de desvelarnos un nuevo prisma a la literatura castellana. El acercamiento a la poesía de Doggui nos descubrirá un original yacimiento de la creatividad para nuestra cultura. Autor ajeno a los movimientos literarios de la península (aunque no a la tradición literaria castellana), resulta muy interesante la lectura de sus poemas, en tanto en cuanto que él escribe desde una percepción muy personal de la tradición, sin el encorsetamiento que puede suponer la influencia coyuntural de las tendencias o los gustos transitorios impuestos por modas más o menos pasajeras. Por tanto, su formación y su apuesta lírica está mucho más allá de las leyes que dictan el mercado, los grupos de interés o las cuadras literarias. Su gran aportación es (a pesar de hablar de los temas eternos de la poesía) la de una nueva sensibilidad, otra temática, otros matices, consecuencia evidente de su entorno y del poso de su cultura identitaria: un renovado venero pleno de frescura para una literatura que, en ocasiones por repetitiva, se desgasta en las mismas arquitecturas.
“Entre Levante y Poniente”, primera incursión de Doggui en el mundo poético, es un precioso texto que, con el amor de fondo o como punto de apoyo, desgrana treinta y cuatro composiciones que sorprenden, fundamentalmente, por la solidez del mensaje, a veces en forma de magistral metáfora, pero que descansa sobre una ligereza versal que lo asimilan a las ciclópeas construcciones faraónicas que en paralelo parecen dotadas de una delicadeza más propia de constructores celestes que de humanos. “Concebidos y creados –los poemas- directamente en español”, como señala Julio Martínez Mesanza en la introducción, el lector va a encontrar en este libro la fascinación de una lengua capaz de desarrollar novedosas propuestas estéticas y poéticas, imágenes contundentes, símbolos y alegorías pertenecientes a una iconografía infinita que ocupa (en alguno casos) la totalidad del poema. Es el caso de algunos tan hermosos como Ecuación, Predestinación, Encuentro tauromágico, Ritmo y armonía, Relatividad, o los magistrales Perdida y Paralelismo.
Con un verbo sencillo (que no simplista), directo y lleno de claridad (a pesar de las sorprendentes metáforas que se encuentran en sus versos: “Mi amor por ti / es tan señorial / como un número romano…, / es más irracional / que la pi griega”), Doggui ha elaborado un poemario muy homogéneo, compacto, lleno de encanto, de precisa expresión verbal, con un sentido del ritmo y de la medida muy por encima de muchos de los autores españoles contemporáneas. “Entre Levante y Poniente” es un libro concebido desde la excelencia estética y la maestría artesana de los arquitectos del mejor al-Andalus que compensará con una gratificante carga de emotividad y una singular sensualidad. Mohamed Doggui se nos presenta hoy, sin duda a equivocarnos, como uno de los autores musulmanes en lengua castellana de mayor perfección formal, sabiendo construir, a la vez, con verso ágil y visual (“Versátil es mi sensible verso. / De la apacible brisa es tan siervo / como del acerbo viento adverso. / Ora ruiseñor es, ora cuervo”, escribirá el poeta) un texto poético definitivamente sorprendente y novedoso, en una lengua que, aún no siendo la suya, ha sabido manejar con el buen oficio de los grandes escritores castellanos, para entregarnos este libro escrito desde una imaginación encendida con pluma delicada y con ecos de infinitud, llenos de sorpresa y del encanto de la originalidad (¡Ah, si Einstein te hubiera conocido, / de cuántos quebraderos de cabeza / se habría librado… / para probar su rara teoría!). Acercarse a sus poemas, supondrá para cualquier lector (además del descubrimiento de un poeta realmente interesante) la revelación de un mundo nuevo, mágico, cargado de una muy diferente sensualidad: la sensualidad de Oriente.

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