03 junio 2016

"Réquiem en Tetuán" por Ahmed Mgara


Amor a destiempo
Por: Ahmed Mohamed Mgara
del libro "Réquiem en Tetuán".

Antes de haberla amado yo, mi padre ya la quería. Fue él quien me enseñó el arte de amarla y de cuidar su cariño con el más primoroso de los afectos. La locura de quererla fue, y es, la más bella que un ser puede padecer.
Mucha gente sabe de los pormenores de ese querer, incluso mi mujer acabó aceptándome aún sabiendo de «ese amor primero» antes de nuestro compromiso.

Curiosamente, mi amada del alma llegó a quererla tanto o más que yo…
Ella se mereció la más bella de mis prosas y la más áurica de mis estrofas; mis palabras, cuando canto sus encantos, riman sin intención y con abrumadora facilidad; me llevé sus sensaciones con el baúl de mis viajes durante los años que llevo desvivido por las locuras de su amor y, a pesar de todo ello, ella me rechaza y me priva de sus dádivas afectivas.
Me acostumbré a sus heridas y a cicatrizar los desengaños que a diario me causa. Fue igual de ingrata conmigo que con mi padre fue…y, aún así, yo la quiero  y me gratifica cantar de su crudeza cada vez un  mucho más mientras ella sigue martirizando cada palmo y cada rincón de mi sensibilidad con injusto desafío.
Suelo callar éste mal de amores no correspondidos porque arraiga con destello en mis penurias. Y no sirven las plegarias de un soñador iluso para alcanzar que ella, algún día, se apiade de mis penas y me ofrezca algo de amor correspondiendo en algo a mis locuras por ella.
Clavada llevo esa espina en la mar de mis penas que tornaron mis llantos en rocíos de azahares…y no me arrepiento de quererla mientras no se desvanezcan mis fuerzas  como  a otros les sucediera otrora.
Quererla es una adoración furtiva, pero ella se lo merece con altivez y elegancia propias sólo de una ciudad secular como lo es ella, mi Tetuán del alma.


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