15 julio 2015

EL BANCO BLANCO
Najib Bendaoud. 
Traducción de la escritora  Ana Herrera.    


 
En mi banco blanco,
Una desconocida se sienta
A mi lado en duelo!
Me  susurra dulcemente
Con una bonita sonrisa
Después se marcha
Persiguiendo su destino
Y yo continúo mi sueño.
Completamente solo en mi espera,
Con mi banco negro
Y mi sonrisa de ángel.
Y al día siguiente,
En el mismo banco azul
Otra desconocida
Pasó no lejos de mis llantos,
Ofreciéndome su flor sonriente,
Su bella risa perfumada,
Algunas historias padecidas,
Su vida y se marchó,
Se fue con dulzura.
Otra desconocida
Persiguiendo su destino
Que no es el mío,
Mostrando mi dolor
Mis tormentos en este viaje.
Así se sucedieron uno tras otro,
Con mis desconocidas y mis anfitriones
Con los festines y las palabras
Con los cantos y las nubes
Con los vientos y los estragos,
En un silencio admirable
De mi banco indignado
De mi tecnología paradójica.
Y no me canso
De mi banco de mil colores
Del jardín memorable
De las flores y de las sonrisas.
Me muestro en derrota
Con sus perfumes oscilantes
Entre mis dedos centelleantes
Con sus miradas caprichosas
Entre mis labios desorientados.
Y el banco inolvidable continuó
Su trayectoria de arte en arte,
Maravillado de tarde en tarde,
Venerado de feria en feria,
Con la alegría de mis transeúntes
Resplandecientes y fascinantes.
Y el banco infatigable me invitó
A admirar su luna infinita,
A complacer al alba pletórica
 A unir sus momentos desbordantes.
Durante toda la noche mi banco intransigente,
Entonaba las historias generosas
De mis transeúntes sin cesar,
Con sus corazones y sus flores
Con los detalles de sus movimientos
Con los frutos de sus éxtasis.
Mi banco quería
Mis sueños libertinos
Mi voz corrompida.
Y yo halagaba
Su paciencia  gimiente.
Mi banco y yo, celebrábamos
Su luna llorosa,
Y mi sol lastimero
Su sueño y mi despertar
Sus rosas conmovedoras
Y mis tulipanes enternecedores.
Declamadora  esta tarde sonriente
Al viento de mis cielos embellecidos

Por su mirada turbadora.

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