22 marzo 2009

Confesiones


En ésta foto estoy con el gran hispanista y gran amigo el dr. Abdellatif Limami, a quién debo mucho de lo poco que soy.
Ahmed Mgara

Confieso haber vivido lo debido, que nada me queda por desear y que he tenido cuanto he merecido.
La vida, conmigo, siempre fue o dulce o agridulce. Me dio de sus penalidades y de sus penurias lo justo y con equilibrio. No me quejo, la intensidad con que la he vivido me compensa el haberla llevado a cuestas de mi mente y de mi cuerpo.
Confieso, también, que siempre procuré ser justo, no ser ni débil ni difícil de roer, ser claro y nítido con cuanto me rodeó y con quienes conmigo se toparon.
Siempre admiré la grandeza de los humildes, la de aquellos que nunca quisieron contar lo mucho que tenían que decir de su orgullo y que ofrecían de su conocimiento sin limitar el campo de su acción.
Nunca busqué la riqueza o el exceso del dinero, me basto con lo justo para evitar la necesidad de la extensión de la mano o la rogativa humillante del préstamo. Vivir con el sudor de mi cuerpo con honradez y en lícitos trabajos siempre fue mi lema… y comer y gastar lo que fuera, pero nunca mas de lo que tenía en ese momento.
Nada le debo a ningún nacido, ni he engañado ni he dañado nunca a nadie…, y, si no acierto, que alguien cuente el mal que yo le haya causado.
Digo lo que pienso y solo callo lo que no siento. No me gusta lo pagano y cultivo la cultura del espíritu; soy claro en mis dicciones aunque dañe a quien se las presto.
Sufro en silencio cuando el mal me rodea, y digo « sí » siempre que puedo…desde Tetuán, con amor.
ahmed mgara
"Desde Tetuán... con Amor"
Ediciones "El Puente" Tetuán 2002